Mostrando las entradas con la etiqueta Javier Batanero. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Javier Batanero. Mostrar todas las entradas

domingo, junio 07, 2026

Clara Ballesteros

 Clara nos cuenta por Facebook.

Ya han pasado tres días desde el Homenaje a Pablo Guerrero en la Escuela de Caminos de Madrid y creo que es el momento de significar a quienes han hecho posible este Homenaje preparado desde hace meses.
La iniciativa partió de la Escuela de Caminos y de la Fundación Ingeniería y Sociedad, con Angel Guerrero, Luis Marceriño, Vicente Negro y David Novaes, como equipo promotor. Me invitaron a participar en la organización, también por parte Antonio Guerrero, el hermano de Pablo y accedí llena de ilusión.
Mis primeros pasos: pedir orientación a Luis Mendo y a Lara López.
Lara López aceptó sin dudar el papel de presentadora y conductora del concierto, que pensamos iba a bordar -como de hecho así fué-, por su experiencia en la Radio , su conocimiento del mundo de la canción de autor y ¡añado yo! : por su preciosa voz y su don y sensiblidad de poeta. Fue una ayuda imprescindible para todos los contactos y criterios para la elaboración del espectáculo. Sentir su apoyo fue fundamental, del principio al fin.
Con la incorporación posterior de Gloria González para las funciones de Comunicación y de Armando Ruah para cubrir las complicadas cuestiones técnicas y necesidades de cada cantante y del sonido y luces del concierto, quedó conformado el equipo que llevó hasta el final el Homenaje. Armando fue mi interlocutor fundamental en el diseño final del acto.
Se fijó la fecha del 23 de mayo pero tuvimos noticia de que en esa fecha estaba prevista la celebración del Concierto para el Sáhara. Cambiamos de fecha y en ese tránsito, perdimos la participación de algunos cantautores. Luis Pastor, Pedro Guerra, Ismael Serrano no han podido estar por coincidencia de trabajo. También hubo ausencias por razones de salud.
Todas y todos los participantes: músicos, cantantes, poetas, respondieron a la invitación, sin dudar ni un momento, de forma muy generosa y en muchos casos con grandes desplazamientos para poder asistir.
No fue sencillo articular un espectáculo artístico con más de treinta partipantes, cuidando especialmente de no perder el ritmo y evitar una duración excesiva. Todos los participantes lo entendieron y fueron muy rigurosos con las pautas de tiempo que establecimos para canciones y poemas.
Y aquí radica el problema que situó a Lara López y a Fernando González Lucini en una situación muy enojosa. El error, mi error, fue el no haber hablado directamente con Lucini para conocer el contenido de su intervención y la necesidad de tiempo. Siento mucho que por este error, se haya tomado, en algunos casos, la parte por el todo y se haya descalificado todo el Homenaje declarándolo caótico y criticando de forma irrespetuosa a los propios artistas.
Recibimos todos nosotros una gran cantidad de elogios por este Homenaje, llenos de la emoción que Pablo Guerrero suscita.
Agradezco especialmente los post de Víctor Claudín, Cibercanción de Autor (Fernado Bódalo), Javier Batanero, Paco Manzano y tantos otros amigos por sus respetuosos comentarios no exentos de crítica.
Y no menos emocionante fue ese público que lleno la sala de amor y aplausos a Pablo Guerrero, su persona, su obra, a su imponente figura.
“A cántaros” volvió a nuestras gargantas y a nuestros corazones, con esa actualidad que hace de su mensaje un deseo colectivo de resistencia.
Si Pablo levantara la cabeza … desde su inmensa humanidad, desde su humildad, seguro que sentiría una gran emoción, percibiría el amor que hemos volcado en este gran abrazo en torno a él y sería compasivo con nuestros fallos.
Gracias a todas y a todos, a quienes puedan leer este mensaje y contádselo a los demás.



