ODA PARA RAFAEL CABANILLAS
El planeta reside en su cabeza,
en su pluma, también en su conciencia,
sus páginas, tratados de existencia
donde se imprime la Naturaleza.
Sus historias, ríos de sutileza,
donde expresan su sencilla elocuencia
las miradas del tiempo, consecuencia
de un modo de escribir: Tierra y belleza.
Pueblos, paisajes, vidas, escenario
donde unas gentes fueron cada día,
en mundo salvaje, originario.

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