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miércoles, septiembre 16, 2026

Pacho O’Donnell

 “A los viejos nos tienen que tomar en serio”

El escritor, político, historiador y médico decidió poner la lupa en esa etapa de la vida alejándose de los prejuicios, y desde una mirada humana, empática y conciliadora. “Las personas mayores tenemos que tener siempre un propósito”, destaca.

En tiempos en los cuales la juventud eterna es la meta y la productividad es la norma. Y en el marco de un contexto social donde a la discriminación etaria se suma una angustiante crisis económica, los adultos mayores no encuentran un lugar de pertenencia. Sobre esas cuestiones, entre otras, ha decidido investigar Pacho O’Donnell, quien desde los últimos años ha dedicado sus estudios a esta etapa de la vida, dispuesto no solo a reivindicarla sino también a deconstruir todos los estereotipos creados en torno a ella. Y esa búsqueda, precisamente, es la que se profundiza en su más reciente publicación: El arte de envejecer con coraje y dignidad (Editorial Sudamericana).

Reconocido por su extensa obra de divulgación y revisión de la historia argentina, el médico, escritor, político, historiador y dramaturgo decidió poner la lupa en este momento vital por fuera de los prejuicios sociales, y desde una mirada profundamente humana, empática y conciliadora. “La vejez no es una tragedia. Hay que enfrentarla con coraje y con dignidad”, afirma el escritor quien retoma en sus nuevas indagaciones su primer trabajo publicado en 2023: La nueva vejez, ¿la mejor edad de nuestras vidas? (Editorial Sudamericana).

Entre historias personales, filosofía y relatos sufíes, O’Donnell construye un material invaluable en el que recorre diversos aspectos como los cambios corporales, los vínculos que se transforman, el duelo, la jubilación, el amor después de los sesenta, el temor a la dependencia y el deseo sexual. “La vejez es una etapa en general poco considerada, y no hay muchas investigaciones. Inclusive Freud, que habló de la infancia y de la juventud, no habló de ella”, reflexiona el autor a sus 84 años en diálogo con Página/12. “Hay un rechazo social a hablar de esto. Los viejos y las personas mayores somos el sector de la sociedad más discriminado. Solo hay que pensar en la miseria de las jubilaciones para darse cuenta de hasta qué nivel llega el maltrato”.

-¿En algún momento la vejez fue considerada de otro modo?

-En la antigua Roma y en la antigua Grecia los varones mayores ocupaban un lugar de privilegio. Incluso la palabra senado viene de la palabra en latín senex que significa viejo. Uno era sabio porque vivía más años, porque se equivocaba más y así conocía más. Era una especie de sabiduría acumulativa, y por eso los viejos eran consultados y respetados. En los últimos tiempos eso no pasó más, y eso ocurrió, entre otros motivos, por razones económicas, porque los viejos somos muy malos consumidores dada la poca capacidad económica que tenemos. Entonces, frente a una sociedad capitalista de consumo, nos volvemos descartables.

-Se pone en juego, además, el concepto de productividad.

-Exacto. Se supone que los viejos somos improductivos, aburridos, depresivos y enfermos. Y así se construye una visión de la vejez como si esta fuera una tragedia. Y eso hay que modificarlo. La vejez tiene que ser un desafío. De alguna manera, tenemos que saber que es una etapa biológica de la cual debemos aprender a extraer lo mejor que sea posible.

-Y más aún en tiempos en los cuales la población que es mayor de 65 años ya está superando a las generaciones más jóvenes…

-Sí. En este momento, los viejos somos el doce por ciento de la población. Y se calcula que, dentro de la Argentina, en el 2050 vamos a ser el veinte por ciento. O sea que, si a eso le sumamos la baja de natalidad muy notable que hay, podemos ver que esta es una sociedad que va a ir envejeciendo. Por eso a los viejos nos tienen que tomar en serio.

-¿Cómo surgió este libro?

-Yo ya había escrito sobre la vejez, pero me di cuenta de que había temas que eran importantes y que no los había desarrollado en mi primer libro, como el de las mascotas, que es muy significativo, sobre todo en la Argentina, donde el setenta y ocho por ciento de las familias tienen mascota. En la vejez, las mascotas son muy importantes porque son una compañía, dadores de afecto y amor, y además sirven para mantener activa a la persona mayor, así que en este sentido también ejerce un efecto favorable. A su vez, también me pareció importante abordar más francamente el tema de la muerte en la vejez.

