69 ÁNGELES DIRÍA MI MADRE
Salió por la mañana y ya no está.
Iba camino de Sevilla a trabajar.
Fue aquel peaje; su último viaje.
No pudo predecir lo que iba a pasar.
En la estación de Atocha cogió aquel tren,
pensando que todo… iría bien.
Planchó su único traje, lo metió en el equipaje,
pero nunca más, se lo pudo poner.
Sesenta y nueve ángeles,
diría mi madre…
Un 28 de octubre,
volaron por los aires.
Salió de madrugada pero ya no está.
Solo queda un mensaje en su WhatsApp:
“Corazón mío; te quiero… eres mi cielo.
Tengo ganas de verte y volverte a besar”.
Pero todos sabemos lo que vino después.
En solo unos segundos se fue.
No cogió las llamadas, jamás hubo reencuentro.
Tan solo desconsuelo y un por qué.
Sesenta y nueve ángeles,
diría mi madre.
Un 28 de octubre…
se quedaron sin aire.
Salió por la mañana y ya no está.
No verá… La Giralda, no la podrá abrazar.
Se quedó sin aliento tirado en el andén…
Ojalá fuera un bulo… pero es verdad.
Toda España de luto, no para de llorar,
se ha llenado de velas su portal.
Y el de los que se han ido para no volver.
Salió por la mañana y ya no está.
Sesenta y nueve ángeles,
diría mi madre.
Un 28 de octubre…
lloraron sangre.

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