domingo, octubre 25, 2026

Alba Muñoz Carbonell

 También vale marcharse sin hacer ruido, sin buscar culpables, sin convertir en tristeza todo aquello que un día nos hizo felices.

También se vale querer mucho a alguien y comprender que ya no sabemos querernos bien.
Agradecer las tardes, las risas, las veces que la vida parecía un lugar más bonito porque estábamos juntos.
Y dejarlo ahí.
Sin ensuciar los recuerdos con todo lo que vino después.
También se vale no tener una última conversación, no encontrar las palabras exactas, quedarse con preguntas que quizá nunca tengan respuesta.
Y volver cada uno a sus cosas.
A desayunar sin esperar un mensaje, a descubrir canciones que el otro no conocerá, a tener días buenos sin sentir la necesidad de contárselos.
También se vale echar de menos y no regresar, seguir queriendo y no insistir.
Desear que al otro le vaya bonito, aunque ya no podamos verlo.
Porque a veces dos personas no dejan de quererse de golpe, simplemente llega un día en que seguir juntas empieza a doler más que despedirse.
Y también hay amor en saber cuándo abrir la mano.























0 comentarios: