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viernes, mayo 29, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero

 


martes, mayo 12, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero



jueves, abril 16, 2026

Félix Maraña

 Félix nos cuenta por Facebook.

Pablo Guerrero y un amigo suyo
En Rabanera del Pinar (Burgos), en los encuentros de música y poesía, organizados por Iñaki Auzmendi Lacunza, Javi Martín y Fran Espinosa , unas jornadas de 2022, inolvidables.
Me preguntan sobre los grados de la amistad con Pablo. No se pueden medir. He contado cómo fue en 1972, en un noviembre nevado y forzosamente muy frío, cuando sentimos en Pamplona el calor de su voz, sus canciones, su intención cultural, su visión histórica. Pablo cantaba en el colegio mayor Roncesvalles, donde sólo residían chicas. Los novios teníamos opción a acudir a esos actos culturales, lo que hizo posible aquel encuentro. Pablo estaba acompañado a la guitarra por Nacho Sáenz de Tejada, que venía de Nuestro Pequeño Mundo, aunque entonces aún seguía en el grupo. Era un dúo perfecto. Pablo cantó ya las principales canciones que han marcado su estilo, su conducta y su memoria. Con un magnetófono que me prestaron, que pesaba lo suyo, pero que apoyé en el escenario del colegio mayor, le hice una entrevista a Pablo, que publique en el periódico donostiarra "La Voz de España", y creo que se publico en algún otro periódico de los llamados del Movimiento, propiedad del Estado. Desde ese día tanto Pablo, como Nacho, como yo mismo, nos hicimos amigos, sintiéndonos parte de algo que había de venir, de un futuro mejor. Recuerdo que meses después le conté lo que había sido aquel encuentro a Joaquín Díaz González en Valladolid, quien, evidentemente, ha sido y es el mentor principal de la difusión, creacionista y proyección de la canción dignamente folklórica en España.
Con Pablo nos vimos la última vez en 2022, en el encuentro de Rabanera del Pinar a que se alude al principio. Fueron unas horas maravillosas. Me dijo que quería comer y cenar conmigo, pero que le tenía que perdonar, porque de vez en cuándo tenía que salir fuera a fumar un cigarrillo. Posteriormente, hemos hablado varias veces por teléfono. Y una larga conversación, que mereció haber sido grabada, sobre la publicación de su poesía completa. Pablo Guerrero sabía perfectamente que a su muerte, si me precedía, yo iba a escribir algo para él. Lo hice en los periódicos, y justo ese mismo día escribía el soneto que he incluido en la contraportada de mi libro "Vivir entre comillas. 20 poemas de amor y otras canciones sin fecha" (Búho Búcaro Poesía, 2025). Javi Martín, que comenzó en la música fijándose en el timón de Pablo Guerrero, le ha puesto música y lo canta. Se puede reproducir en el código QR que aparece en dicha contraportada.
De Nacho Sáenz de Tejada, artista desde la cuna, sólo diré que fue un periodista excelente, que hizo valer, en El País sobre todo, pero también en otras publicaciones, la misión, sí, misión, de los cantautores. Murió muy joven, pero es costumbre que no se puede corregir. Nos sobrevive su afecto por la cultura, su criterio, su sentido del humor y su discreto andar en este proceloso mundo de la creación. Va por ellos!

[Foto: Koro Saavedra]



