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domingo, julio 12, 2026

Ana Montojo

 Ana nos cuenta por Facebook.

JAVIER KRAHE
Hoy --ya ayer- hace once años que se nos fue. Él ya no está, ya no podemos verle en sus conciertos íntimos en locales pequeños, no podemos tomarnos una copa con él mientras arreglamos el mundo para dejarlo hecho unos zorros.
Aquel 12 de julio de 2015 yo estaba en Sigüenza, igual que hoy. Aquí me enteré de la noticia, de lo que había ocurrido en Zahara de los Atunes. Él nunca se enteró ni se pudo imaginar cómo me impactó su muerte. Nos conocíamos de siempre porque los dos veraneábamos aquí, pero él tenía cinco años más que yo, lo que en la adolescencia suponía una distancia insalvable. Yo era apenas una niña y él ya estaba en otra onda. Fue mucho más tarde cuando me deslumbró su inteligencia, su ironía, su humor cáustico.
Un noche mi hijo llegó a casa entusiasmado. Mamá -me dijo- hoy he descubierto un cantautor genial. Se llama Javier Krahe. Yo solo sonreí y le dije reventando de orgullo: es amigo mío.
Tengo todos sus discos y ahora me gusta escucharlos cerrando los ojos y recordándole sobre un escenario, con su cigarro y su whisky. Buenos tiempos aquellos, Javier.



jueves, abril 09, 2026

Fernando Lucini

 Fernando nos cuenta en su Blog.

"LA CLAVE" EN RTVE (1983) Y EN ANTENA 3 (1993). DOS DOCUMENTOS ESENCIALES EN LA HISTORIA DE NUESTRA "CANCIÓN DE AUTOR".

Gracias a mi buen amigo Francisco Javier Rodríguez Bueno he recuperado un video que desde hace tiempo vengo buscando. Se trata del vídeo del primer programa de "LA CLAVE" que José Luis Balbín dedicó a la "Canción de Autor" cuando realizaba su programa en RTVE. 

Fue emitido en 1983 y en el participaron: Luis Eduardo Aute, José Pascual Casado (director comercial casa discográfica), Carlos Tena, Elisa Serna, Gonzalo García Pelayo, José Luis Uribarri, Jerónimo Granda y Víctor Claudín.

A aquel programa Balbín lo tituló ¿DÓNDE ESTÁN LOS CANTAUTORES? –título que años después Luis Pastor tomó para  una de sus canciones–.

Pasados 10 años, en 1993, Balbín, trabajando ya en "Antena 3 Televisión", volvió a realizar un nuevo programa -como una segunda parte del primero- al que tituló: «¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?». En aquella ocasión participamos Chicho Sánchez Ferlosio, Marina Rossell, Labordeta, Carlos Cano, Gerónimo Granda, Javier Krahe y yo –el único que no era cantautor–.

Dos documentos "claves" en la historia de nuestra "canción de autor".

Comentaba antes que andaba buscando la grabación del programa LA CLAVE de 1983 porque el día que se emitió viví una experiencia verdaderamente "alucinante" que nunca olvidaré, que no estaba prevista, ni la esperaba: 

Estaba en casa viendo y disfrutando del programa y "la única e inolvidable ELISA SERNA" sacó –como de una chistera– mi primer libro "NUEVA CANCIÓN: DISCO-FORUM Y OTRAS TÉCNICAS" y empezó a hablar de mi. (Recuerdo que Balbín, diez años después, me habló de aquel momento, que a él también le soprendió y a partir del que nos conocimos).Crónica aquí.





