Un poema es un disparate
Un poema es como una casa,
con puerta, habitaciones y esperanzas.
Una casa donde se cocina
para que crezca el mimo y el misterio.
Un poema es como ese barco herido,
dispuesto a abrir de cuajo sus entrañas.
Barco que consume en el reposo
las horas quietas que no verán los peces.
Un barco es como un poema
que lanzó por la quilla los tesoros
que soñaron los pilotos de altura
antes del ya definitivo atraque.
Un barco es un invento destinado
a recorrer los mares y los sueños
de los marinos de guardia cada noche.
Un barco es un poema resumido
donde los sueños esperan otra vida
mientras las ratas asedian las bodegas.
Un barco es una casa con memoria
donde se oyen las voces que volvieron
de aquella singladura de alta mar,
donde una gaviota señalaba
el pozo negro de todos los naufragios.
Un barco es un disparate
en la libertad del mar.
Un poema es un disparate
en la inmensidad del mundo.
Un barco es un cielo herido
y diminuto.
© Félix Maraña
Un poema es un disparate
Un poema es como una casa,
con puerta, habitaciones y esperanzas.
Una casa donde se cocina
para que crezca el mimo y el misterio.
Un poema es como ese barco herido,
dispuesto a abrir de cuajo sus entrañas.
Barco que consume en el reposo
las horas quietas que no verán los peces.
Un barco es como un poema
que lanzó por la quilla los tesoros
que soñaron los pilotos de altura
antes del ya definitivo atraque.
Un barco es un invento destinado
a recorrer los mares y los sueños
de los marinos de guardia cada noche.
Un barco es un poema resumido
donde los sueños esperan otra vida
mientras las ratas asedian las bodegas.
Un barco es una casa con memoria
donde se oyen las voces que volvieron
de aquella singladura de alta mar,
donde una gaviota señalaba
el pozo negro de todos los naufragios.
Un barco es un disparate
en la libertad del mar.
Un poema es un disparate
en la inmensidad del mundo.
Un barco es un cielo herido
y diminuto.
© Félix Maraña

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