martes, enero 27, 2026

Fernando Lobo

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

𝐉𝐚𝐳𝐳𝐯𝐢𝐥𝐥𝐞, 𝐥𝐚 𝐠𝐮𝐚𝐫𝐢𝐝𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐋𝐨𝐛𝐨
En la penumbra cómplice de la sala Jazzville, Madrid escuchó aullar bajito. Porque cuando Fernando Lobo canta, no muerde: acaricia. Lobo de voz mansa y colmillo poético, fue dejando huellas sobre el escenario, marcando territorio con canciones que saben a sur, a viaje largo y a palabra bien dicha. Inició el concierto haciéndonos una confesión y es que pecaba de “hablautor", lo que hizo el concierto, si cabe, más disfrutado. Un conciertazo para celebrar 25 años en la música, entre temas antiguos y nuevos, “muchos casi éxitos”, defendiendo las letras como columna vertebral, sostenidas por ritmos y armonías de excelente factura. “Localista y militante provinciano”, se permitió el lujo de reivindicar a capela a Fernando Quiñones, demostrando que lo universal también nace en la esquina de cualquier barrio de cualquier provincia. El escenario se pobló de colegas y afectos para acompañar al bardo gadita. Con Antonio de Pinto se cantó una milonga que cruzó orillas; con Antonio Toledo, una casi “canción protesta”. Con Alberto Alcalá se arrancó por décimas, y con Amanda Sorokin resonó la palabra de Juan José Téllez. Junto a Pedro Mundo Chillón hubo antropología francesa con anglicismos y galicismos, y con Pía Tedesco y Guada la noche sumó coros, lecturas y complicidades. El escenario se ensanchó con la complicidad de El Kanka, que se sumó como colaboración en directo. Juntos compartieron canción y sonrisa, confirmando una amistad artística forjada en el respeto mutuo y en esa manera parecida de entender la canción como refugio y espejo. Fran Fernández, anfitrión generoso, se quedó sin subir a cantar, pero sostuvo la casa. Entre anécdotas —las llamadas inesperadas de Joan Manuel Serrat— y el viaje con “Buslag” de ocho horas por la situación que atraviesa el ferrocarril en estos días, Lobo demostró que no llega cansado, y canta despierto. Y cuando aúlla en Jazzville, Madrid escucha. Y entre el público, la platea también aullaba en silencio. La sala estaba sembrada de talento amigo, de esa rutilante cantidad de artistas y amigos que vinieron a escuchar y dieron calor y luz al local. Allí estaban María Mary Rozalén, Gonzalo Escarpa, Javier Batanero, Fran Espinosa y Luis María Pérez Martín, entre otros que quisieron acudir a verle. Amigos, cómplices, compañeros de camino: una constelación discreta que confirmaba que lo de Fernando Lobo no es solo un concierto, sino una forma de estar en el mundo, rodeado de tribu, palabra y música compartida. Más allá del escenario, Fernando Lobo se revela tal como canta: afable, cercano, generoso en la palabra y en la escucha. Hay en él una poesía contrastada, curtida en lecturas, en escenarios, en viajes y en barra de bar, pero también una mirada limpia que no presume de erudición aunque la tenga. Porque Lobo no solo compone: investiga la canción, la estudia, la rastrea en sus raíces populares y literarias, la compara, la desmonta y la vuelve a armar con oficio y libertad. Su música suena sólida y viva a la vez. Cada tema está construido con respeto al ritmo, al silencio y a la armonía, con arreglos que nunca eclipsan al texto, pero lo empujan, lo mecen, lo hacen respirar. Blues, milonga, rumba, décima, canción de autor o aire carnavalesco conviven sin fricción, como si siempre hubieran sido familia. En directo, esas canciones crecen: se vuelven más hondas, más lúcidas, más necesarias. Y entonces el Lobo no aúlla solo: convoca, reúne la manada, y deja claro que su arte no es un destello pasajero, sino un fuego lento, trabajado y profundamente honesto.
Fuimos felices gracias al Lobo.



















lunes, noviembre 17, 2025

Rodolfo Serrano

 Ricardo nos cuenta por Facebook.

Se quedó una bonita noche en Madrid después de la presentación del foto-poemario "La mirada y el verbo" de Rodolfo Serrano y Raul Cancio Palacio. Salimos mejores y más felices. Con: Antonio Sanz Misotrascosas, Fran Espinosa , Manuel Cuesta , Daniel Hare , Fran Fernández e Ismael Serrano , en compañía de familiares y amigos.