CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.
𝙃𝙤𝙢𝙚𝙣𝙖𝙟𝙚 𝙖 𝙅𝙖𝙫𝙞𝙚𝙧 𝙆𝙧𝙖𝙝𝙚 𝙚𝙣 Ú𝙗𝙚𝙙𝙖
El pasado fin de semana, el imponente Hospital de Santiago en Úbeda, Jaén, acogió un emotivo y sincero homenaje a la figura de Javier Krahe, organizado por el COLECTIVO PEOR PARA EL SOL dentro del "𝐗 𝐂𝐢𝐜𝐥𝐨 𝐃𝐞 𝐥𝐨 𝐜𝐚𝐧𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐲 𝐬𝐮𝐬 𝐦á𝐫𝐠𝐞𝐧𝐞𝐬". Las previsiones de inclemencias meteorológicas adversas obligaron a trasladar el acto a este majestuoso edificio del siglo XVI, concebido originalmente como hospital para enfermos de bubas, postillas o pequeños tumores de pus relacionados con enfermedades venéreas como la sífilis. Un lugar cargado de historia que, inevitablemente, añadió un matiz irónico y "kraheano" al tributo: La imagen del irreverente y agnóstico cantautor presidía de forma omnipresente la Capilla Mayor, dominada por un soberbio retablo coronado por una imponente cruz. La escena, a medio camino entre lo sacro y lo profano, parecía invitar a imaginar al propio Krahe elaborando alguna de sus nihilistas reflexiones, quizá transformadas en una canción irreverente, laica o no, como tantas que dejó en su legado.
Tras una breve presentación Juan José Gordillo, representante del colectivo organizador —primo de Joaquín Sabina— tomó el micrófono el joven y avezado músico Santy Pérez, quien ejerció de maestro de ceremonias durante todo el homenaje. Su introducción fue, en sí misma, una pieza memorable: un poema épico tejido magistralmente con retazos de canciones de Krahe que sirvió de pórtico perfecto para la velada.
El primero en subir al escenario fue el sevillano Alfonso del Valle, quien confesó que, al igual que Krahe, prefiere cantar en bares antes que ante muchedumbres, reivindicándose como un “cantante de pobredumbres”. Interpretó “Un burdo rumor”, “Dónde se habrá metido esta mujer” y “Villatripas”, esta última con la colaboración de Santy Pérez, Mario Factotum y Javier Batanero, logrando un cálido arranque para conectar con el público.
El turno fue después para los tres hermanos que forman Triogé, quienes, con ritmos carnavaleros y una magnífica ejecución vocal en “canon en triapasón”, ofrecieron “La hoguera” y cerraron su intervención, emplumados, con “Cuervo ingenuo”, arrancando sonrisas y aplausos en igual medida.
Santy Pérez regresó al escenario para transportarnos a los tiempos de La Mandrágora con “La tormenta”, "Vecindario" y “Abajo el Alzheimer”, acompañado en algunos momentos por Factótum y Batanero, recreando con fidelidad el espíritu irreverente y lúcido del homenajeado.
A continuación, Mario Factotum asumió el escenario en solitario con “Gracias tabaco”, “En la costa suiza” y "La Yeti" junto a Pérez y Batanero, poniendo el acento en la vertiente más literaria y mordaz de Krahe, con interpretaciones cuidadas y cargadas de sensibilidad.
Como colofón a las actuaciones individuales, Javier Batanero ofreció una versión sobria y profundamente adecuada de “Los caminos del Señor”, especialmente significativa en el entorno de la capilla del Hospital de Santiago. Continuó junto a Santy Pérez con “El cromosoma” y cerró con “El topo”, en un tramo final cargado de oficio, respeto y devoción.
La apoteosis llegó con la reunión de todos los participantes sobre el escenario, que a golpe del, ubicuo kazú o pito carnavalero, interpretaron “Marieta” de Georges Brassens, adaptada por Javier Krahe. Fue un cierre festivo, coral y divertido y emocionante que nos dejó con la sensación de haber asistido a algo auténtico.
El homenaje resultó digno, sincero y profundamente humano. Se disfrutó del pre, del concierto y del post, compartiendo música, comida, bebida, conversación y memoria con organizadores, cantores y admiradores del ínclito, del maravilloso, del de los dedos vertiginosos, del rock duro, del irrepetible Javier Krahe.




















0 comentarios:
Publicar un comentario