domingo, octubre 25, 2026

Beatriz Bernabé

 Amaneció la tristeza y el mundo duele.

Y siento la herida y
tu voz
hecha pedazos,
tu negra lágrima
me duele.
Me duele el adiós
y un vagón
sin medio consuelo.
El llanto menudo abrazado a tu calma.
Las mareas muertas.
Y en un quererte soñar vida,
muerdo tus manos de acariciar tristezas,
fábrica de luz suave
como el viento.
Ya sé que nada puedo contra este vacío.
Tan solo mi corazón,
tu casa abierta.



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