42 AÑOS
No creas que me olvido, vida mía.
Tal vez puedas pensar que no me acuerdo
y que lo de tu hermana te ha quitado
todo el protagonismo en mi memoria.
Pero no te equivoques, ahora tengo
el corazón partido en dos mitades,
una que todavía sangra a chorros
y otra que solo guarda
el recuerdo más dulce, tu recuerdo.
El que me hace reír, el que me enjuga
cada noche las lágrimas
que aún derramo por ella.
Y me atrevo a decir que si estuvieras,
con los cuarenta y dos que cumples hoy,
habría sido todo un poco menos duro.

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