miércoles, marzo 25, 2026

Homenaje a Javier Krahe

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

𝙃𝙤𝙢𝙚𝙣𝙖𝙟𝙚 𝙖 𝙅𝙖𝙫𝙞𝙚𝙧 𝙆𝙧𝙖𝙝𝙚 𝙚𝙣 Ú𝙗𝙚𝙙𝙖
El pasado fin de semana, el imponente Hospital de Santiago en Úbeda, Jaén, acogió un emotivo y sincero homenaje a la figura de Javier Krahe, organizado por el COLECTIVO PEOR PARA EL SOL dentro del "𝐗 𝐂𝐢𝐜𝐥𝐨 𝐃𝐞 𝐥𝐨 𝐜𝐚𝐧𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐲 𝐬𝐮𝐬 𝐦á𝐫𝐠𝐞𝐧𝐞𝐬". Las previsiones de inclemencias meteorológicas adversas obligaron a trasladar el acto a este majestuoso edificio del siglo XVI, concebido originalmente como hospital para enfermos de bubas, postillas o pequeños tumores de pus relacionados con enfermedades venéreas como la sífilis. Un lugar cargado de historia que, inevitablemente, añadió un matiz irónico y "kraheano" al tributo: La imagen del irreverente y agnóstico cantautor presidía de forma omnipresente la Capilla Mayor, dominada por un soberbio retablo coronado por una imponente cruz. La escena, a medio camino entre lo sacro y lo profano, parecía invitar a imaginar al propio Krahe elaborando alguna de sus nihilistas reflexiones, quizá transformadas en una canción irreverente, laica o no, como tantas que dejó en su legado.
Tras una breve presentación Juan José Gordillo, representante del colectivo organizador —primo de Joaquín Sabina— tomó el micrófono el joven y avezado músico Santy Pérez, quien ejerció de maestro de ceremonias durante todo el homenaje. Su introducción fue, en sí misma, una pieza memorable: un poema épico tejido magistralmente con retazos de canciones de Krahe que sirvió de pórtico perfecto para la velada.
El primero en subir al escenario fue el sevillano Alfonso del Valle, quien confesó que, al igual que Krahe, prefiere cantar en bares antes que ante muchedumbres, reivindicándose como un “cantante de pobredumbres”. Interpretó “Un burdo rumor”, “Dónde se habrá metido esta mujer” y “Villatripas”, esta última con la colaboración de Santy Pérez, Mario Factotum y Javier Batanero, logrando un cálido arranque para conectar con el público.
El turno fue después para los tres hermanos que forman Triogé, quienes, con ritmos carnavaleros y una magnífica ejecución vocal en “canon en triapasón”, ofrecieron “La hoguera” y cerraron su intervención, emplumados, con “Cuervo ingenuo”, arrancando sonrisas y aplausos en igual medida.
Santy Pérez regresó al escenario para transportarnos a los tiempos de La Mandrágora con “La tormenta”, "Vecindario" y “Abajo el Alzheimer”, acompañado en algunos momentos por Factótum y Batanero, recreando con fidelidad el espíritu irreverente y lúcido del homenajeado.
A continuación, Mario Factotum asumió el escenario en solitario con “Gracias tabaco”, “En la costa suiza” y "La Yeti" junto a Pérez y Batanero, poniendo el acento en la vertiente más literaria y mordaz de Krahe, con interpretaciones cuidadas y cargadas de sensibilidad.
Como colofón a las actuaciones individuales, Javier Batanero ofreció una versión sobria y profundamente adecuada de “Los caminos del Señor”, especialmente significativa en el entorno de la capilla del Hospital de Santiago. Continuó junto a Santy Pérez con “El cromosoma” y cerró con “El topo”, en un tramo final cargado de oficio, respeto y devoción.
La apoteosis llegó con la reunión de todos los participantes sobre el escenario, que a golpe del, ubicuo kazú o pito carnavalero, interpretaron “Marieta” de Georges Brassens, adaptada por Javier Krahe. Fue un cierre festivo, coral y divertido y emocionante que nos dejó con la sensación de haber asistido a algo auténtico.
El homenaje resultó digno, sincero y profundamente humano. Se disfrutó del pre, del concierto y del post, compartiendo música, comida, bebida, conversación y memoria con organizadores, cantores y admiradores del ínclito, del maravilloso, del de los dedos vertiginosos, del rock duro, del irrepetible Javier Krahe.






















martes, febrero 17, 2026

Homenaje a Javier Krahe

 Santy nos cuenta por Facebook.