lunes, junio 01, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

Hay noches que trascienden lo musical y se convierten en memoria compartida. El pasado sábado, la Escuela de Caminos de Madrid acogió un homenaje a Pablo Guerrero que fue mucho más que un concierto: fue un acto de amor, gratitud y reconocimiento hacia uno de los grandes bardos de nuestra tierra.
El patio de butacas, repleto hasta donde alcanzaba la vista, habló por sí solo. Un calor sofocante —aunque finalmente soportable— acompañó la velada, pero nadie parecía dispuesto a ceder un ápice de atención o emoción. Porque lo que allí se celebraba merecía cada minuto, cada aplauso y cada gota de esfuerzo.
Pablo Guerrero, el hombre que amaba los silencios, no era únicamente un cantor. Era poeta, conciencia y delicadeza hecha palabra. Un creador que supo convertir la ternura, la denuncia, la memoria y la esperanza en canciones que forman parte de la educación sentimental de varias generaciones. Su voz y su poesía han caminado siempre lejos del ruido fácil, abrazando la honestidad y la belleza de lo esencial. Hablar de Pablo es hablar de dignidad artística y humana.
Más de treinta intervinientes dieron vida al tributo. Cantantes, músicos, poetas y colaboradores que ofrecieron su tiempo y su talento desde el altruismo más generoso y desde un afecto sincero hacia el poeta pacense. Algunos recorrieron más de 600 kilómetros para estar presentes, un gesto que explica mejor que cualquier discurso la dimensión emocional y humana de este encuentro.
Porque estos homenajes no se sostienen sobre intereses ni comodidades; se levantan gracias al trabajo invisible, a la voluntad compartida y al cariño por quien merece ser celebrado en presencia y en ausencia.
Como ocurre en cualquier empresa colectiva y apasionada, hubo errores y también algún encontronazo organizativo, tanto en los días previos como durante el propio tributo. Sería ingenuo negarlo. Quizá, además, el formato estuvo por momentos algo encorsetado debido a la gran cantidad de intervinientes, lo que inevitablemente limitó espacios para la improvisación y esa naturalidad que tantas veces engrandece los encuentros nacidos desde la emoción y la complicidad artística. También echamos de menos la presencia de algunos cantores que, por trayectoria, afecto o vínculo con la obra de Pablo, muchos pensamos que debieron haber estado. Creemos sinceramente que no hubiera costado nada dejar el tiempo necesario a F.G Lucini para emocionarnos con su semblanza de Pablo, con el que tanto compartió.
Pero quizá ahí reside también una de las enseñanzas de la noche: al final persisten la buena voluntad, el trabajo intenso y el deseo común de construir algo digno.
Y sí, pese a las imperfecciones inevitables, nosotros si creemos que estos homenajes son necesarios.
Necesarios porque recuerdan quiénes somos y de dónde venimos. Porque ponen rostro al compromiso cultural y humano. Porque celebran la poesía en tiempos de prisa y superficialidad. Y porque permiten que una comunidad entera vuelva a abrazarse alrededor de canciones que siguen diciendo verdad. Y más si están en torno al gran Pablo Guerrero.
Tal vez este homenaje no sea el más rotundo —quizá Pablo aún merezca muchos más—, pero fue honesto, emocionado y profundamente humano. Un homenaje digno a Pablo, aunque probablemente no el definitivo.
Y eso, al final, es lo que permanece.
Gracias, Pablo Guerrero, por tanta poesía y tanta canción. Y gracias a quienes hicieron posible que, por unas horas, volviéramos a abrazarnos.





































