lunes, marzo 23, 2026

Fabricio Portelli

 Murió Michel Rolland, el enólogo más famoso del mundo

El afamado “flyingwinemaker” tenía 78 años. Fue una de las personas más influyentes de la industria y que más hizo por la evolución del vino argentino. Su reconocimiento a nivel global

“Michel sufrió un infarto anoche en Burdeos y no pudieron reanimarlo. ¡Una tragedia para nuestra familia en Francia y aquí!”, fueron las palabras textuales a Infobae de Dany Rolland, su exmujer, socia, colega, madre de sus hijas y compañera de vida. Ella está en la Argentina, ya que se quedó unos días más, luego de la gira que habían comenzado juntos hace un par de semanas, visitando su bodega en Mendoza, Buenos Aires y Bariloche. Michel se volvió el sábado a Francia, y ella se quedó en el país, para realizar distintos eventos.

“Es un golpe tremendo para todos, estuvimos juntos toda la semana, de acá para allá, Mendoza, Bariloche, Buenos Aires, y encima el viernes a la noche me hizo un comentario sobre cómo había que cuidarse y que de esta vida había que irse rápido y sin sufrir”, dijo compungido Gustavo Paolucci, la persona que trabajó con él en el país desde hace casi veinticinco años.

Michel llegó a la Argentina en los años ochenta, convocado por Arnaldo Etchart. Y, desde entonces, no dejó de venir. Primero asociado a Yacochuya, emprendimiento conjunto con la familia Etchart en las alturas de Cafayate. Y, mientras asesoraba a diferentes bodegas, a fines de los noventa, cumplió uno de sus sueños y creo “El Clos de los Siete”, un emprendimiento de más de 800 hectáreas con viñedos y bodegas con el objetivo de hacer un vino conjunto de U$D20, del cual se pudiera producir un millón de botellas. Hoy, el Clos de los Siete, lleva 25 cosechas, ha alcanzado el millón de botellas, y está a la venta en 70 países.

Michel Rolland fue un trabajador incansable, el pionero de los “flyingwinemakers”, los enólogos que viajaban a distintas regiones del mundo para asesorar en diferentes emprendimientos vitivinícolas.

Llegó a visitar doce países en el mismo año, viajando varias veces a algunos de ellos, pero sus dos lugares preferidos en el mundo fueron Francia y la Argentina. No por casualidad, cuando empezó a bajar un cambio, no por falta de ganas ni pasión sino por elección, decidió que sus viajes por trabajo fuera de Francia, solo serían a la Argentina, donde además de bodegas propias y otros asesoramientos, tiene muchos amigos.

Incluso, posee en Puerto Madero, el único restaurante del mundo con nombre y apellido de un enólogo: Michel Rolland Grill & Wine.

Michel estuvo hasta el viernes por la noche en la Argentina, celebrando alrededor de la mesa, como a él le gustaba, derrochando su simpatía única y sentido del humor. Su castellano afrancesado le quedaba muy bien. Un seductor nato y amante de los placeres gourmet, fue maestro de muchos maestros, e inspiró a generaciones de enólogos, tanto en la Argentina como en el mundo. Y varias veces entrevistado por Infobae durante los últimos años.

Sin dudas, hoy, el mundo entero del vino, está de luto, porque ha perdido una de las personas que más hizo por el vino en general, y por el vino argentino en particular.

Cabe destacar que fue Michel, un “extranjero” quien más creyó y apostó por el Malbec, incluso más que muchos bodegueros y hacedores en la Argentina. Hoy, si el Malbec es reconocido acá y en el mundo, en gran parte se le debe a Michel Rolland, quien vio en esa variedad, originaria de Burdeos como él, la clave que la Argentina se destaque, en un mundo tan competitivo. Nota aquí.







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