Este miércoles, el maestro Andreas Prittwitz me ha invitado a cantarme unas cuantas coplas del Krahe junto a él en el Ateneo De Madrid. Un lujo y un honor. Además no será el único homenaje que le daremos a nuestro Dios, pronto daremos señas de uno muy pero que muy especial.




lunes, febrero 16, 2026

Alfonso del Valle

 


domingo, octubre 19, 2025

Fernando León de Aranoa

Contarle la vida a un camarero cuando el bar va a cerrar: cómo se rodó ‘Un último vals’

El cineasta Fernando León de Aranoa desvela la idea y explica el proceso de grabación de un videoclip concebido para que Joaquín Sabina se despidiese celebrando la vida con sus compañeros de viaje

Se trataba de salir a bailar con él otra vez, la penúltima. Él decía que sería su último videoclip y yo no quería perdérmelo. Así que preparé dos, tres ideas, y nos quedamos con esta, la más sencilla, la más compleja. Recuerdo haberlas compartido antes con Leiva en un restaurante. Leiva hace que las cosas pasen; el ímpetu que tú le transmitas te lo devuelve multiplicado por diez, sin intereses. Es difícil sustraerse a su entusiasmo sin condiciones, su predisposición a embarcarse en empresas de dudoso éxito le convierte en el cómplice ideal de todos los crímenes. Su implicación fue aquí, otra vez, esencial. Tanta, que se vino conmigo a contarle a Joaquín la idea.

Se trata de sentarse a una barra a tu lado, Joaquín; de escucharte cantar este vals, que tanto tiene de confesión, de última vez, de inventario. Y de que, como en tantas películas, te sinceres con un barman aburrido, de chaleco negro y pajarita, con ganas de irse a casa. ¿Cuándo? A esa hora maldita en que los bares a punto están de cerrar. Como los Nighthawks del cuadro de Hopper; con la misma desesperación con la que Stacy Keach busca al final de Fat City a alguien que le escuche detrás de cualquier barra, conjurando la soledad de los bares.

Se trataba por tanto de que le cantara su canción a nadie. De que la escena comenzara como un soliloquio machadiano ante la platea vacía del bar, converso con el hombre que siempre va conmigo, y terminara como una celebración, que eso es también, a fin de cuentas, su canción: un reconocimiento, una declaración de amor. Un homenaje a esa persona que está donde hay que estar, cuando hay que estar.

Se trataba también de visualizarlo, de transformar en imágenes su emoción y su sentido; de estar, de acompañarle. Y eso hicimos: hace caja el camarero, crucigramas la mujer del guardarropa, mientras entran uno a uno, como un goteo, amigos, músicos, familiares; poetas, escritores y un torero, y se acomodan en la barra, a escucharle en silencio. Compañeros de viaje, cómplices necesarios, en muchos casos maestros, que vienen a presentar sus respetos a otro maestro.

Aquí es cuando me acordé de aquella cena en aquel restaurante, con Leiva. Y de por qué esta era la idea más simple y a la vez la más compleja: ¿cuántas posibilidades hay de que consigamos reunir el mismo día, en el mismo bar, a todos ellos? A escasos días del rodaje, las casas de apuestas no daban un euro por mí.

Pero decía Joaquín que este iba a ser su último vals, así que todos quisieron venir a bailar con él. Se aplazaron compromisos, se cambiaron agendas, se adelantaron vuelos. Joan Manuel Serrat, Benjamín Prado, Juan Gabriel Vásquez, Luis García Montero. El propio Leiva y José Tomás, Ricardo Darín, entre función y función de la obra que presentaba en Madrid esos días. Calamaro, Drexler, Ariel Rot, Alejo Stivel. Su banda, claro, con Antonio García de Diego al frente, que se sentó al piano. Y Javier Krahe al fondo de la barra: un momento privado entre ellos, casi secreto. En realidad, un recuerdo.

Y periodistas, amigos, editores. Y su familia. El rodaje registra a menudo la primera reacción a la canción, ese instante de revelación: tratamos de que la escucharan por primera vez con las cámaras ya grabando.

Porque se trataba de bailar, sí, pero de bailar en grupo; de rodearle de gente querida, que ese era en realidad el único requisito, el más importante. Y se nos llenó el bar.