-Le dedicaste un capítulo a la eutanasia, un tema sobre el cual la Argentina tiene un debate pendiente.

-Sí. Hay algunos proyectos de ley ya presentados. Todo lo que tiene que ver con la muerte es algo difícil de abordar. Porque, de alguna manera, el pensamiento más profundo y más determinante es que todos estamos convencidos de que no nos vamos a morir nunca. Hay una negación de la muerte y del paso del tiempo, y por eso existen tantas industrias montadas sobre eso: las operaciones plásticas, el bótox, los tratamientos rejuvenecedores, el hecho de teñirse o borrarse las arrugas. Es como una fantasía colectiva de detener el tiempo, que el tiempo no pase y que uno no llegue a morirse. El objetivo final de la ciencia es llegar a la inmortalidad. O sea, que las grandes aventuras humanas están condicionadas por la negación y por la angustia ante la muerte. Pero pienso que es importante aceptar esa condición de mortal que uno tiene. Y eso plantea otro tema muy interesante, y es que la vejez es una etapa de balances, donde es importante pensar si uno ha tenido la vida que le hubiera gustado tener, si ha cumplido con sus propósitos o si ha tenido una vida mucho más condicionada por los deseos ajenos que por su propio deseo.

-¿Qué otros aspectos positivos destacás?

-La vejez es una etapa en la cual uno se da cuenta de la cantidad de tiempo que se pierde a lo largo de la vida en cosas que no tienen importancia, que son vacuas. Y por eso cuando sos viejo, valorás enormemente lo que es el amor, y lo que es estar con la gente que querés. Por otro lado, diría que otro de los aspectos positivos es que es un momento de la vida para corregir aquello que uno no ha hecho, no ha pensado, no ha conocido o no ha estudiado. Es el momento de pagar las deudas con uno mismo. Yo suelo decir que la vida es el cúmulo de decisiones tomadas y no tomadas. Y en la vejez, la prolongación de la vida da tiempo para tomar aquellas decisiones que se han postergado.

-¿Tenés cuentas pendientes?

-Las personas mayores tenemos que tener siempre un propósito. Porque en la falta de deseo aparece la depresión, una enfermedad muy endémica en las personas mayores, ya que estas suelen enfrentarse a muchas pérdidas y duelos. Alguna vez me preguntaron cuál podría ser mi epitafio, y yo dije que podría ser: “Aquí yace alguien que buscó”. Los seres humanos vamos siempre atrás de algo que nos satisfaga plenamente y eso no existe. Pero, a su vez, eso es lo que mantiene el deseo. La sensación de incompletud es lo que nos moviliza. El deseo es lo que nos mueve. En el caso de los libros que escribí, por ejemplo, diría que ninguno me satisfizo plenamente. Y ese es justamente el motivo por el cual siempre escribo otro. Nota aquí.



jueves, abril 03, 2025

Pacho O’Donnell

"La neurosis tiene que ver con una historia falsa"

El escritor, historiador y psicoanalista plantea una mirada revisionista a una historia oficial atravesada por el liberalismo, que impregnó no solo a las dirigencias políticas y económicas, sino también al imaginario social.

Pacho O`Donnell es dramaturgo, es historiador, es escritor de cuentos y novelas, es también comunicador, y ha sido funcionario público. Pero fundamentalmente es un experimentado médico psicoanalista, porque así arrancó su devenir profesional en la vida. A ello le ha dedicado el hombre buena parte de sus 83 años a la fecha. Además de ejercer la profesión, ha publicado una serie de escritos sobre la materia, siguiendo las estelas de Freud y Pichon-Riviere. Entre ellos, Teoría y técnica de la psicoterapia grupal y Análisis freudiano de grupo, que vieron la luz entre fines de la década del setenta y principios de la del ochenta. Se debe a este motivo pues que “Pacho” empiece a contar su nuevo y flamante libro (El ADN argentino) por la vía psicoanalítica. “Como en el psicoanálisis, lo que uno busca es reescribir su historia verdadera, porque es algo imprescindible para poder entendernos mejor. La neurosis tiene que ver con una historia falsa, y muchos de los problemas que ha tenido, que tiene y que tendrá nuestro país tiene que ver justamente con el hecho de que nuestra historia enseñada y comentada no nos permite explicarnos ni entendernos cabalmente”, empieza a desentrañar O`Donnell sobre el trabajo publicado por Penguin, cuya presentación oficial será el miércoles 30 de abril a las 17.30 en la Sala Cortázar de La Rural, en el marco de la Feria del Libro.

Sustentado por un subtítulo que define bien de qué va la cosa (Las raíces de nuestra identidad nacional, Las historia que no nos contaron), El ADN Argentino ocupa sus 414 páginas en oponer una mirada revisionista a la historia oficial contaminada de liberalismo, que impregnó no solo a las dirigencias políticas y económicas, sino también al imaginario social en general. “Por supuesto que el libro no pretende dar una respuesta definitiva, dado que soy poco propenso a dar explicaciones o conclusiones muy abarcativas, pero sí he buscado datos para que cada uno pueda construir su propia versión de nuestra historia”, señala “Pacho”, quien lleva publicados varios libros en esta línea. Entre ellos, Juana Azurduy, la teniente coronela (1994); Juan Manuel de Rosas, el maldito de nuestra historia oficial (2003), y 1815, la primera declaración de independencia argentina (2015).

“La idea de escribir El ADN argentino me surge en la misma línea de todas mis publicaciones vinculadas a revisar la historia oficial, liberal, que se escribe al final de las guerras civiles, cuando la oligarquía porteña se impone sobre las provincias, algo que se anticipa en Caseros y se remata en Pavón, donde Urquiza le entrega el triunfo a Mitre, y empieza el proceso de organización nacional”, detalla el multifacético O`Donnell. “Por tomar un caso, una de las características de esta historia oficial es la desvalorización de los pueblos originarios. Un ejemplo típico está en cómo se nos presentan en los colegios los pueblos originarios, cuál es nuestra primera relación con ellos, ¿no? Resulta que un señor español bien parecido, blanco, con su yelmo brillante al sol como Solís, secundado por un sacerdote con una cruz, desembarca en las orillas del Río de la Plata, y es atacado por una horda de bestias con forma humana, que no solo los matan, sino que también se los comen. Bien, esta es nuestra presentación con los pueblos originarios cuando, en realidad, la otra versión, la que a mí me gusta dar, es completamente distinta, porque nuestros pueblos originarios tuvieron más lucidez que incas y aztecas, porque diagnosticaron correctamente que esos que llegaban del otro lado del mar eran enemigos, y tenían que tratarlos como tales. De hecho, no solo Solís sino también Pedro de Mendoza fue sitiado y acosado de una manera muy eficiente. Tanto es así que se producen fenómenos caníbales entre los propios españoles, porque padecen un hambre absoluta. La realidad es que los pueblos originarios no eran caníbales… esta es otras de las deformaciones de nuestra historia”.

-Escribís en el libro que tampoco se tiene en cuenta la gran influencia que han tenido las revueltas indígenas de la época colonial, en la Revolución de Mayo. Viene al caso, claro.

-Es que cuando se habla de Mayo de 1810, habitualmente se habla de la influencia de la Revolución Francesa, de los enciclopedistas, algo de los tomistas españoles, pero no se nombra a nuestros pueblos originarios y sus extraordinarias rebeliones, sobre todo calchaquíes, motorizadas por esos jefes que llegaron a conducir ejércitos muy grandes, y que tuvieron en jaque a los colonizadores españoles, como Juan Calchaquí o Juan Chalimín.

-¿Influyó la coyuntura actual en la idea de hacer este libro?

