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lunes, junio 08, 2026

Javier Bergia

 Javier nos cuenta por Facebook.

Fue un placer participar junto a compañeros tan entrañables en el homenaje al cantautor, poeta y muy querido Pablo Guerrero Cabanillas. ¡Oh!, mío Pablo, el de la barba en flor. Gracias de corazón a todos los que lo hicisteis posible. Con mucho gusto. Hasta siempre Pablo. Foto: Paco Manzano.



domingo, junio 07, 2026

Clara Ballesteros

 Clara nos cuenta por Facebook.

Ya han pasado tres días desde el Homenaje a Pablo Guerrero en la Escuela de Caminos de Madrid y creo que es el momento de significar a quienes han hecho posible este Homenaje preparado desde hace meses.
La iniciativa partió de la Escuela de Caminos y de la Fundación Ingeniería y Sociedad, con Angel Guerrero, Luis Marceriño, Vicente Negro y David Novaes, como equipo promotor. Me invitaron a participar en la organización, también por parte Antonio Guerrero, el hermano de Pablo y accedí llena de ilusión.
Mis primeros pasos: pedir orientación a Luis Mendo y a Lara López.
Lara López aceptó sin dudar el papel de presentadora y conductora del concierto, que pensamos iba a bordar -como de hecho así fué-, por su experiencia en la Radio , su conocimiento del mundo de la canción de autor y ¡añado yo! : por su preciosa voz y su don y sensiblidad de poeta. Fue una ayuda imprescindible para todos los contactos y criterios para la elaboración del espectáculo. Sentir su apoyo fue fundamental, del principio al fin.
Con la incorporación posterior de Gloria González para las funciones de Comunicación y de Armando Ruah para cubrir las complicadas cuestiones técnicas y necesidades de cada cantante y del sonido y luces del concierto, quedó conformado el equipo que llevó hasta el final el Homenaje. Armando fue mi interlocutor fundamental en el diseño final del acto.
Se fijó la fecha del 23 de mayo pero tuvimos noticia de que en esa fecha estaba prevista la celebración del Concierto para el Sáhara. Cambiamos de fecha y en ese tránsito, perdimos la participación de algunos cantautores. Luis Pastor, Pedro Guerra, Ismael Serrano no han podido estar por coincidencia de trabajo. También hubo ausencias por razones de salud.
Todas y todos los participantes: músicos, cantantes, poetas, respondieron a la invitación, sin dudar ni un momento, de forma muy generosa y en muchos casos con grandes desplazamientos para poder asistir.
No fue sencillo articular un espectáculo artístico con más de treinta partipantes, cuidando especialmente de no perder el ritmo y evitar una duración excesiva. Todos los participantes lo entendieron y fueron muy rigurosos con las pautas de tiempo que establecimos para canciones y poemas.
Y aquí radica el problema que situó a Lara López y a Fernando González Lucini en una situación muy enojosa. El error, mi error, fue el no haber hablado directamente con Lucini para conocer el contenido de su intervención y la necesidad de tiempo. Siento mucho que por este error, se haya tomado, en algunos casos, la parte por el todo y se haya descalificado todo el Homenaje declarándolo caótico y criticando de forma irrespetuosa a los propios artistas.
Recibimos todos nosotros una gran cantidad de elogios por este Homenaje, llenos de la emoción que Pablo Guerrero suscita.
Agradezco especialmente los post de Víctor Claudín, Cibercanción de Autor (Fernado Bódalo), Javier Batanero, Paco Manzano y tantos otros amigos por sus respetuosos comentarios no exentos de crítica.
Y no menos emocionante fue ese público que lleno la sala de amor y aplausos a Pablo Guerrero, su persona, su obra, a su imponente figura.
“A cántaros” volvió a nuestras gargantas y a nuestros corazones, con esa actualidad que hace de su mensaje un deseo colectivo de resistencia.
Si Pablo levantara la cabeza … desde su inmensa humanidad, desde su humildad, seguro que sentiría una gran emoción, percibiría el amor que hemos volcado en este gran abrazo en torno a él y sería compasivo con nuestros fallos.
Gracias a todas y a todos, a quienes puedan leer este mensaje y contádselo a los demás.



miércoles, junio 03, 2026

Víctor Claudín

 Víctor nos cuenta por Facebook.

