martes, marzo 24, 2026

Teresa Parodi

 El Nunca Más es hoy

Han pasado cincuenta años de aquella herida que sangra todavía.

De aquel dolor que aún duele cuando, pese a tanto, debe reclamar memoria.

Recuerdo dónde estaba cuando el primer comunicado oficial se escuchó, leído con aquella ominosa voz neutra que tantas veces ya habíamos escuchado, anunciándonos el nuevo orden.

Recuerdo el miedo que atenazaba hasta el aire. El siniestro relato con el que justificaron después la muerte, los secuestros, los centros clandestinos de detención, la tortura, el robo de bebés, las desapariciones, el horror, la vida rota. Recuerdo el terrible “algo habrán hecho”.

Quedamos a la intemperie, inermes, a merced de todo y la democracia moría derrotada.

Y cuando todo ya parecía irremediablemente perdido aparecieron Ellas para cambiar la historia.

Mujeres simples, mujeres madres de hijos arrancados de la vida. Madres de hijas que soñaban otro mundo. Madres que no callaron y nos enseñaron que el silencio deshonra.

Golpearon puertas, recorrieron cárceles, oficinas oscuras, sombrías catedrales, hospitales helados con sus inclaudicables preguntas.

“Circulen” les ordenaban y ellas circularon, sin detenerse nunca, luminosas, puro corazón y bravura.

Quebraron el silencio y la oscuridad con amorosa bronca, con el ardoroso fuego de su amor interminable. Solo había luz en los blancos pañuelos de esas mujeres “locas”. La única esperanza de que esa pesadilla terminara fueron sus pies marchando en inquebrantable búsqueda.

Les debemos la Patria, sí, y su honra.

Les debemos que la democracia pudiera ponerse de pie nuevamente victoriosa. Nota aquí.



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