Monjitas de Belorado
se resisten a dejar
la vivienda sin pagar
y buscan un realquilado.
Nuevamente en el juzgado
sacan autorización
para estirar la pensión
durante tres nuevos días.
Las noches están muy frías
y les sube ka tensión.
Ellas saben que han perdido
porque su dios se ha inclinado
a favor del obispado
y el juez así ha decidido,
y ya no tiene sentido
seguir luchando por ver
si el obispo ha de ceder
por piedad y compasión.
Son gentes de religión,
pero dios tiene el poder.

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