martes, febrero 10, 2026

Santy Pérez

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

Volver a Café Libertad 8 siempre tiene algo de ceremonia íntima, pero la noche del pasado sábado con Santy Pérez fue algo más que un simple reencuentro. Después de siete años sin grabar, el cantautor regresó al escenario madrileño para demostrar que el tiempo, cuando se vive escribiendo canciones, no es un enemigo sino un aliado.
Para llegar hasta aquí hubo que recurrir a esa ya habitual —y casi obligatoria— “mendicidad digital” que tantos artistas practican hoy en día para llenar salas de música en directo. Mensajes, vídeos, recordatorios constantes en redes… Pero el resultado justificó el esfuerzo: sold out hasta la bandera. La sala estaba tan llena que apenas se podía uno mover; ese calor humano que solo se da cuando el público cree de verdad en lo que va a escuchar.
Santy no estuvo solo. A la guitarra y coros le acompañó durante toda la velada Álex Cano, discreto pero sólido, preciso en los punteos y siempre en su sitio en las voces de apoyo. Un acompañamiento elegante que dejó respirar las canciones sin robarles protagonismo.
Definir a Santy Pérez como un “rock autor todoterreno” no es exagerar. Es de esos artistas que no solo canta, sino que habla, cuenta, divaga y comparte. Su conocida verborrea escénica —que lejos de cansar, seduce— volvió a ser parte esencial del concierto. Entre canción y canción se construyó un relato cercano, honesto y muy suyo, donde incluso hubo espacio para la autocrítica con retranca: contó cómo alguien le había definido en redes, no exento de mala leche y humor, como “lo que te llega cuando pides a Sabina por TEMU”. La carcajada fue generalizada y él la asumió con deportividad, como quien sabe que las comparaciones también son una forma torcida de reconocimiento.
Ese humor a veces surrealista, marca de la casa de este muchacho eternamente joven, dejó otro momento memorable cuando decidió obsequiar al más entregado del público con una chapa del exministro Ábalos, sacada de vaya usted a saber dónde. Un gesto delirante, inesperado y perfectamente coherente con el espíritu de la noche.
Hubo también espacio para el despiste humano, ese que hace al artista aún más cercano: en uno de los temas, Santy se colocó la armónica al revés, se dio cuenta tarde y lo resolvió con una sonrisa cómplice, sin drama, arrancando otro aplauso espontáneo de una sala ya completamente rendida.
Musicalmente, el concierto fue un equilibrio entre los temas más reconocidos, esos que el público ya siente como propios, y el verdadero tesoro de la noche: las seis canciones nuevas rebosantes de sudoración creativa que presentó. Canciones más maduras, más trabajadas, más serias y reales. Se nota el paso del tiempo, la experiencia y, sobre todo, la intención clara de no repetirse. Además estrenó guitarra con un sonido rotundo y redondo.
Cuando Santy decida grabarlas —con soporte físico, digital o como dicten los tiempos— estamos convencidos de que estaremos ante el mejor álbum de su carrera. Las canciones ya están ahí, vivas y sólidas, esperando su momento.
Anoche, en Café Libertad 8, no solo hubo un concierto. Hubo confirmación: Santy Pérez sigue teniendo cosas que decir… y sigue encontrando la forma de que queramos escucharlas.
Como colofón final nos dio su absolución particular con una versión espuria de "Carry That Weight" de The Beatles. Ideal broche de oro para una noche brillante de Santy Pérez
(En el público, entre otros : Mario Factotum, Julio Rospir Autor y Garrido Hortaleza.















0 comentarios: