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miércoles, mayo 22, 2019

Luis García Montero

Azaña, una pasión española


Los historiadores de la literatura deben tener la precaución de no interpretar el pasado con los valores de su presente. Es poco objetivo identificar sin matices las inquietudes de hoy con la realidad de Cervantes, Jovellanos o Rosalía de Castro. Pero la literatura no es una crónica histórica, está hecha para ser habitada, para que los lectores hagan suyos los sentimientos y discutan las palabras como si fuesen un asunto propio. Así que la apropiación indebida del pasado es lo más natural, aquello que logra con su energía el buen artificio literario.

Diderot nos enseñó que la verosimilitud en el teatro no es fruto de la espontaneidad vital, sino de la vitalidad trabajada en las formas de la representación. De esa paradoja viven las emociones literarias. Y las emociones, los mestizajes entre el pasado y nuestro presente, son poderosas cuando las historias de ayer se rozan con el pan de hoy. Las inquietudes, por ejemplo, de Unamuno y Azaña nos abren los ojos de una manera significativa a la realidad que vemos pasar cada mañana por los medios de comunicación. Nota aquí.



lunes, marzo 04, 2019

Luis García Montero

Las emociones razonadas

Las emociones nacen en un fondo de verdades y mentiras que se hacen parte de nosotros y que a través de nosotros se convierten en realidad. Lo normal es que salten donde menos se piensa y por eso merece la pena pensarlas mucho, intentar que se hermanen con nuestras razones y con nuestra razón. Las emociones separadas de la razón producen tantos monstruos como la razón distanciada de la responsabilidad ética de las emociones.

La semana pasada tuve la suerte de participar en una visita de respeto y homenaje a las tumbas de Antonio Machado y Manuel Azaña que organizó el presidente del Gobierno de España. Después de más de 40 años de Constitución democrática, era la primera vez que un presidente en ejercicio y en representación de la sociedad española viajaba a Colliure y Montauban para homenajear a dos símbolos decisivos del exilio republicano, es decir, de la legalidad española interrumpida por el golpe militar de 1936.


A lo largo de mi vida he visitado con emoción muchas tumbas de exiliados (escritores, políticos, soldados, niños…). Iba con mis sentimientos, mis colores, mis melancolías, mis sueños particulares. Pero en este viaje sentí la importancia de pasar de la primera persona del singular a la primera persona del plural. No era una melancolía personal, sino un reconocimiento oficial del presente político español lo que se acercaba a la tierra en la que descansan Azaña y Machado. Ese matiz me pareció lo mejor, lo más importante del viaje. Nota aquí.


lunes, julio 09, 2012

Luis García Montero

La libertad guiando al pueblo
No te confundas, Toñi, el éxito de mi investigación es testimonio de mi insignificancia”, asumió el detective. “Fue mi fama de inutilidad, más que mi inteligencia, la que se convirtió en una trampa para el anticuario. Me llamó porque no me consideraba un peligro y ha confesado algunos secretos porque piensa que no represento una amenaza. No soy más que un personaje de ficción, la pura inexistencia”, concluyó Azaña. Crónica aquí.

lunes, febrero 20, 2012

Manuel Azaña

Las vidas de la casa de Azaña
Esta de la calle de la Imagen, número 5, de Alcalá de Henares, es la casa donde nació Manuel Azaña, el presidente de la República también en tiempos de guerra, muerto en el exilio francés un año después de la contienda civil. Es un edificio muy noble que mira hacia la casa más chica en la que nació Miguel de Cervantes, y es trasera de un convento de carmelitas donde, de chico, el que sería además excelente escritor iba “a decirle discursos” a las hijas de santa Teresa. Nota aquí.

jueves, junio 10, 2010

Manuel Azaña

El lado humano de Azaña.
"Fue especialmente odiado por la derecha, no solo porque intentó acabar con los privilegios de la Iglesia y del Ejército, también porque venía de una buena familia y se había pasado al enemigo", explica el periodista valenciano Miguel Ángel Villena, "podía haber sido perfectamente un burgués que vivía de rentas y se dedicaba a escribir". Pero no lo hizo.
Nota completa aquí.

sábado, mayo 30, 2009

Manuel Azaña

La biografía completa.
Santos Juliá culmina una obra nueva y cerrada en sí misma en la que analiza la evolución intelectual, los dilemas y los instrumentos políticos del presidente republicano.
Para la mayoría de quienes la vivieron, Manuel Azaña personificó, como ningún otro de sus protagonistas, la Segunda República. Para sus partidarios, encarnaba los valores cívicos y laicos del régimen, como para sus enemigos los demoniacos y antinacionales. Para bien o para mal, él era la República. Leer nota.