Pablo nos cuenta por Facebook.
Con Pablo Guerrero me unió una amistad que duró más de 25 años y que el tiempo fue volviendo raíz. Cuando llegué a vivir a Madrid, me arropó con esa generosidad y calidez que solo tienen los verdaderos sabios. Compartimos escenarios, encuentros literarios, noches donde la palabra y la música eran el único territorio posible. Pablo fue para mí un pilar en el sentido más hondo del término, no el que sostiene desde la distancia, sino el que acompaña desde adentro, el que te ayuda a crecer sin necesidad de decirlo. Mi admiración por él y mi gratitud son de las que no caben en el elogio fácil. Por eso la mejor manera que encontré de honrar su memoria fue llevar al terreno musical algunos de sus poemas maravillosos, porque la música y poesía fueron sus lenguajes y creo que es la forma en que las palabras sigan viajando sin fronteras.

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