Pasó la muerte por mi casa
Ha pasado la muerte por mi casa.
Se detuvo un instante. Llamó fiera
en la aldaba invisible de mi puerta.
Mi alma se cerró a su golpe seco.
De aquellos días negros queda el miedo,
relámpago furioso, carne yerta,
esa resurrección de sangre viva,
el recuerdo, imborrable sufrimiento.
Mas la muerte no entró por las alcobas,
no encontró los pasillos y no pudo
derribar estos muros que la vida
levantó ante mi carne malherida.
Hoy miro este día gris que me parece
el más bello de todo el calendario,
los árboles amados, estas nubes
que pronto traerán lluvias y frío.
La muerte se paró frente a mi casa.
Me ha rozado un momento las mejillas.
Se ha marchado, después. Ahora la vida
me lleva de su mano hacia la luz.

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