Ricardo Darín y Diego Peretti: “Aunque no lo parezca, la película defiende el psicoanálisis”
Los experimentados actores se cruzan en una historia de inevitable resonancia en un país altamente psicoanalizado, que va virando de la comedia al thriller.
Dos figuras centrales del cine argentino, como lo son Ricardo Darín y Diego Peretti aseguran que una película no salga malograda. Y si se le suma una tema que atraviesa la cultura nacional, el psicoanálisis, la apuesta se convierte en desafío. En Lo dejamos acá, la nueva película de Hernán Goldfrid que llega a Netflix el viernes 16 de octubre, ambos actores se enfrentan en un duelo psicológico que pone en cuestión el poder y los límites de la relación entre analista y paciente. Darín interpreta a Ulises Verón, un prestigioso psicoanalista que empieza a desconfiar de los métodos tradicionales y decide intervenir cada vez más en la vida de quienes lo consultan. Peretti es Martín Bouchard, un escritor exitoso que atraviesa un bloqueo creativo y cuya llegada al consultorio desata una trama de humor negro, tensiones y zonas oscuras.
Se trata de dos actores que conocen como pocos los pliegues de la condición humana. Y en Lo dejamos acá la dupla invita a pensar qué sucede cuando quien escucha el sufrimiento ajeno pierde sus propias certezas. En un país como la Argentina, donde el psicoanálisis excede el consultorio y forma parte de la discusión cotidiana, el film abre interrogantes sobre la salud mental, la ética profesional y la necesidad -o la ilusión- de encontrar respuestas para aquello que angustia a los seres humanos. Todo logrado con un viraje de la comedia al thriller.
Consultado acerca de aquello que le atrajo de este psicoanalista que empieza a desconfiar de las herramientas tradicionales de su profesión, Darín se explaya sobre lo que le resonó: “Lo primero que me atrajo es que noté que lo que dice que le pasa a él, lo escuché no solo en su persona, sino en muchas otras personas: cierto descreimiento, descontento con respecto a la ortodoxia en el tema de la terapia. Y, por supuesto, a partir de ahí empezó a crecer la idea de hacer algo que tuviera humor y que empujara un poco las líneas y los límites para ver hasta dónde llega y cómo hacer para superar la zona de lo aceptable y lo inaceptable”, señala. “Y, en realidad, me pareció divertido el planteo y sobre todo cuando se ve obligado a encontrarse con una situación extrema, como es la que propone la aparición del personaje de Diego”.
A su lado, Peretti explica aquello que lo sedujo de Martín Bouchard, un escritor exitoso, que tiene dinero, reconocimiento, pero que de pronto queda paralizado frente a la escritura: “El personaje está muy bien escrito, es muy colorido. Me gustaba mucho la dinámica que tiene la película de esta cuestión medio detectivesca donde el terapeuta pone el cuerpo, además de su intelectualidad. El cuerpo y esta cuestión me parece muy original, muy creativo. Y con respecto al personaje me atrajo mucho lo colorido, las diferentes facetas que tiene. Me parecía muy lindo para actuar, para interpretar, muy interesante”, plantea el actor que conoce de cerca el mundo de la terapia por ser médico psiquiatra.
-Ricardo, ¿dónde encontraste la humanidad de un personaje que al mismo tiempo que quiere ayudar empieza a cruzar límites profesionales y éticos bastante peligrosos?
Ricardo Darín: -Sí, la humanidad es un poco comparable a lo que pasa con muchas otras personas que están disconformes con determinadas estructuras, funcionamientos o normativas, y por buscar la forma de escapar de eso empiezan a cometer otros errores. La contradicción está en que tiene una moral, pero es una moral que hay que investigar. Pero lo que me pareció que es loable en el caso es que realmente hay un descontento con respecto a lo que es el resultado de lo que ve en la actualidad. Está disconforme con eso y reacciona. Se puede equivocar o no, pero reacciona. No solo yo, todos sabemos que hay muchas disconformidades, pero que se van naturalizando y se van quedando así estancas y no se hace nada por cambiarlo. Me parece loable en el caso de este tipo que, a pesar de sus equivocaciones, él intenta.
-Justamente la película juega permanentemente con la pregunta acerca de qué puede hacer un terapeuta por un paciente y dónde debería detenerse. ¿Les parece que hay una frontera clara entre acompañar a alguien y pretender modificarle la vida?
Diego Peretti: -Sí, sin duda. La terapia es un trabajo de subjetividad, de intelectualidad, de cognición. Ahora, cuando además del compromiso emocional, empezás a involucrarte trasladando problemas propios al paciente es ahí donde el límite se desdibuja, y la trama de la película un poco advierte sobre eso. Ya lo van a ver, pero empieza a resquebrajarse el camino terapéutico por esta forma. Y como dice el personaje de Ricardo, tener la salud mental en manos de alguien es una gran responsabilidad. Hay que estar con mucho cuidado si se cambia de técnica. Es algo como para tener mucho cuidado.
-Hay algo inquietante en que un paciente entregue parte de su intimidad y de sus decisiones a otra persona. ¿Cómo lo ven eso?
R. D.: -Es absolutamente inquietante. Y riesgoso, vertiginoso, porque ahí depende específicamente de con quién te vas cruzando en el camino. Te podés cruzar con gente de bien o de la otra. O te podés incluso cruzar con gente de bien que está equivocada. Es muy riesgoso, siempre lo fue y lo seguirá siendo. Lo que pasa es que hay una parte de todo este aspecto que es altamente fructífera: el hecho de poder poner fuera lo que nos pasa. Todas nuestras incertidumbres, nuestras zonas oscuras, nuestras preguntas, nuestras inquietudes. El solo hecho de poder verbalizarla frente a alguien en términos profesionales, todos sabemos que hace que, de alguna manera, uno tenga una mirada sobre eso, que no es exactamente la solución, pero es un camino posible. Lo que pasa es que cuando se toman otros caminos dependemos de con quién nos estamos cruzando. Esto es lo que plantea un poco, en términos de humor, la película. Plantea en manos de quién dejás tu salud mental.
-Diego, el bloqueo creativo aparece como un síntoma. ¿Lo pensaste como un problema específicamente artístico o como la manifestación de algo más profundo del personaje?
D. P.: -Es más profundo, sí, desde ya. Un bloqueo creativo de un escritor que hace tiempo que está en el métier y que está teniendo libros de éxito y, de repente, por una cuestión que ya verán en la trama, se bloquea. Y obviamente parte de algo más profundo. Por eso cae en terapia. El advierte que suceden cosas muy extraordinarias en la terapia que está llevando a cabo y eso hace que haya una sutil sospecha de que algo demasiado diferente está ocurriendo. Entonces comienza a haber una suspicacia muy grande con respecto a este terapeuta. Nota aquí.










