El sábado pasado participé, con las limitaciones que correspondían a un acto de treinta y tres participantes, uno más o uno menos; es decir, a un acto muy coral. Limitación que asumí encantado, como uno más, claro, porque, aunque mi intervención sólo hubiera contado con un minuto de escenario, hubiera querido estar igualmente, sin la menor duda. Sumándome al resto de grandes artistas, unos con mucha trayectoria, otros con bastante menos, unos habiendo conocido intensamente a Pablo, otros no tanto, pero todos queriendo estar en el entrañable recuerdo a un gigante, y teniendo todo el derecho para hacerlo.
El público casi llenaba el imponente recinto, y salió encantado con lo que había presenciado, tanto que no se movieron en las más de dos horas de un calor, a veces doloroso, aplaudiendo con estruendo muchas veces (salvo los quince minutos de descanso previstos). No se movió ni un alma hasta el final. Entre ellos, familiares de Pablo, a los que se les veía gozar y emocionarse, incluido su hermano Antonio, que encontrártelo representaba un reencuentro fugaz con Pablo.
Se produjo lo que, me parece, se buscaba, el abrazo entre los participantes y el público. Un emotivo abrazo de todos con el recuerdo del enorme tipo y magnífico artista que fue nuestro amigo Pablo. Pablo querido.
El acto se desarrolló con un orden y una sincronización espléndida, merced a contar con un regidor que lo condujo escrupulosamente.
¡Qué bello acto de reconocimiento y amor a uno de los más grandes personajes de nuestro tiempo!
Todo se lo debemos a la iniciativa, la pasión y la cabezonería de Clara Ballesteros, ¡gracias, Clara! Ella ya ha explicado la razón de ausencias notables, que no disminuyó la importancia de los que sí quisieron y pudieron estar. A quien se sumó el trabajo impecable y la acogida por parte de la Escuela.
Cierto, al parecer se cometió un error con Fernando Gonzalez Lucini, que era quien tenía el honor de abrir el acto. Por lo visto nadie le explicó que contaba con un tiempo limitado para su intervención (a mí tampoco, pero lo deduje de los compañeros que cantaban o recitaban, presentes en el cartel anunciador, de ahí que ya hubiera comunicado que me limitaría a leer dos poemas de Pablo). Pues a ese grave error se le sumó una gruesa metedura de pata cortándole de la forma en que se hizo. Clara ya ha asumido el error.
Sin entrar en la razón de si fue necesaria o no la forma de actuar de Lara López (una profesional como la copa de un pino, a pesar de ese pesar, que en el resto fue impecable), entiendo muy bien el disgusto y la indignación de Fernando. Claro que lo entiendo. Hasta comprendo que el desagradable incidente le enturbiara el gozo de lo que no sé si siguió presenciando hasta el final, incluso comprendo que haya hecho pública su rabia.
Lo que no entiendo, y me abochorna sobremanera, es que ese dolor le haya llevado a torpedear la hermosura del encuentro alrededor de la figura de Pablo, de todo el trabajo, calificándolo de caótico. ¡Qué pena me ha dado!
Para colmo, no creo que el evento tuviera que ver con una pugna por averiguar al más íntimo de Pablo o algo parecido, consideraciones que han surgido en comentarios. Seguramente difícil competir con Fernando ni con el, también grande, Luis Mendo Muñoz. ¡Gracias a ti también, querido Luis, por tu valiosa y entrañable presencia! Y, claro, a Maria Jose Hernandez, a Javier Bergia, a Javier Batanero, a Javier Ruibal Dosl, a Luis Farnox y su querida Alma, a Olga Roman, a Juana Vázquez Marín… y al resto de participantes. ¡Todo resultó magnífico tras el encontronazo del principio, y nadie debiera haberlo empañado! Quienes lo disfrutamos desde el principio hasta el final, lo sabemos, y no lo olvidaremos.
Por cierto, querido Fernando (CiberCancion De Autor), como siempre, agradecidísimo por tu crónica, visual y escrita.