viernes, mayo 29, 2026

Homenaje a Pablo Guerrero

 


miércoles, marzo 25, 2026

Homenaje a Javier Krahe

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

𝙃𝙤𝙢𝙚𝙣𝙖𝙟𝙚 𝙖 𝙅𝙖𝙫𝙞𝙚𝙧 𝙆𝙧𝙖𝙝𝙚 𝙚𝙣 Ú𝙗𝙚𝙙𝙖
El pasado fin de semana, el imponente Hospital de Santiago en Úbeda, Jaén, acogió un emotivo y sincero homenaje a la figura de Javier Krahe, organizado por el COLECTIVO PEOR PARA EL SOL dentro del "𝐗 𝐂𝐢𝐜𝐥𝐨 𝐃𝐞 𝐥𝐨 𝐜𝐚𝐧𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐲 𝐬𝐮𝐬 𝐦á𝐫𝐠𝐞𝐧𝐞𝐬". Las previsiones de inclemencias meteorológicas adversas obligaron a trasladar el acto a este majestuoso edificio del siglo XVI, concebido originalmente como hospital para enfermos de bubas, postillas o pequeños tumores de pus relacionados con enfermedades venéreas como la sífilis. Un lugar cargado de historia que, inevitablemente, añadió un matiz irónico y "kraheano" al tributo: La imagen del irreverente y agnóstico cantautor presidía de forma omnipresente la Capilla Mayor, dominada por un soberbio retablo coronado por una imponente cruz. La escena, a medio camino entre lo sacro y lo profano, parecía invitar a imaginar al propio Krahe elaborando alguna de sus nihilistas reflexiones, quizá transformadas en una canción irreverente, laica o no, como tantas que dejó en su legado.
Tras una breve presentación Juan José Gordillo, representante del colectivo organizador —primo de Joaquín Sabina— tomó el micrófono el joven y avezado músico Santy Pérez, quien ejerció de maestro de ceremonias durante todo el homenaje. Su introducción fue, en sí misma, una pieza memorable: un poema épico tejido magistralmente con retazos de canciones de Krahe que sirvió de pórtico perfecto para la velada.
El primero en subir al escenario fue el sevillano Alfonso del Valle, quien confesó que, al igual que Krahe, prefiere cantar en bares antes que ante muchedumbres, reivindicándose como un “cantante de pobredumbres”. Interpretó “Un burdo rumor”, “Dónde se habrá metido esta mujer” y “Villatripas”, esta última con la colaboración de Santy Pérez, Mario Factotum y Javier Batanero, logrando un cálido arranque para conectar con el público.
El turno fue después para los tres hermanos que forman Triogé, quienes, con ritmos carnavaleros y una magnífica ejecución vocal en “canon en triapasón”, ofrecieron “La hoguera” y cerraron su intervención, emplumados, con “Cuervo ingenuo”, arrancando sonrisas y aplausos en igual medida.
Santy Pérez regresó al escenario para transportarnos a los tiempos de La Mandrágora con “La tormenta”, "Vecindario" y “Abajo el Alzheimer”, acompañado en algunos momentos por Factótum y Batanero, recreando con fidelidad el espíritu irreverente y lúcido del homenajeado.
A continuación, Mario Factotum asumió el escenario en solitario con “Gracias tabaco”, “En la costa suiza” y "La Yeti" junto a Pérez y Batanero, poniendo el acento en la vertiente más literaria y mordaz de Krahe, con interpretaciones cuidadas y cargadas de sensibilidad.
Como colofón a las actuaciones individuales, Javier Batanero ofreció una versión sobria y profundamente adecuada de “Los caminos del Señor”, especialmente significativa en el entorno de la capilla del Hospital de Santiago. Continuó junto a Santy Pérez con “El cromosoma” y cerró con “El topo”, en un tramo final cargado de oficio, respeto y devoción.
La apoteosis llegó con la reunión de todos los participantes sobre el escenario, que a golpe del, ubicuo kazú o pito carnavalero, interpretaron “Marieta” de Georges Brassens, adaptada por Javier Krahe. Fue un cierre festivo, coral y divertido y emocionante que nos dejó con la sensación de haber asistido a algo auténtico.
El homenaje resultó digno, sincero y profundamente humano. Se disfrutó del pre, del concierto y del post, compartiendo música, comida, bebida, conversación y memoria con organizadores, cantores y admiradores del ínclito, del maravilloso, del de los dedos vertiginosos, del rock duro, del irrepetible Javier Krahe.