lunes, octubre 12, 2026

Luis García Montero

 En la plaza

Aleixandre no quiso quedarse en la orilla, olvidar a García Lorca, el sufrimiento de la gente que soporta los enjambres de monedas furiosas.

Es hermoso, hermosamente humilde, vivificador y profundo, sentirse aquí bajo la lluvia o bajo el sol, entre los demás, mezclado, esperado, conducido, rumorosamente arrastrado. Uno siente que no es bueno quedarse en la orilla, como el molusco que ya se ha convertido en roca. Uno siente la dicha de fluir y adentrarse en el mar o en la Puerta del Sol, encontrándose en el movimiento de las olas o en el gran corazón de la ciudad, la vida que palpita, cuerpos que bajan las escaleras de sus casas para adentrarse valientemente en la multitud, sentir la esperanza, la resolución, la fe, y caminar por una gran plaza que conoce desde antiguo el olor de la existencia. Y pasa el viento como la mano amiga pasa por las cabezas, y las ilusiones de cada soledad se convierten en un latido común, y los sueños no se buscan en el espejo, sino en las miradas de las demás, porque allí están todos, los unos en los otros, buscándose. Entro en la multitud como el bañista que introduce sus pies en la espuma, y nota después el agua en su cintura, y vive el mar, confía, abre los brazos, canta y se siente joven al nadar, se siente él mismo al estar en la plaza. ¡Oh pequeño corazón que quiere latir y sentirse parte de la vida!

Vicente Aleixandre publicó en 1954 el libro Historia del corazón. En medio del franquismo condujo los sentimientos de su poesía surrealista hacia una voz común, solidaria, capaz de convertir el dolor propio y la rebeldía en una confianza compartida. Con el poema En la plaza, se alejó de los catedráticos del negocio para situar sus palabras entre la gente. Recordó las manifestaciones vividas en la Segunda República y sintió la necesidad de nadar hacia el futuro. No quiso quedarse en la orilla, olvidar a García Lorca, el sufrimiento de la gente que soporta los enjambres de monedas furiosas. Estos días, una vez más, yo he recordado el poema de Aleixandre en la acampada de la Puerta del Sol. Nota aquí.



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