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jueves, agosto 13, 2026

María José Hernández

 


viernes, julio 31, 2026

María José Hernández

 


lunes, junio 01, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero

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Hay noches que trascienden lo musical y se convierten en memoria compartida. El pasado sábado, la Escuela de Caminos de Madrid acogió un homenaje a Pablo Guerrero que fue mucho más que un concierto: fue un acto de amor, gratitud y reconocimiento hacia uno de los grandes bardos de nuestra tierra.
El patio de butacas, repleto hasta donde alcanzaba la vista, habló por sí solo. Un calor sofocante —aunque finalmente soportable— acompañó la velada, pero nadie parecía dispuesto a ceder un ápice de atención o emoción. Porque lo que allí se celebraba merecía cada minuto, cada aplauso y cada gota de esfuerzo.
Pablo Guerrero, el hombre que amaba los silencios, no era únicamente un cantor. Era poeta, conciencia y delicadeza hecha palabra. Un creador que supo convertir la ternura, la denuncia, la memoria y la esperanza en canciones que forman parte de la educación sentimental de varias generaciones. Su voz y su poesía han caminado siempre lejos del ruido fácil, abrazando la honestidad y la belleza de lo esencial. Hablar de Pablo es hablar de dignidad artística y humana.
Más de treinta intervinientes dieron vida al tributo. Cantantes, músicos, poetas y colaboradores que ofrecieron su tiempo y su talento desde el altruismo más generoso y desde un afecto sincero hacia el poeta pacense. Algunos recorrieron más de 600 kilómetros para estar presentes, un gesto que explica mejor que cualquier discurso la dimensión emocional y humana de este encuentro.
Porque estos homenajes no se sostienen sobre intereses ni comodidades; se levantan gracias al trabajo invisible, a la voluntad compartida y al cariño por quien merece ser celebrado en presencia y en ausencia.
Como ocurre en cualquier empresa colectiva y apasionada, hubo errores y también algún encontronazo organizativo, tanto en los días previos como durante el propio tributo. Sería ingenuo negarlo. Quizá, además, el formato estuvo por momentos algo encorsetado debido a la gran cantidad de intervinientes, lo que inevitablemente limitó espacios para la improvisación y esa naturalidad que tantas veces engrandece los encuentros nacidos desde la emoción y la complicidad artística. También echamos de menos la presencia de algunos cantores que, por trayectoria, afecto o vínculo con la obra de Pablo, muchos pensamos que debieron haber estado. Creemos sinceramente que no hubiera costado nada dejar el tiempo necesario a F.G Lucini para emocionarnos con su semblanza de Pablo, con el que tanto compartió.
Pero quizá ahí reside también una de las enseñanzas de la noche: al final persisten la buena voluntad, el trabajo intenso y el deseo común de construir algo digno.
Y sí, pese a las imperfecciones inevitables, nosotros si creemos que estos homenajes son necesarios.
Necesarios porque recuerdan quiénes somos y de dónde venimos. Porque ponen rostro al compromiso cultural y humano. Porque celebran la poesía en tiempos de prisa y superficialidad. Y porque permiten que una comunidad entera vuelva a abrazarse alrededor de canciones que siguen diciendo verdad. Y más si están en torno al gran Pablo Guerrero.
Tal vez este homenaje no sea el más rotundo —quizá Pablo aún merezca muchos más—, pero fue honesto, emocionado y profundamente humano. Un homenaje digno a Pablo, aunque probablemente no el definitivo.
Y eso, al final, es lo que permanece.
Gracias, Pablo Guerrero, por tanta poesía y tanta canción. Y gracias a quienes hicieron posible que, por unas horas, volviéramos a abrazarnos.





































viernes, mayo 29, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero

 


domingo, noviembre 30, 2025

Daniel Cros & María José Hernández

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𝐁𝐥𝐚𝐜𝐤 𝐅𝐫𝐢𝐝𝐚𝐲 𝐞𝐧 𝐋𝐚 𝐋𝐚𝐭𝐢𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐌.ª 𝐉𝐨𝐬é 𝐇𝐞𝐫𝐧á𝐧𝐝𝐞𝐳 𝐲 𝐃𝐚𝐧𝐢el Cros

