Ya no hay miedos
Cuando todo esto pase. Cuando sea
la noche solo sombra recordada,
oscuridad pasada, nada apenas,
me acercaré, despacio, hasta tu nombre.
Y volverá el recuerdo. Por el aire
volarán esos pájaros del sueño,
se vestirán las calles de colores,
besaremos tú y yo la piel del mundo.
No habrá ya oscuridad que nos oculte,
ni dolor como un río inagotable.
Será todo distinto. Nuestros cuerpos,
desnudos, brillarán al sol de otoño.
Esta tarde, lejanos ya los miedos,
me refugio en tu piel y me abandono
a la dulce esperanza de los días
azules que levantan nuestra casa.
(No temas a la noche. Es ahora nuestra)

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