lunes, junio 01, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

Hay noches que trascienden lo musical y se convierten en memoria compartida. El pasado sábado, la Escuela de Caminos de Madrid acogió un homenaje a Pablo Guerrero que fue mucho más que un concierto: fue un acto de amor, gratitud y reconocimiento hacia uno de los grandes bardos de nuestra tierra.
El patio de butacas, repleto hasta donde alcanzaba la vista, habló por sí solo. Un calor sofocante —aunque finalmente soportable— acompañó la velada, pero nadie parecía dispuesto a ceder un ápice de atención o emoción. Porque lo que allí se celebraba merecía cada minuto, cada aplauso y cada gota de esfuerzo.
Pablo Guerrero, el hombre que amaba los silencios, no era únicamente un cantor. Era poeta, conciencia y delicadeza hecha palabra. Un creador que supo convertir la ternura, la denuncia, la memoria y la esperanza en canciones que forman parte de la educación sentimental de varias generaciones. Su voz y su poesía han caminado siempre lejos del ruido fácil, abrazando la honestidad y la belleza de lo esencial. Hablar de Pablo es hablar de dignidad artística y humana.
Más de treinta intervinientes dieron vida al tributo. Cantantes, músicos, poetas y colaboradores que ofrecieron su tiempo y su talento desde el altruismo más generoso y desde un afecto sincero hacia el poeta pacense. Algunos recorrieron más de 600 kilómetros para estar presentes, un gesto que explica mejor que cualquier discurso la dimensión emocional y humana de este encuentro.
Porque estos homenajes no se sostienen sobre intereses ni comodidades; se levantan gracias al trabajo invisible, a la voluntad compartida y al cariño por quien merece ser celebrado en presencia y en ausencia.
Como ocurre en cualquier empresa colectiva y apasionada, hubo errores y también algún encontronazo organizativo, tanto en los días previos como durante el propio tributo. Sería ingenuo negarlo. Quizá, además, el formato estuvo por momentos algo encorsetado debido a la gran cantidad de intervinientes, lo que inevitablemente limitó espacios para la improvisación y esa naturalidad que tantas veces engrandece los encuentros nacidos desde la emoción y la complicidad artística. También echamos de menos la presencia de algunos cantores que, por trayectoria, afecto o vínculo con la obra de Pablo, muchos pensamos que debieron haber estado. Creemos sinceramente que no hubiera costado nada dejar el tiempo necesario a F.G Lucini para emocionarnos con su semblanza de Pablo, con el que tanto compartió.
Pero quizá ahí reside también una de las enseñanzas de la noche: al final persisten la buena voluntad, el trabajo intenso y el deseo común de construir algo digno.
Y sí, pese a las imperfecciones inevitables, nosotros si creemos que estos homenajes son necesarios.
Necesarios porque recuerdan quiénes somos y de dónde venimos. Porque ponen rostro al compromiso cultural y humano. Porque celebran la poesía en tiempos de prisa y superficialidad. Y porque permiten que una comunidad entera vuelva a abrazarse alrededor de canciones que siguen diciendo verdad. Y más si están en torno al gran Pablo Guerrero.
Tal vez este homenaje no sea el más rotundo —quizá Pablo aún merezca muchos más—, pero fue honesto, emocionado y profundamente humano. Un homenaje digno a Pablo, aunque probablemente no el definitivo.
Y eso, al final, es lo que permanece.
Gracias, Pablo Guerrero, por tanta poesía y tanta canción. Y gracias a quienes hicieron posible que, por unas horas, volviéramos a abrazarnos.





