Que es el bar de sus canciones: un bar grande, elegante, un bar de barra ancha y luz baja, de taburetes altos y amores eternos, de un día. Un bar donde se conversa, se bebe, se besa; donde se celebra, al fin, la vida. Esa fue la única consigna para buscar el lugar: rodar en un bar “de canción de Sabina”.

Abrirlo resultó más fácil que cerrarlo: nadie se quería ir. La reunión se transformó en una celebración de Joaquín, de su amistad, de su arte. De sus buenas compañías. Todos quisieron estar, también mi equipo: nunca me habían dicho tantas veces “yo hubiera matado por participar en ese rodaje”.

Y nos dieron las diez, y las once. Se trataba de que la música siga, de que el cantante no calle, de seguir bailando; de que nos siga reuniendo en los bares, alrededor de la hoguera de sus canciones.

Se trataba, al fin, de ir a un bar.

Solo espero no encontrarme cuando vuelva, en su lugar, una sucursal del Banco Hispano Americano. Nota aquí.





domingo, septiembre 28, 2025

Homenaje a Javier Krahe


 

martes, julio 15, 2025

Javier Krahe

 

Marta Espinosa

 A JAVIER KRAHE:

Ya son diez años, Javier,
sin tu más profundo ingenio,
sin el humor primigenio
que daba forma a tu ser.
Hoy, como si fuera ayer,
nos llega el burdo rumor
de si es mayor o menor
esa herencia de Marieta
o si seguiste, como asceta,
los caminos del Señor.
Ya son diez años, Javier,
y en la memoria aún conservo
cómo vi volar al cuervo
que canta al amanecer.
Gracias por tu buen hacer,
por dejarnos lleno el plato,
por el gamberro retrato
que sembraste en la canción.
Yo casi, por devoción,
le rezo a San Cucufato.



lunes, julio 14, 2025

Javier López de Guereña

 

viernes, julio 11, 2025

Alfonso del Valle

 Lo recuerdo claramente,

aquel año fue domingo.
De repente di un respingo,
casi me vuelvo demente
al pensar que estaba ausente.
¿Pero así? ¿Sin anestesia?
Imploré sufrir de amnesia
temporal de lo ocurrido.
Aquel día se había ido
un dios de esos sin iglesia.
Mañana, sábado, se cumplen diez años de su partida y se ponen a la venta las anticipadas para ese merecido homenaje que ya ando preparando con gran devoción.
Será el 28 de noviembre en La Sala (Sevilla)



miércoles, julio 09, 2025

Recordando a Javier Krahe


 

martes, junio 24, 2025

Homenaje a Krahe

 


domingo, mayo 11, 2025

Dani Flaco


 

sábado, mayo 03, 2025

Javier Krahe

 

lunes, abril 28, 2025

Homenaje a Javier Krahe

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

Tributo a Javier Krahe en el Círculo de Bellas Artes de Madrid

“Once años antes” o cómo conjurar la ausencia con ironía y ternura
Madrid, 25 de abril de 2025. Esta tarde, el Círculo de Bellas Artes fue templo pagano y teatro de la memoria. Porque lo que sentimos por Krahe no es admiración: es devoción. Una devoción verdadera, sin ornamentos ni dogmas, construida a golpe de canción afilada y carcajada cómplice. Y es que no podía haber mejor homenaje para el cantautor más iconoclasta de nuestras letras que este concierto titulado “Once años antes”, una cita a una de sus piezas más insólitas y "buñuelescas", y también una especie de misa "kraheísta" entre el recuerdo y la ternura. como dijo Andreas, once años antes , todo era distinto, hace once años, teníamos la presencia corpórea de Javier Krahe.
Una banda con una formación especial para la ocasión: Luis Fernández, Lila Horovitz y Ton Risco, dirigidos por Andreas Prittwitz, que manejó la música y los tiempos con la mano y el alma, como si fuera un prestidigitador castizo. Tan metido estaba en el papel que casi se le había pegado por completo el acento madrileño, aunque algún pequeño olvido en las letras —por supuesto— fue inmediatamente achacado con humor a “la banda, no al director”. La sonrisa estuvo presente desde el primer minuto, porque aquí se venía a recordar sin solemnidad, y a celebrar sin miedo.
Uno de los momentos más delirantemente cómicos llegó de la mano de Fernando Anguita, que antes de cantar el aire pirenaico más famoso de Krahe, la genial jota surrealista cargada de referencias a Luis Buñuel, nos regaló un soliloquio introductorio en un inglés macarrónico, tan hilarante como absurdo, que desató carcajadas en el público. Fue una intervención digna del maestro: entre la parodia, la inteligencia y la genialidad.
La utrerana Maui nos cantó " Y todo es Vanidad" con su buen hacer y sus "elegantes hechuras" en la voz, en la interpretación y en esa gracia innata e inteligente que derrocha. Además nos confesó que buena culpa de su arranque en las artes la tuvo los consejos de Javier Krahe
La emoción y la belleza se hicieron presentes con la joven banda Ombligo, que regaló una versión exquisita de “Nos ocupamos del mar”, dándole una delicadeza nueva, de cámara y salitre. Y luego, “Salomé”, esa joya de nuestro "burlón malasañero", con aire bíblico resonó en la voz de Javier Ruibal con otra dimensión: sutil, sensual, intensa.
La palabra también tuvo su espacio. El actor Miguel Rellán recitó “Como Ulises”, acompañado por los "Hijos de los huerfanos de Krahe" —Irene y Antón López Heredia y Clara Prittwitz—, un coro espontáneo y afectivo que parecía haber surgido del mismísimo Café Central de los años ochenta. Fue un momento lúdico para dejarse llevar por las olas del Egeo: profundamente Krahe.
También intervino con una canción de Javier, el humorista, presentador, hombre de radio y comunicador, Héctor de Miguel "Quequé" , que nos contó hilarantes historias de Krahe.(Héctor de Miguel, últimamente estigmatizado y acosado por los abogados cristianos, no por cocinar un cristo como el maestro, sino por hacer mención al anatema intocable de la eliminación religiosa de ese monumento a la sinrazón que es el Valle de los Caídos en Madrid)
Y como regalo inesperado, un vídeo saludo de Joaquín Sabina, cómplice eterno y camarada de canciones (con sus vaivenes) Apareció en pantalla dedicando a Krahe unas palabras con voz ronca, afectuosa, auténtica.
Entre los temas más celebrados, cómo no, sonó “Marieta”, esta vez coreada por toda la sala, y en el escenario pertrechados de Kazoos, esos pequeños instrumentos ridículos y gloriosos, que el maestro usaba de forma habitual, y que transformaron la canción en una especie de carnaval alegre y perfecto.
A Javier Krahe, ateo confeso y descreído militante, le habría entusiasmado esta escena: un tributo a su figura entre una Semana Santa y la muerte de un Papa, esos días raros en los que la Iglesia católica, sin jefe visible, va a la deriva como un barco sin timón. En ese caos simbólico, Andreas Prittwitz ejerció de espectacular Camarlengo en Sede Vacante, manteniendo el ritmo y la solemnidad laica de la ceremonia, como quien custodia un trono vacío con la única fe verdadera: la música, el humor y la libertad.
Un brindis con Cava sobre el escenario despidió hasta la próxima, que sin duda las habrá, al omnipresente Javier Krahe
Un plus, fue encontrarnos entre el publico a nuestro admirado Jonatan Pocoví , que vino desde valencia para ser parte del tributo al bardo castizo. Entre otros estaban : Ricardo Galán, Irene de Benito (que encanto de persona) Alberto de las Heras, Jordi Estévez y Javier López de Guereña (sigue instalado en su tozudez en no regalarnos su presencia sobre el escenario)
Fue un concierto, sí.
Pero, sobre todo, fue una fiesta para seguir conjurando su ausencia.
Porque : ¡ Krahe Vive, la lucha sigue!
(Pude lucir mi chapa con la imagen del maestro, generoso regalo de Gonza Benito)