Amaneció la tristeza y el mundo duele.
Y siento la herida y
tu voz
hecha pedazos,
tu negra lágrima
me duele.
Me duele el adiós
y un vagón
sin medio consuelo.
El llanto menudo abrazado a tu calma.
Las mareas muertas.
Y en un quererte soñar vida,
muerdo tus manos de acariciar tristezas,
fábrica de luz suave
como el viento.
Ya sé que nada puedo contra este vacío.

0 comentarios:
Publicar un comentario