sábado, mayo 30, 2026

Pablo Sciuto

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Con Pablo Guerrero me unió una amistad que duró más de 25 años y que el tiempo fue volviendo raíz. Cuando llegué a vivir a Madrid, me arropó con esa generosidad y calidez que solo tienen los verdaderos sabios. Compartimos escenarios, encuentros literarios, noches donde la palabra y la música eran el único territorio posible. Pablo fue para mí un pilar en el sentido más hondo del término, no el que sostiene desde la distancia, sino el que acompaña desde adentro, el que te ayuda a crecer sin necesidad de decirlo. Mi admiración por él y mi gratitud son de las que no caben en el elogio fácil. Por eso la mejor manera que encontré de honrar su memoria fue llevar al terreno musical algunos de sus poemas maravillosos, porque la música y poesía fueron sus lenguajes y creo que es la forma en que las palabras sigan viajando sin fronteras.



viernes, mayo 29, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero

 


martes, mayo 12, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero



jueves, abril 16, 2026

Félix Maraña

 Félix nos cuenta por Facebook.

Pablo Guerrero y un amigo suyo
En Rabanera del Pinar (Burgos), en los encuentros de música y poesía, organizados por Iñaki Auzmendi Lacunza, Javi Martín y Fran Espinosa , unas jornadas de 2022, inolvidables.
Me preguntan sobre los grados de la amistad con Pablo. No se pueden medir. He contado cómo fue en 1972, en un noviembre nevado y forzosamente muy frío, cuando sentimos en Pamplona el calor de su voz, sus canciones, su intención cultural, su visión histórica. Pablo cantaba en el colegio mayor Roncesvalles, donde sólo residían chicas. Los novios teníamos opción a acudir a esos actos culturales, lo que hizo posible aquel encuentro. Pablo estaba acompañado a la guitarra por Nacho Sáenz de Tejada, que venía de Nuestro Pequeño Mundo, aunque entonces aún seguía en el grupo. Era un dúo perfecto. Pablo cantó ya las principales canciones que han marcado su estilo, su conducta y su memoria. Con un magnetófono que me prestaron, que pesaba lo suyo, pero que apoyé en el escenario del colegio mayor, le hice una entrevista a Pablo, que publique en el periódico donostiarra "La Voz de España", y creo que se publico en algún otro periódico de los llamados del Movimiento, propiedad del Estado. Desde ese día tanto Pablo, como Nacho, como yo mismo, nos hicimos amigos, sintiéndonos parte de algo que había de venir, de un futuro mejor. Recuerdo que meses después le conté lo que había sido aquel encuentro a Joaquín Díaz González en Valladolid, quien, evidentemente, ha sido y es el mentor principal de la difusión, creacionista y proyección de la canción dignamente folklórica en España.
Con Pablo nos vimos la última vez en 2022, en el encuentro de Rabanera del Pinar a que se alude al principio. Fueron unas horas maravillosas. Me dijo que quería comer y cenar conmigo, pero que le tenía que perdonar, porque de vez en cuándo tenía que salir fuera a fumar un cigarrillo. Posteriormente, hemos hablado varias veces por teléfono. Y una larga conversación, que mereció haber sido grabada, sobre la publicación de su poesía completa. Pablo Guerrero sabía perfectamente que a su muerte, si me precedía, yo iba a escribir algo para él. Lo hice en los periódicos, y justo ese mismo día escribía el soneto que he incluido en la contraportada de mi libro "Vivir entre comillas. 20 poemas de amor y otras canciones sin fecha" (Búho Búcaro Poesía, 2025). Javi Martín, que comenzó en la música fijándose en el timón de Pablo Guerrero, le ha puesto música y lo canta. Se puede reproducir en el código QR que aparece en dicha contraportada.
De Nacho Sáenz de Tejada, artista desde la cuna, sólo diré que fue un periodista excelente, que hizo valer, en El País sobre todo, pero también en otras publicaciones, la misión, sí, misión, de los cantautores. Murió muy joven, pero es costumbre que no se puede corregir. Nos sobrevive su afecto por la cultura, su criterio, su sentido del humor y su discreto andar en este proceloso mundo de la creación. Va por ellos!

