A PECHO DESCUBIERTO
Uno de los mayores peligros
de andar por la vida
a pecho descubierto
es que cualquiera puede entrar
a desvalijarte las entrañas,
a revolverte el alma entera,
a alterar el concierto
del ritmo de los latidos.
¡Con lo difícil que resulta
mantener el orden ahí dentro,
con lo imposible que es para mí
echar el cerrojo
y no mantenerlo abierto!.

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