La cantante y poeta Patti Smith, premio Princesa de Asturias de las Artes 2026
La creadora, de 79 años, se ha convertido en un mito del rock gracias a cinco décadas de una carrera que empezó con ‘Horses’, un disco legendario.
Tenemos reciente una imagen inolvidable de Patti Smith. Una estampa a recordar para siempre porque aquel concierto que ofreció en octubre de 2025 en el Teatro Real de Madrid fue primoroso y resume las cualidades de una artista que hoy miércoles ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. Salió al escenario vestida de Patti Smith: pantalón negro, botas, una camiseta blanca, chaqueta oscura y la melena orgullosamente encanecida. Celebraba los 50 años de su obra cumbre, Horses, y la interpretó al completo, pero al mismo tiempo fue muchas cosas aquel espectáculo: un recital corajudo, reivindicativo, poético, bello. Y punk: llegó a escupir en la tarima (¡del Teatro Real!) en el fervor de People Have the Power. Un compendio de lo representa Smith (Chicago 79 años) se pudo disfrutar en ese recinto. Para cuando terminó el recital, los 1.600 espectadores le habrían entregado el Princesa de Asturias, el Nobel y hasta las llaves de su casa.
El jurado ha destacado: “Intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo. Como escritora, ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias. Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones”. Algunos de los componentes de este jugado son: la coreógrafa María Pagés, el actor y director teatral Josep Maria Flotats, la música Christina Rosenvinge o la fotógrafa Isabel Muñoz.
Quizá haya que recordar justo ahora que Patti Smith tomó una decisión insólita en el mundo de la música de la época, e incluso hoy: después de cuatro discos, en 1979 se mudó de Nueva York a Detroit para formar una familia con su gran amor, Fred Sonic Smith, guitarrista de los obligatorios MC5. Estuvo casi diez años atendiendo a su familia (dos hijos), alejada del foco público, aunque no dejó la poesía el dibujo y la composición de canciones. Pero en privado, mientras veía a su familia crecer. En 1988 regresó con el disco Dream of Life.
Nunca fue una artista fácil de catalogar, y eso le honra en un entramado cultural tan monolítico. Se mueve con fluidez entre los géneros de la música, la poesía, la fotografía o las artes visuales. Smith ha publicado una decena de libros y otros tantos álbumes, que han obtenido premios y reconocimientos. Cuenta, entre otros, con un National Book Award, una Medalla de la Orden de las Artes y las Letras de Francia o un honoris causa por la Universidad de Columbia. La autora es también célebre por su activismo, en contra de las guerras, a favor de Palestina o, entre otras causas, para que no se destruyeran los jardines de la calle Elizabeth de Nueva York. Publicó el año pasado en castellano Pan de ángeles, sus memorias definitivas.
“Escribir es solitario. Actuar es lo opuesto: es colectivo, es eléctrico, es comunión. Amo ambos, pero vienen de diferentes partes de mí misma. Cuando escribo, estoy construyendo algo en silencio; cuando actúo, estoy compartiendo lo que he construido. No podría vivir solo como intérprete. Escribir me mantiene con los pies en la tierra; es donde entiendo las cosas. Actuar es donde las celebro”, relataba a EL PAÍS SEMANAL el pasado octubre.
Smith creció como la mayor de cuatro hermanos en una familia humilde. Su madre era camarera y su padre maquinista, pero ambos con inclinaciones artísticas. Fue educada como testigo de Jehová, empezó a trabajar a los 10 años, entre campos de cultivo o el cuidado de niños, y se mudó dos veces en su juventud con su familia: de su Chicago natal a Filadelfia y, luego, a Nueva Jersey. Descubrió la poesía a los 16 años, gracias Las iluminaciones, de Arthur Rimbaud, al que adora desde entonces. Se hizo fan de Bob Dylan cuando su madre vio en una tienda Another Side Of Bob Dylan (1964) y se lo regaló. Luego, Dylan se haría fan de ella. Nota aquí.


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