CANTE POR MANUEL GERENA
Y se repite la escena.
Un hombre rebelde y sano,
que brinda su voz y mano,
su cante de luna llena
que hizo flamenco a Gerena.
Su poema desgarrado
llena plazas y tablado
pidiendo paz en la tierra.
Su verbo niega la guerra
y lanza al mundo un recado.
Y lo dice sin enfado,
con palomo y dignidad,
con hache de humanidad,
como quien camina al lado
del hombre necesitado
de una palabra de aliento.
Cante que recorta el viento
y del pueblo se alimenta.
Es un joven con ochenta,
herido pero contento.

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