[Foto: Koro Saavedra]



jueves, febrero 05, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero

 


martes, noviembre 11, 2025

Félix Maraña

 Oración a Pablo Guerrero

Querido Pablo,
que has vuelto a la tierra,
glorificado sea tu nombre,
llegue a nosotros tu ingenio,
que el amor que nos unió
no lo separe el tiempo.
Perdónanos si en algún momento te olvidamos
y no nos dejes caer en la tentación
de la desgana,
de la melancolía
o el desamor.
Tus canciones
nos librarán del mal,
tu poesía, de la tristeza,
tu recuerdo, de la nostalgia.
Tu nombre, poesía y canto
nos librarán de la angustia.
Dinos si te han asignado finca
al lado de Natxo, de Artetxe
o de Joaquín Carbonell y Labordeta.
Y cuidate mucho de la enfermedad del tiempo,
que a nuestra edad,
cualquier resfriado es un inconveniente.
[En la fotografía, estamos Pablo, Javiet Batanero y yo, en 2022, en el encuentro de música y poesía de Rabanera del Pinar].



viernes, noviembre 07, 2025

Homenaje a Pablo Guerrero


 

lunes, octubre 20, 2025

Joaquín Pérez Azaústre

 Pablo Guerrero a cántaros

Llueve siempre a cántaros en la poesía de luz del gran Pablo Guerrero. Cómo vamos a extrañarte, Pablo, quién va a recordarnos desde ahora que es tiempo de vivir, de soñar y de creer. Seguimos sin saber quién nos ata los vuelos a la tierra, aunque estemos hechos de nubes demoradas en la calma lenta de un sol gris. Dame la mano y vamos a sentarnos bajo cualquier estatua, porque aún tiene que llover. Sin embargo, en la muerte de Pablo Guerrero no ha habido memoria democrática: porque esta canción fue, y sigue siendo para quienes la recuerdan, o para quienes la escuchan por primera vez, el himno que anunció la nueva vida. Tiene que llover, tiene que llover. Tiene que llover a cántaros de una libertad recuperada. Hay señales que anuncian que la siesta, pero también la fiesta, se acaba: pero siempre hay que doler de la vida hasta creer que tiene que llover a cántaros.

Igual que Pablo Guerrero recordaba a Pepe Rodríguez, el de la barba en flor, yo también recuerdo a Pablo ahora en muchos escenarios: en La Latina con Rodolfo Serrano, comiendo en alguna taberna o yendo de librerías. Entramos en Méndez y en la Alberti, lo recupero en sus libros de poesía: Escrito en una piedra, Sin ruido de palabras, Los cielos tan solos, ¿No son copos de nieve? o Los cielos tan solos. O el que publicó en Córdoba la colección Utopía: Pablo Guerrero en ese ahora. Ahora, cuando escribo, hago una pausa y los cojo, todos, entre mis manos, con la sensación de sostener el alma de un hombre. Cuánto de Pablo Guerrero hay en su poesía, que es quizá su canción menos cantada. Pero quién no ha entonado Dulce muchacha triste: «La recuerdo muy bien / Y no porque en sus labios / Se trajera cerezas / De los valles del Jerte (…) Me aseguraron / Que envejeció de pronto / Y se paró a dormir al lado de un camino». Al borde de un camino esperaremos siempre a Pablo Guerrero, porque nada es fácil, y tampoco la vida. Seguiremos buscando a la gente de mañana en un lugar de sol, una especie de nuevo paraíso ahora, en que todos podamos entendernos. El mejor homenaje se lo hizo Ismael Serrano en un disco precioso con versiones de sus temas míticos: Hechos de nubes, con los cantautores de ayer y hoy.

Te veo cantando en el concierto en el Olimpia de París, siempre generoso, recitando un poema de Las Ollerías en el Libertad 8 o en la grabación del disco de Alberto Ballesteros La canción del jinete eléctrico, y acabo con tu voz: «Hoy que te amo, mujer, amiga y compañera / Vamos a creer que nuestras manos crecen / Y que tenemos mil dedos o diez mil, y que todos / Son como antorchas que a la noche amanecen». Hoy que te amo, mujer de verdad buena, voy a incendiar el aire, con la risa y el beso de tu voz y la mía. Nota aquí.