-Interpreto la política de este tiempo en la Argentina como una búsqueda más, por supuesto a los tumbos, de algo inasible, que es la posibilidad de explicarnos desde un ADN construido desde el proyecto de organización nacional de la oligarquía porteña, que pretendió hacer de Buenos Aires una parte de Europa, basándose en el dilema sarmientino de civilización-barbarie, que era lo mismo que decir elite europeísta porteña frente a la barbarie de lo criollo, gauchesco, provinciano e hispánico. Lo que acaba de pasar con el monumento a Osvaldo Bayer en el sur ejemplifica, entre otras cosas, hasta qué punto la historia es una ideología, un aparato ideológico del Estado, como decía Althusser, y cualquier modificación que se pretenda de ella, es como si temblaran las bases del sistema dominante. Nota aquí.



sábado, febrero 01, 2025

Pacho ODonnell

 


sábado, noviembre 11, 2023

Pacho O’Donnell

"Cuando comprendí que era viejo, decidí tener la mejor vejez posible"

En La nueva vejez, ¿la mejor edad de nuestras vidas?, el historiador propone reflexiones en torno a una etapa de la vida en la cual "uno puede saldar deudas con uno mismo".

El escritor, historiador y médico especializado en psiquiatría y psicoanálisis Pacho O'Donnell acaba de publicar un libro en el que reflexiona sobre la vejez y el "viejismo" y busca transmitir la "intención de convertir esta etapa tardía y cada vez más prolongada en la mejor de nuestras vidas", tal como reza parte de la sinopsis de La nueva vejez, ¿La mejor edad de nuestras vidas? (Editorial Sudamericana).

En diálogo con AM750, O'Donnell señaló que el libro lo escribió "para sí mismo". "No pretende ser de vida buena. No pretendo ser un gurú que transmite sabiduría. Es una invitación a vivir la mejor vejez que uno pueda", planteó.

"Cuando comprendí que era viejo, decidí tener la mejor vejez posible, lo cual no es fácil porque las personas mayores somos el sector más numeroso y discriminado en Argentina", agregó.

E instó a "entender que la vejez puede ser una etapa activa, dinámica, creativa, erótica, siempre y cuando tengamos en cuenta que una gran mayoría de personas mayores está en situación de vulnerabilidad".

"La vejez actualmente es una etapa más larga que la infancia, la juventud o la adultez. Esto hay que tenerlo en cuenta porque es una etapa en la que uno puede saldar deudas con uno mismo", afirmó. Nota aquí.



miércoles, septiembre 21, 2016

Pacho O’Donnell

“A Guatemala llega Ernesto y se va el Che”

Myrna Torres conoció al médico argentino cuando recién había llegado a Guatemala atraído por la reforma agraria de Jacobo Arbenz pero todavía ajeno a un pensamiento marxista. Torres cuenta las influencias que durante nueve meses definieron sus ideas.
Ochenta y nueve años que hacen sonrojar a mis setenta y cinco: cuerpo y mente ágil, memoria infalible, afectividad punzante. Myrna Torres fue una persona fundamental en la vida de Ernesto Che Guevara, de esas que hacen preguntarse si Ernesto Guevara de la Serna hubiera sido el Che de no haberla conocido.
Nuestro compatriota llega a Guatemala luego de haber decidido en Guayaquil cambiar el itinerario de su segundo viaje por Latinoamérica. Atraído por las noticias de una Reforma Agraria excepcional en medio de naciones centroamericanas gobernadas por gobiernos tiránicos rumbea hacia la Guatemala de Jacobo Arbenz, quien ha osado incautar tierras de la omnipotente United Fruit and Co. norteamericana , dueña del comercio de frutas en Centroamérica. A pesar de ser latifundios no explotados provocó la reacción de los Estados Unidos quien armó un ejército mercenario de guatemaltecos, hondureños y nicaragüenses y asaltó el poder. Nota aquí.


domingo, mayo 24, 2015

Pacho O’Donnell

Para denostar al Che

Durante la Feria del Libro el cubano-norteamericano Alberto Müller presentó su libro sobre nuestro Che Guevara con el título Valgo más vivo que muerto. Frase que el entonces capitán boliviano Gary Prado le adjudica al Che cuando fue atrapado por el batallón a su mando. Es sin duda una frase que apunta a desvalorizar el valor y la dignidad que sostuvo nuestro compatriota hasta el momento de su asesinato en la escuela de La Higuera después de alentar a su verdugo, el sargento Terán, a cumplir con su cometido.
Como Müller nombra a mi biografía junto con las de Castañeda, Taibo y Anderson como fuentes para su conclusión de que el Che fue enviado a morir y traicionado por Fidel Castro, me siento en la obligación de responderle, ya que es imposible encontrar en mi texto algo que avale tal afirmación. Nota aquí.