La tarde del Black Friday, mientras las calles de Madrid vibraban al ritmo frenético de las compras, el Centro Cultural El Greco del barrio de Latina ofreció una alternativa luminosa: el primer concierto conjunto de Daniel Cros y María José Hernández, un dúo recién nacido y ya lleno de armonía, que eligió justamente ese día para demostrar que la música es el antídoto perfecto contra el consumismo feroz.
Daniel Cros, Hijo de una casa llena de arte, creció entre colores y fotografías hasta encontrar su propia voz en la música. Empezó en el pop-rock barcelonés, pero el Caribe y La Habana le descubrieron nuevos latidos que transformaron sus canciones en puentes entre mundos. Disco a disco viajó por España y América, llevando su mezcla de son, bolero, jazz y canción de autor. Fundó Rosazul, refugio creativo para él y otros artistas. Su trayectoria es un viaje constante: de la intuición juvenil a la madurez musical, siempre buscando luz, ritmo y emoción en cada canción.
María José Hernández, desde adolescente, su voz apareció como un relámpago claro, capaz de detener al público y abrirle las puertas de una vida dedicada a la música. Cada disco —de La línea del cielo a Cartas sobre la mesa— ha sido un capítulo íntimo, tejido con deseo, memoria y una verdad que madura con los años. Ha cantado a Labordeta desde lo femenino, ha viajado por medio mundo dejando su huella firme y dulce, y ha compartido escenario con nombres imprescindibles de la canción. Su voz, versátil y bella, ha cruzado fronteras y estilos, encontrando siempre un lugar donde ser escuchada. Con proyectos como "Vívere Memento", ha unido tradición y presente, memoria y piel. Auténtica y reconocida, su carrera es un continuo refugio de sensibilidad y verdad.
Con estas dos trayectorias dialogando por primera vez en un mismo proyecto musical, el concierto estuvo envuelto en un clima de intimidad serena. Desde el primer acorde fue evidente que Cros y Hernández no solo comparten canciones: comparten una forma de estar en el escenario, una manera honesta y limpia de ofrecer música sin artificios.
Mientras en la calle el Black Friday prometía “ofertas únicas”, dentro del auditorio se ofrecía algo que no se devalúa: emoción de primera mano, sin código de descuento.
La complicidad entre ambos se hizo especialmente patente en los dúos de guitarra: un diálogo cálido, exacto, sorprendentemente natural para tratarse de un proyecto recién estrenado. Las dos voces empastaron con suavidad, sin competir, respirando juntas como si llevaran años encontrándose en los mismos escenarios. Uno de los momentos más hermosos de la tarde llegó cuando María José interpretó "Guárdame" de José Antonio Labordeta, en esa forma suya, sublime y honda, que logra detener el aire. Cros acompañándola con sutileza y respeto, sosteniendo la atmósfera con su guitarra y permitiendo que la emoción se volviera protagonista. El repertorio viajó por homenajes y climas distintos: Labordeta, una ranchera que llenó el espacio de melancolía luminosa, ”Entre mis recuerdos” de Albert Hammond, que se hiciera célebre en la voz de Luz Casal. Todo sostenido con ese pulso tranquilo que invita a escuchar sin prisa, a dejar que la música haga lo suyo. Fue un concierto pausado, equilibrado y profundamente disfrutable, el tipo de experiencia que recuerda que existe un refugio posible del ruido: un lugar donde dos artistas conversan con canciones y el público, agradecido, escucha.
Salimos del Centro Cultural El Greco con la sensación de haber elegido la mejor “compra” del día: un rato de belleza que no cabe en bolsas ni se paga con tarjeta. Una ganga.
Porque en días de consumo compulsivo, la música —sobre todo la de Cros y Hernández— es siempre la verdadera oferta irrepetible.
Mañana por la tarde tenéis una nueva oportunidad de disfrutar de su música en el centro cultural La Elipa a las 19:00 h. A un precio super rebajado (cero euros)
Las ofertas del viernes negro caducan a medianoche; la oferta de una buena canción no caduca nunca.— con Daniel Cros y María José Hernández.


























lunes, noviembre 24, 2025

Daniel Cros & María José Hernández


 

jueves, agosto 14, 2025

Javier Bergia & María José Hernández

 

jueves, junio 12, 2025

María José Hernández


 

viernes, abril 04, 2025

María José Hernández & Fran Espinosa


 

sábado, marzo 08, 2025

Paola Lai & María José Hernández


 

martes, enero 21, 2025

Víctor Claudín

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Presentación de "Black Out" de Víctor Claudin

La Taberna Garibaldi de Madrid fue anoche el epicentro de una velada cargada de literatura, música y conversación en torno a Black Out, la ultima novela negra del periodista y activista cultural Víctor Claudín.
El acto comenzó con una introducción a cargo del propio autor, quien estuvo acompañado por los novelistas Alberto Pasamontes y María Embid. Juntos, compartieron reflexiones sobre la obra, el género negro y, como suele ocurrir en los encuentros más auténticos, sobre muchos otros temas que resonaron con el público presente.
Durante la presentación, se aportaron interesantes perspectivas sobre la novela, destacando su intensidad narrativa y su capacidad para mezclar con maestría el desamor, el sexo y la tensión de un interrogatorio que se convierte en confesión. “Black Out no solo cuenta una historia, sino que nos enfrenta a los dilemas morales y sociales de nuestros tiempos”, se comentó.
También se habló del mítico Elígeme, el local que Claudín regentó y que marcó una época en la bohemia madrileña, así como del concejal Matanzo, del teatro Alfil, del asociacionismo popular, de la cultura y de tantas historias que conectan a Víctor con el Madrid más auténtico.
Víctor Claudín reflexionó asimismo sobre el alma del género negro: “La novela negra tiene ideología y es de izquierdas porque refleja y cuenta lo que es la sociedad”, afirmó. Y no es para menos: Black Out explora los márgenes de una ciudad donde los interrogatorios no solo buscan verdades, sino que desnudan los rincones más oscuros del alma humana.
Tras esta presentación puramente literaria, la generosidad de Claudín —marca de la casa— y de sus amigos cantores permitió que la música de autor tomara el testigo en el angosto escenario de la Taberna Garibaldi. Allí, seis cantautores ofrecieron su arte para rendir homenaje al escritor y a su obra.
Myriam Quiñones, María José Hernández (quien llegó desde Zaragoza para dejar su huella en la velada), Fran Espinosa, Carlos Ávila, Javier Batanero y Luis Farnox aportaron sus canciones y sus guitarras para completar un acto redondo. La combinación de literatura y canción de autor tejió una velada única, donde las notas y las palabras se fundieron en un abrazo artístico.
El acto finalizó con "Somos" la emblemática canción de José Antonio Labordeta.
Siempre admiradores de Víctor Claudín, por lo que escribe, por lo que dice y por como es.