viernes, octubre 30, 2026

Ramón Serrano

 DESVALIDO

A los 93 sños siento una imperiosa necesidad de hablar a mi madre.
A los 14 años de la muerte de Carol siento una imperiosa necesidad de llamarla.
Esas imperiosas necesidades vienen marcadas por la vulnerabilidad de mis 93 años.
Ellas fueron mujeres fuertes. En ellas el niño que fui, el joven que quiso comerse el mundo, encontró el amplio paraguas de su protección .
Mi madre Merçè y mi mujer Carol me regañaban para protegerme, no porque se sintieran ofendidas .
Soy un anciano que se siente niño. Por ello extraño los 63 años que tuve a madre a mi lado...
Por eso extraño los 53 años que Carol estuvo cuidando de mí...
Ahora, hoy, esta noche aciaga, me siento un pobre niño desvalido de 93 años.



0 comentarios: