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domingo, agosto 16, 2026

Juan José Campanella

 Juan José Campanella y sus recuerdos de El hijo de la novia, que hoy cumple 25 años de su estreno

Llamamos al director, por el aniversario del filme con Ricardo Darín, Héctor Alterio y Norma Aleandro, que fue candidato al Oscar.

Y Campanella nos escribió esta nota.

En realidad, la historia empezó en el año 1999, para mí se cumplen 27 años por estas épocas. Fue una noche de ese año que fui a cenar con mi papá, y tuve la charla que empezó todo.

Los ubico en la situación. Hacía poco habíamos terminado de filmar El mismo amor, la misma lluvia, y sentía que ese tándem que habíamos formado con Ricardo Darín era una especie de Milagro. Ese enorme actor al que le debo tantísimo, además tenía conmigo una serie de coincidencias creativas muy raras. Una película es una sucesión de emociones intangibles y tener como coautor (un gran actor es también coautor) a alguien con quién se acuerda en esas (el sentido del humor, de la emoción, de la comedia, del timing, de la sensibilidad) debe ser cuidado como una orquídea.

Al mismo tiempo con otro de esos coautores/hermanos de la vida, Fernando Castets, buscábamos una historia para contar lo que le pasaba al hombre de 40 y pico en esos años, a ese hombre que estaba solo y esperaba, sin saber qué, mirando un televisor caleidoscópico a las 4 de la mañana sin poder dormir, control remoto en mano. Teníamos el personaje, pero no la historia.

Y esa noche de 1999 fui a cenar con mi papá. “Quiero casarme con Luisa por Iglesia”. Mi madre, que sufría de Alzheimer, estaba en un geriátrico al que mi padre visitaba todos los días, de domingo a domingo. Ellos nunca se habían casado por Iglesia por razones que no vienen al caso. Tratamos de cumplir ese sueño, pero no hubo caso. La Iglesia no lo permitía por la situación de salud de mi madre.

Pero algo salió de ese pedido, y hoy estamos hablando de eso. El personaje del cuarentón sin brújula encontró su historia y ahí fuimos con Fernando Castets a escribirla. Un año y medio de trabajo constante y 27 bocetos después, estaba listo el guion que sin ningún cambio es lo que hoy podemos ver. En el proceso fueron fundamentales los consejos de Aída Bortnik, nuestra gran amiga y maestra de toda la vida. El guion no sería lo que es sin ella. ¡Gracias, Aída!

Las primeras reacciones

No fue fácil. Cuando comenzamos a mostrar el guion la reacción no fue buena. “Deprimente”, “Nadie quiere ver esto”, “Te va a arruinar la carrera”, “Viejos, Alzheimer, ataques al corazón… Esto es veneno”. Solo Jorge Estrada Mora, otro enorme amigo y productor al que le debo tantísimo, creía en la historia. ¡Gracias, Jorge! Y Ricardo Darín también, sin su fe hubiera sido imposible. ¡Gracias, Ricardo!


Y luego de muchas vueltas, el guion paró en la mesa de Adrián Suar. Adrián lo llevó al teatro, en donde estaba hacienda junto con Guillermo Francella “La cena de los tontos” y lo dejó esa noche en su camarín. Al día siguiente, Guillermo preguntó qué era ese libro. Adrián le cuenta. Guillermo, curioso como es, se lo lleva. Al día siguiente le dice a Adrián “Tenés que hacer esta película”. Otro gran enorme amigo de la vida, Guillermo Francella. ¡Gracias, Guillermo! Y Adrián resolvió hacerla, lo que comenzó otra gran amistad que ya lleva 25 años. ¡Gracias, Adrián!

El elenco

¿Alguien se puede imaginar esta película sin Norma y Héctor? Imposible. Quizás el que desconoce los mecanismos de trabajo de un actor no dimensione justamente el trabajo de Norma Aleandro. Un actor trabaja con emociones, recuerdos, objetivos de escena, subtexto y motivación. NADA DE ESO se aplica a una persona con Alzheimer, cuyos estados emocionales responden a caprichosos centelleos del cerebro. Norma tenía dudas al respecto, y fuimos a ver a mi madre.

Pasamos dos horas con ella y fue como un Milagro, mi madre, cuyo sentido del humor estaba intacto aun cuando ya no me reconocía, hizo un paseo por casi toda la película. Recitó la poesía de los cuarenta balcones, hizo gala de su picardía natural, quizás el único rasgo que conservaba intacto de su personalidad, e hizo reír a Norma.

Cuando volvíamos en el auto, Norma pensaba. Yo, callado. En un momento, Norma dice “Es un trabajo muy difícil”. Yo, callado. Segundos después dice “Es MUY riesgoso”. Yo asentí. En efecto, lo era. Y medio minuto después, Norma dice “Pero si sale bien…” . ¡Gracias, Norma!

El proceso

Sin lugar a dudas, y por muy lejos, fue el proyecto más fácil de mi vida. Los actores, en estado de gracia, me daban lo mejor de sí en la primera toma. La película se terminó en tiempo y en forma, y estaba editada una semana después de terminar el rodaje. Cada día era orgásmico.

Dos anécdotas. Cuando filmamos la escena en la que Nino le explica a Rafael lo que era el restaurante cuando trabajaba Norma, yo tenía planeado un recurso cinematográfico, inspirado en Rebecca, de Hitchcock. La idea era que mientras Nino describía el camino de Norma llevando a un cliente hacia la mesa, la cámara recorriera el restaurante vacío, y la teoría era que el espectador combinara en su cabeza el texto en off de Héctor y el recorrido de la cámara, imaginando a Norma.

Cuando filmamos la toma en la que Héctor describe el personaje (el monólogo era apenas un cuarto de página, casi pasaba desapercibido en el guion), nos quedamos todos mudos. Yo, al borde del llanto, no podía ni decir “Corte”. Miro a mi costado al sonidista, viejo veterano del cine, con lágrimas en los ojos. Me acerco a los actores. Natalia Verbeke tenía todo le maquillaje corrido por las lágrimas. Ricardo me dice sonriendo “me robó la película”.

En ese momento decidí agradecerle al recurso cinematográfico, a Rebecca y a Hitchcock por los servicios prestados y los mandé a la casa. La filmación terminó ahí ese día. Cortar esa cara con un “recurso cinematográfico” hubiera sido mala praxis.

Otra. Estábamos filmando la escena en la que Rafael le declara su nueva filosofía y su amor a Nati por el portero eléctrico. Ensayamos desde cámara. Había una cámara chiquita en lo que sería el portero eléctrico, y la cámara grande filmaba desde el costado. Ensayamos (siempre ensayamos sin la actuación a full, no sea cosa de que salga perfecta en el ensayo) y largamos la primera toma. Lo que yo veía de Ricardo en el monitor mío, era tan natural, tan sentido, tan real, que pensaba “se está improvisando todo, qué genio”. Termina la toma, y me acerco.

“Estuvo espectacular, pero hagamos otra con la letra, por las dudas”. Ricardo me mira confundido, y me dice “Era la letra”. Voy a leer el guion y efectivamente, era. El nivel de verdad, espontaneidad, compromiso y sensibilidad, el timing innato que tiene Ricardo es realmente para comprarse una fábrica de sombreros para ir sacándoselos uno a uno. En ninguna de estas dos escenas medió por parte mía ni la más mínima dirección. Fueron ellos. ¡Gracias, Ricardo! ¡Gracias, Héctor!

Y acá estamos

Nadie pensó que estaríamos celebrando y recordando la película 25 años después. Nadie imaginó siquiera el Oscar. Fue Adrián el que primero lo dijo, promediando la filmación luego de ver lo que íbamos filmando, “Me parece que con esta peli vamos a viajar”. Yo nunca lo creí, siempre preparándome para el fracaso.

Poco importa ahora la recepción que tuvo en ese momento. Gran parte de la crítica “especializada” la mató y trató de convertirla en lo peor del cine, pero acá estamos. Todo eso es parte olvidada del pasado.

Hoy, a 25 años de su estreno esta pequeña comedia nos sigue recordando que, en medio del ritmo vertiginoso del día a día, siempre estamos a tiempo de parar, mirar a los ojos a quienes amamos y cumplir esas promesas pendientes que le dan sentido a todo. Rafael encontró su brújula, y nos ganamos el final feliz.

Empecé esta nota sin saber qué escribir, y naturalmente se convirtió en un agradecimiento enorme a todos los que ayudaron a que existiera. Me faltan algunos agradecimientos claves. Al equipo de filmación, sin los cuales nunca nada es posible. Un equipo que puso todo, con enorme eficiencia, entusiasmo y muchísima creatividad. ¡Gracias, gran equipo!

Al público que la sigue viendo y queriendo. A los que se la recomiendan a sus hijos, a sus amigos, a los que hacen que ese esfuerzo de tanta gente siga vigente. ¡GRACIAS!

Y sobre todo, desde lo más profundo de mi corazón… ¡Gracias, papi! ¡Gracias, mami!

Porque como nos enseñó la historia de la familia Belvedere, el verdadero amor no entiende de olvidos: se adapta, resiste y encuentra la manera de volver a casarse todos los días. Nota aquí.









miércoles, abril 22, 2026

Juan José Campanella

 “Un cheque al portador”: La emotiva despedida a Luis Brandoni de Juan José Campanella

A pedido de "Clarín", Campanella escribió estas palabras sobre su amigo.

Lo dirigió en cine, en su última película, "Parque Lezama", en teatro y también en TV.

Y lo que parecía imposible sucedió. Beto no está más.

Hace pocos días hablé con Saula Benavente, su pareja, que no dejó de estar un segundo a su lado. El veredicto de los médicos era lúgubre y contundente, auguraban un pronto desenlace. Pero Saula puso en palabras lo que sentíamos todos: “¿Pero viste? Qué sé yo… Es Beto…”

Para los que tuvimos el privilegio de conocerlo no hacía falta más. A Beto, ese ser humano más grande que la vida, no lo iba a agarrar la parca. Era imposible. Algo se le iba a ocurrir.

Pero aquí estamos, escribiendo una despedida, no hago otra cosa que pensar en él, y como en la canción de Serrat, no se me ocurre nada. Es que no quiero una despedida, quiero escribirle una carta, esa que nunca le escribí, quizás porque lo creí inmortal.

Beto querido, tengo tanto que agradecerte. No sabés lo que aprendí de vos. No te imaginás lo mucho que le agradezco a la vida por haberme regalado tu amistad, tu confianza, tus cafés, tus enseñanzas, tus historias y tu fuerza.

El optimismo con el que encarás todos los proyectos nos llena de entusiasmo a todos los que trabajamos con vos. Tu frase preferida (“¡esto es un cheque al portador!”) es el slogan con el que me enseñaste a encarar todo lo que hago, aunque lo sepa perdedor, porque si trabajamos con entusiasmo y disfrutando, ES un cheque al portador.

Nos enseñaste a todos los que compartimos el teatro con vos a conocer a la audiencia, aunque no sepamos sus nombres. A entender su ritmo, su humor, su cansancio… ¡Y qué bien los conocías! En tres o cuatro minutos sabías si hoy estaban para el humor o la reflexión. No sé si alguna vez se enterarán que cada función tuya es una función a medida.

¡Tu amor por el teatro es contagioso! ¡Y no es interesado para nada! Ya sea un éxito rotundo, o una obra que disfrutan más en el escenario que abajo, no faltaste a esa cita ni una sola temporada desde 1961. No sé si hay otro actor en Argentina con ese récord. Mientras hacías al mismo tiempo casi 100 películas y no sé cuántos programas de televisión, esa cita diaria en el escenario y el público no te la perdías por nada. ¡Qué lección para tanto actor que necesita largos descansos entre proyectos para recuperar energía!

Es que tu energía es inagotable. Me acuerdo del ballotage del año 2015. Estábamos de gira con Parque Lezama en Montevideo. Luego de las dos funciones del sábado el equipo necesitaba un descanso para enfrentar las dos funciones del domingo. Pero vos te tomaste un avión a la madrugada, votaste en Buenos Aires, y volviste en Buquebus a hacer las dos funciones. ¿Quién puede considerar no ir a cumplir con el deber cívico si compartió tiempo con vos?

Es que solo una cosa amabas más que al teatro: la Argentina. Estábamos ensayando Parque Lezama en Madrid cuando las PASO del 19. Esa noche la pasamos juntos viendo los resultados hasta las cinco de la mañana. Al día siguiente, mientras medio país festejaba, la otra mitad caía en un profundo desánimo. En las redes surge una tímida convocatoria a una marcha, que no levanta vuelo. Días antes de la marcha, estábamos cenando y entrás agitado. “Estuve pensando en un texto para mandarle a la gente. Necesito que me filmes.” Al día siguiente antes de empezar el ensayo filmamos ese videíto. Lo publicamos y comenzamos el ensayo. Cuatro horas más tarde, el video ya nos había llegado a todos por muchos amigos, y fue el catalizador para la marcha que casi casi da vuelta el partido.

¿Te acordás cuando te prohibieron en la dictadura? ¿Cuando te chuparon? Como tantos otros artistas te exiliaste, pero fuiste el único que no lo aguantó. Mientras otros afirmaban sus vidas y carreras en otros países, vos nos pudiste soportar la lejanía y te volviste. La prohibición no alcanzaba al teatro y pudiste seguir con la cita cotidiana con el público. ¿Pero qué hacer el resto del día? Bueno, estar al frente de la Asociación Argentina de Actores en el período más difícil del siglo XX te sonó bien.

Y ahí estuviste, codo a codo con tus queridos Carlos Carella y Rivera López, que no por pertenecer a otro partido o tener otras ideas fueron menos queridos. Tiempos duros, pero en que los artistas eran más fieles a sus afectos que a pretendidos líderes que fogonean la división. Yo vi cómo te brillaban los ojos con admiración cuando hablabas del talento de Carella, actor que amabas y admirabas, como artista y ser humano. Gracias por enseñarme a valorar el talento y la humanidad por sobre cualquier ideología.

Pero en algún momento esta inacabable fuente se te va a agotar, Beto, y vas a tener que bajar la obra. ¿Qué momento elegirías? A ver, pensemos un argumento, ¿que te parece este? El tipo tuvo un enorme éxito desde sus primeros días en la profesión, tiene amores, hijas que ama, popularidad, talento y luego pasa por el necesario segundo acto de problemas. Ponele que lo prohíben, pero que el tipo resiste en el teatro y luchando por la cultura.

Luego vuelve a tener éxito comercial en todos los medios, luego de nuevo viene el conflicto, lo cancelan, pero en el teatro sigue encarando uno y otro proyecto, pero pensando que todos son un cheque al portador, y finalmente, ya cuando muchos encararían el hábito de la jardinería en su casa de reposo, comienza un nuevo amor, ve crecer bien a sus hijos, tiene un éxito renovado con trabajos maravillosos, y finalmente, termina todo esto, rodeado de la admiración de millones, y en la habitación lo toman de la mano para ayudarlo a pasar el portón, su amor, Carlitos Rottemberg, su mejor amigo, su hija y su nieto… si te ofrezco ese argumento, ¿firmás? ¡Cómo no vas a firmar, Beto, firmás vos y firma cualquiera! ¡Si esa manera de irse es un cheque al portador!

Por eso no te quiero escribir una carta de despedida. Esta carta es de agradecimiento y, sobre todo, de felicitaciones por una vida envidiable. Nota aquí.





viernes, marzo 06, 2026

Juan José Campanella

 “Siempre hemos buscado al arte para que nos cuente nuestra propia vida”

El director argentino lleva al cine la adaptación de ‘Parque Lezama’, un éxito teatral suyo que considera la piedra fundamental de su universo creativo.

Era el año 1984, tal vez 1985, y Juan José Campanella (Buenos Aires, 66 años) estudiaba cine en Nueva York y comía perritos calientes en un local llamado El rey de la papaya con el único objetivo de ahorrar dinero para comprar una entrada de teatro. Quería ir a ver, una vez más, I’m Not Rappaport, la obra teatral de Herb Gardner que signó toda su carrera y contribuyó a trazar las líneas de su ya consagrado universo creativo: los grandes temas de la vida —el amor, el paso del tiempo, la familia— tamizados por historias de gente común. Gente como él, que quiere ir al cine no para evadirse sino para reconocerse, y que disfruta de encontrar personajes que no vuelen ni tengan superpoderes. Que busca derramar lágrimas en la butaca y sintonizar con emociones sutiles, aunque crea que ya no son consideradas algo cool.

El director argentino, que en 2010 obtuvo el Oscar a mejor película de habla no inglesa (entonces se denominaba así) por El secreto de sus ojos, transformó I’m Not Rappaport en Parque Lezama, una obra que mudó de Central Park al parque porteño que lleva ese nombre, en cuyas inmediaciones vivió durante 20 años. Parque Lezama fue primero una obra de teatro, que completó más de 1.400 funciones entre Argentina y España, y mutó luego en una película que se estrena este viernes en la pantalla de Netflix, después de un paso fugaz por los cines argentinos.

Bajo las luces de un decorado montado en un hotel en Buenos Aires, el realizador conversa con EL PAÍS y concluye que el gran tema de su nueva película es “el conformismo contra el compromiso”, dos maneras de ver el mundo encarnadas por los dos protagonistas de esta película: León Schwartz, un histórico militante del Partido Comunista interpretado por Luis Brandoni, y Antonio Cardozo, un conserje resignado al que le da vida Eduardo Blanco, replicando la dupla actoral del teatro. Son dos fuerzas opuestas que, sin embargo, Campanella asegura que aparecen separadas solo a los fines dramáticos: todos somos, en realidad, León y Cardozo al mismo tiempo.

Pregunta. Tiene una larga historia con esta obra: la adaptó por primera vez hace 40 años, hizo más de 1.400 funciones en el teatro. ¿Por qué le pareció que tenía más para dar y decidió llevarla al cine?

Respuesta. Ya estábamos por bajar la obra y yo siempre la había visto o desde un palco, o desde el pullman en el Liceo o desde el fondo del teatro en el Politeama y quise verla de cerca. Me senté en las filas delanteras y ahí fue como verla por primera vez. Vi los primeros planos, que es una característica exclusiva del cine; pude mirar al que escucha, otra característica exclusiva del cine porque en el teatro uno siempre mira al que habla. Y, además, me impactaron las actuaciones de todos, especialmente de Eduardo y de Beto [Brandoni] y dije: esto tiene que quedar plasmado, no puede perderse. Ahí hablé con Paco Ramos, de Netflix, que estaba justo en Buenos Aires, fue a verla y me llamó a la salida, desde la puerta del teatro, y me dijo: “Hagámosla”.

P. Es una película de emociones sutiles, de nostalgia, de ternura. ¿Le parece que va a contracorriente de la época, en la que reinan las pasiones más fuertes, los eventos más estruendosos?

R. Un poco siempre fui en contra de eso, porque es el cine que a mí me gustó siempre. Mi primera película argentina la hice en 1999 [El mismo amor, la misma lluvia] y ya entonces era poco cool hablar de emociones, de gente común y de historias aparentemente chicas, pero que para las personas que las viven son grandes emociones de su vida. Me gusta seguir en eso. Creo que hay mucha gente, como yo, que necesita estas historias. Que necesita emocionarse, que necesita personajes que los reflejen, que no vuelen o no tengan poderes. Nota aquí.


















lunes, febrero 16, 2026

Juan José Campanella

 Juan José Campanella estrena Parque Lezama en cines: su relación con Netflix y por qué es secreto quién le pone la voz a Mafalda

Cuenta por qué, tras realizar 1.170 funciones en teatro, filmó la película con Luis Brandoni y Eduardo Blanco.

Adelanta cuánto estrenará la serie sobre el personaje de Quino y habla de la crisis del cine argentino.

Hace unos años Juan José Campanella me revelaba que se había quedado sin ganas de hacer cine. Los problemas de financiación, por un lado, y la baja de espectadores en las salas en todo el mundo lo sumía en una duda, nada menos al último argentino ganador de un Oscar para la Argentina por El secreto de sus ojos.

La verdad es que el director de El hijo de la novia y El hombre de tu vida está trabajando mucho más en los Estados Unidos que en su propio país. Algo que cambiará cuando el jueves que viene estrene Parque Lezama, la película que realizó y que se basa en la obra de teatro homónima, y en la que volvió a dirigir, como en el teatro, a Luis Brandoni y Eduardo Blanco.

Campanella ahora está en Nueva York, haciendo frente a un frío gélido -ya contará cómo las tormentas de nieve afectan o no la grabación de la serie que está dirigiendo-. Y se hizo un espacio para atender a Clarín vía Zoom, desde su departamento en Manhattan para hablar de Parque Lezama, sí, pero también de Mafalda, la serie animada, de su relación con Netflix y de la problemática crucial que afronta hoy el cine argentino.

Campanella no dirigía una película para cine desde 2019, cuando estrenó aquí El cuento de las comadrejas. Sí realizó mucha TV, más que nada en los Estados Unidos, como varios episodios de La ley y el orden: Unidad de Víctimas especiales.

-¿Cómo viene “La ley y el orden”?

-Estoy haciendo el cuarto de los cinco capítulos que tengo esta temporada, así que viene bastante bien. Nos estamos concentrando en menos directores, pero que conozcan realmente el programa, no solo para eficientizar, porque cada vez que hay que cambiar, cuando queremos cambiar algo, o ir por una dirección distinta para mantener el programa fresco, es mejor los que ya conocen lo que se hizo. Trabajamos todos con mucha confianza. La verdad que es muy lindo, es muy buen ambiente de trabajo.

-¿Y las tormentas? ¿Tuvieron problemas para filmar?

-Sí, sí, sí, es complicado. Pero como La ley y el orden transcurre en Nueva York, y se filma de acuerdo a la temperatura y a la estación que estamos viviendo... Hay una escena en la que tengo una corrida de los protagonistas por casi 60 metros, que estoy pidiendo por favor que nadie toque la nieve, así van dejando las huellas a medida que van corriendo. Sí, hay una profundidad de nieve así (hace señas con los brazos), así que sí, va a estar lindo, va a estar lindo.

Campanella y el récord de "Parque Lezama"

-Juan, ¿cuántas funciones hiciste de “Parque Lezama” en total?

-Armé una base de datos de teatro desde el 2010 hasta ahora. Te digo una cosa: es la obra que más espectadores tuvo después de Toc Toc, desde el 2010 hasta ahora. Y si le agrego las 100 funciones de España, tuvo 1.170 funciones, y la vio un total de 383.188 espectadores. Nota aquí.






martes, mayo 13, 2025

Juan José Campanella

 

sábado, enero 04, 2025

Eduardo Blanco

 Eduardo Blanco, el rey del “macanudismo”, vuelve al teatro: “Mientras hay vida, siempre hay una oportunidad”

Después del éxito de Parque Lezama, regresa a las tablas; en esta charla con LA NACIÓN, el actor repasa su carrera y comparte un par de lecciones.

Fue una noche de julio de 2015, en la que River salió campeón de la Copa Libertadores. En pleno festejo callejero, un auto con hinchas se llevó puesto a Rogelio Mouro, un gallego de temple invencible que dirigía el bar Varela Varelita, en la esquina de Scalabrini Ortiz y Paraguay. Rogelio nunca se recuperó de sus heridas y murió un tiempo después. ¿Pero qué tiene que ver ese hombre con el actor Eduardo Blanco, que en este preciso momento se toma un cortado en una mesa de ese bar? Hace más de 40 años, Rogelio le servía café a Blanco, a Juan José Campanella y a Fernando Castets, que por entonces pergeñaban un insólito largometraje en Super 8 (se llamó Victoria 392). El tiempo parece haberse congelado en el Varela Varelita, que a propósito conserva su estampa de tugurio encantador, en pleno barrio de Palermo. Lo que también sigue intacto es el entusiasmo contagioso de Blanco, que vino a este bar para hablar con LA NACIÓN de su nueva obra de teatro y -nunca viene mal- un poco también de la vida.

Hubo un tiempo en que el Varela Varelita fue la oficina del vicepresidente Carlos Chacho Álvarez, quien, en pleno estallido de 2001, se tuvo que esconder en el sótano cuando una muchedumbre enfurecida llegó para reclamar su cabeza. Desde entonces (y desde mucho antes) han pasado por ese café artistas de todos los rubros, desde el escritor César Aira hasta la cineasta Celina Murga, el director Luis Ortega o el actor Martín Piroyansky, solo por citar algunos.

El que no venía hace mucho a este bar es Blanco, aunque todo su ser parece integrado al paisaje. Es algo que transmite a la primera: un tipo de barrio, bien entrador, el amigo que todos quisieran tener para contarle un secreto o compartir una borrachera de cosacos. A este hombre le compraríamos un fitito con los ojos cerrados, sin siquiera molestarnos en abrir el capot.

De mirada bonachona, risa siempre a mano y un acelere de cero a cien que parece su marca personal, Blanco es uno de los grandes actores argentinos de nuestro tiempo, que en la última década brilló en la obra Parque Lezama -junto a Luis Brandoni-, a esta altura un clásico del teatro argento. Nota aquí.



jueves, julio 11, 2019

Juan José Campanella

Campanella homenajea el humor negro de Lubitsch

El director argentino estrena la comedia ‘El cuento de las comadrejas’


¿Qué ha ocurrido para que los espectadores olviden a algunos de los grandes referentes del cine? Juan José Campanella se pregunta esto en El cuento de las comadrejas, su nueva comedia, que se estrena en España el próximo viernes y que describe la vida en una mansión de una vieja estrella ganadora del Oscar, su marido —un actor de segunda—, el director de sus películas y su guionista. El cuarteto languidece hasta que en la casa aparece una joven pareja amante del cine, pero que esconde ulteriores e inmobiliarias intenciones. Actriz de pasado glorioso, escalera de mansión, joven pretendiente... “Creo que el guiño a El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder, nace de la película original, Los muchachos de antes no usaban arsénico [de 1976, con Narciso Ibáñez Menta]... pero si usamos esas referencias renuncio a atraer a la gente joven”, comenta entre risas el director de El hijo de la novia y de El secreto de sus ojos, que ayer promocionaba el filme en Madrid. “La original era como un filme de la [productora británica] Ealing, y esta es como si la Ealing hubiera contratado a Ernst Lubitsch y le hubiera dado absoluta libertad. Tiene un lado de ternura y amor que en la primera no existía”. Nota aquí.


miércoles, febrero 13, 2019

Juan José Campanella

Juan José Campanella , el cineasta rendido al teatro

El director argentino estrenará en Madrid su primera obra ‘Parque Lezama’ y abrirá un nuevo espacio en Buenos Aires.


Fue tal el impacto que le provocó la representación teatral de Parque Lezamacuando era un estudiante en Nueva York, con 24 años, que aquella obra de Herb Gardner ha marcado su vida como cineasta. El director argentino Juan José Campanella (Buenos Aires, 1959), ganador de un Oscar en 2010 con El secreto de sus ojos, no paró hasta conseguir llevar a escena aquel texto al que no duda en referirse como “el sueño de su vida”. Fue finalmente en 2013, tras casi 30 años de insistencia y peleas, cuando pudo por fin dirigir la adaptación de esa función que vio una tarde en un teatro de Broadway. Ahora, tras tres años y medio de éxito rotundo en Argentina, con más de 800 representaciones, 300.000 espectadores y numerosos premios, Parque Lezama, con Eduardo Blanco y Luis Brandoni como protagonistas, aterrizará en Madrid el próximo verano en el Teatro Fígaro. Los cinco actores que acompañarán a Blanco y Brandoni saldrán de un casting que se realizará en España. Nota aquí.


jueves, marzo 26, 2015

Juan José Campanella

sábado, febrero 22, 2014

Plaza Lezama

Una obra sobre el compromiso

En esta pieza de Juan José Campanella, Luis Brandoni y Eduardo Blanco interpretan a dos ancianos que confrontan desde sus visiones opuestas sobre cómo afrontar la vida.
Media hora antes de dar sala Juan José Campanella se para al lado del boletero. Sigue con mirada de lince la entrada de espectadores. Le saca una radiografía a ese sector de audiencia con el que dialoga de manera efectiva en cada uno de sus productos. Y Parque Lezama, su debut como director de teatro, sigue esa lógica en una temporada veraniega con altibajos: mitad de semana y la platea del Liceo está llena. “Estamos haciendo 1800-2000 espectadores por semana”, detalla Campanella. Nota aquí.


lunes, febrero 10, 2014

Metegol

“Es una historia universal”

Titulada Futbolín en España, la película le hizo ganar su segundo Goya a Juan José Campanella, que ya había festejado con El secreto de sus ojos. El otro film argentino que competía, Wakolda, no pudo obtener el galardón a la Mejor Película Iberoamericana. Nota aquí.

viernes, diciembre 20, 2013

Juan José Campanella

“Me uno al pueblo que no soporta que le vomiten”


Buenas tarde Juan José, Muy agradecido por sus películas me atrevo a preguntar si no tuvo algo de miedo al afrontar una película que se centra en el mundo del fútbol. Es sabido que normalmente fútbol mas cine no es una suma muy interesante. Muchas gracias, es un placer
Tenés razón en la última afirmación. Es que Futbolín no está centrada en el mundo del fútbol, ni es el fútbol su tema o su centro. En este cfaso no es méas que una excusa para contar una historia de amor, de amistad, y de superación personal. La historia de un joven que encuentra dentro de sí mismo el coraje necesario para fundar un pueblo nuevo. Futbolín es tanto de fútbol como ¨Casablanca es de guerra. Entrevista digital aquí.

martes, julio 16, 2013

Juan José Campanella

“Mi sello se nota en temas que me gustan e interesan”

El director de El secreto de sus ojos regresa a la pantalla con una fábula en contexto futbolero en la que se habla de superación, amor, amistad y traición. Se trata de la animación más cara de la historia del cine latinoamericano, con 20 millones de dólares de presupuesto. Nota aquí.

domingo, diciembre 05, 2010

Juan José Campanella

“La animación es el primer género que nos gusta a todos”
Mientras concreta su viejo anhelo de hacer una película animada, el director de El secreto de sus ojos sueña con el momento de parar la pelota y ponerse a escribir su siguiente largometraje. “Ahora se me dificulta; la cabeza tiene que pensar más profundo y más despacio”, asegura. Nota completa aquí.<>

domingo, marzo 21, 2010

Juan José Campanella

“Renovar el cine no es mi intención”
En la primera entrevista que da a un medio gráfico a su regreso a la Argentina tras ganar un Premio Oscar a la mejor película extranjera, el director de El secreto de sus ojos opina sobre la polémica que se instaló: si su película aplaude o no la justicia por mano propia. Leer nota.

lunes, marzo 15, 2010

Juan José Campanella

"El cine mejora en todas partes salvo en Hollywood"
Si la imagen de un triunfador reúne en un mismo plano a su familia y a su premio, cumplió el domingo 7 con todas las premisas. Tras ganar el Oscar al mejor filme de habla no inglesa y dar una rueda de prensa a las doce de la noche, el cineasta y su equipo se reunieron para festejar la victoria. Al fondo de la cafetería del hotel Standard de West Hollywood juntaron cuatro mesas, y allí una treintena de personas celebró la segunda victoria argentina en los Oscar pasándose de mano en mano la estatuilla. Leer nota.

lunes, marzo 08, 2010

El secreto de tus ojos

Una noche de gala para la historia del cine argentino
El director Juan José Campanella agradeció “en nombre de todo el equipo”. Es el segundo Oscar para la Argentina, después de La historia oficial. La más ganadora de la jornada fue Vivir al límite, que se llevó el premio a la mejor película y director. Leer nota.

domingo, marzo 07, 2010

Juan José Campanella

"No me importa si gano o pierdo, me quiero divertir"
Entrevista al director de "El secreto de sus ojos". En Los Angeles, a horas de la ceremonia, dice que quiere evitar todo triunfalismo y que, aunque trata de no pensar demasiado en el Oscar, está un poco nervioso. "Si se da, se da", comenta.
Leer nota.

domingo, enero 10, 2010

Juan José Campanella

El secreto” en los Goya
El secreto de sus ojos sigue su marcha histórica. La película de Juan José Campanella, que el año pasado rompió todos los records al convocar a más 2 millones 400 mil personas a las salas, fue nominada por la Academia de Cine de España en ocho rubros de los premios Goya, que se entregarán el 14 de febrero. Además de las nominaciones para Ricardo Darín y Soledad Villamil, el film competirá en los rubros mejor película y mejor película de habla hispana.