lunes, febrero 16, 2026

Gonzalo Aziz

 Gonzalo Aziz: el día que conoció a Sabina, su pasión por las motos y el motivo por el que “jamás” abriría una cuenta en Tinder

El periodista al frente de “La Tarde de Infobae”, recorre en esta entrevista su historia personal, desde su vocación musical postergada hasta sus aventuras en moto por la Argentina. También, cuenta que su máximo deseo es formar una familia aunque nadie lo encontrará en una app de citas.

Mucho antes de convertirse en uno de los analistas políticos más reconocidos de la televisión argentina, Gonzalo Aziz era un chico de Adrogué que encontraba su refugio en el piano y la guitarra. “Viví en una casa con muchos amigos”, recuerda el hijo único de una familia de clase media, sostenida por dos padres con vocación de servicio: un papá, ingeniero, que le enseñó a tocar sus primeros acordes a los nueve años; y una mamá educadora y directora de escuela, que marcó a fuego su sensibilidad y su forma de mirar al otro.

Durante años soñó con ser músico profesional. Los tests vocacionales en la secundaria le daban “99,9 % música”. Sin embargo, el temor de sus padres ante la incertidumbre de esa carrera y una conversación clave con una psicopedagoga del colegio, lo llevaron a anotarse en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. “Lo tuyo es comunicar. No importa qué, comunicar”, le recomendó la especialista. Allí descubrió una pasión inesperada por el periodismo y, más tarde, por la política. Ese recorrido lo llevó también por una maestría en Política en la Universidad Austral y un posgrado en Ciencias Políticas en la Complutense de Madrid.

Hoy, tras 23 años en la señal de noticias TN Aziz desembarcó en Infobae en vivo, en lo que él define como “el mejor momento de su vida profesional”. Al frente de La Tarde de Infobae, de 18 a 21 y acompañado por Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería, Gustavo Grabia y un equipo de expertos en política, economía y policiales, aportará lecturas especializadas y miradas diversas sobre la agenda del día.

De traje y corbata en pantalla, pero con alma de músico y alas de motoquero –un legado de su tío-, repasa el camino que lo trajo a este presente que considera bisagra: la infancia en la parroquia de barrio, su primera banda de rock, el día que tocó con los músicos de Joaquín Sabina en Madrid, la libertad que le dan los viajes sobre dos ruedas, el cable a tierra que representa su familia y el deseo cada vez más latente de enamorarse y de formar la suya propia. Pero advierte: “Jamás me van a ver en Tinder”.

—¿Entendiste que querías ser periodista cuándo?

—Uf, te tengo que contar una historia larga pero lo voy a hacer corto. Toco el piano y la guitarra desde los nueve años y mi sueño siempre fue ser músico. Los tests vocacionales de la secundaria daban 99,9 % música. Hasta que un día se lo dije a mi viejo que es el que me enseñó a tocar la guitarra y me dijo: “¿Músico?”

—Él es ingeniero.

—Mi papá es ingeniero. Y mi mamá es educadora, es directora general de escuela. Y ahí como que el susto de mis viejos en esa época, en ese momento de nuestra historia, me generó cierto temor a mí también, así que hablé con la psicopedagoga del colegio al que iba y me dijo que estudiara comunicación que lo mío es comunicar. No importa qué, comunicar. Así que me fui a la UBA y me anoté y ahí empezó una pasión desconocida para mí por el periodismo y después por la política, que hoy me tiene en este lugar súper feliz.

—Hiciste Ciencias de la Comunicación en la UBA.

—Sí. Y después hice una maestría en Política en la Universidad Austral. Y un posgrado en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, en Madrid.

—Decidiste que te gustaba estudiar además.

—Sí, me encanta. Porque además creo que los que hablamos de política o de economía tenemos una responsabilidad con la gente que nos ve. Porque a veces nos escuchan, nos ven o nos leen, y no digo que determinamos su conducta, pero de repente, si confían en vos, quizás toman una decisión de inversión o de vida —o de lo que sea— porque vos estás diciendo: “che, al país le pasa tal cosa”. Entonces, la mejor manera que tengo de ser responsable con ese compromiso que nuestras audiencias ponen sobre nosotros es estudiando. Decir: “mirá, hice lo mejor que pude”.

—¿Cómo era esa infancia, cómo era esa casa?

—En Adrogué. Una familia de clase media que se hizo muy de abajo. Mi mamá era directora de la escuela a la que yo iba en la primaria. Cuando pasé a la secundaria, mi vieja dijo: no voy a ser la directora de la escuela a la que va mi hijo porque es una tragedia para él. Así que se puso un jardín de infantes que hoy es un tremendo colegio de avanzada para la Argentina, en el cual mi papá, ingeniero, ya trabaja desde hace mucho tiempo. Una casa con muchos amigos, con mucha familia. Nota aquí.



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