Mostrando las entradas con la etiqueta Fernando Lucini. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Fernando Lucini. Mostrar todas las entradas

domingo, junio 15, 2025

Fran Fernández & Funambulista

 

martes, mayo 20, 2025

Daniel Mata

 Fernando nos cuenta en su Blog.

"SE PIERDE SI NO SE DA", NUEVO LIBRO Y NUEVAS CANCIONES DE "DANIEL MATA EN EL CALLEJÓN DEL GATO". PRÓLOGO.

Viendo y escuchando este nuevo libro/disco de “Daniel Mata en El Callejón del Gato”, al que ha titulado, sabia y oportunamente, “Se pierde si no se da” –¡que razón lleva!–, me ha venido, no sé si a la mente o al corazón, el inicio de un texto de la poeta y amiga Isabel Escudero –que se nos fue en marzo de 2017– en el que, tras proclamar con rotundidad que “El cantar tiene sentido”, afirma que «esto de hacer sonar la poesía en un mundo en el que la poesía está confinada a la lectura muda, al libro y a la firma del autor, cantar la lengua y lanzarla a los aires limpia, confiado en la música de las palabras, [...] eso es ARTE.»

Por supuesto que sí, lo vengo creyendo hace muchos años. Como dice Isabel, ponerle música a la palabra poética y cantarla «como quién respira» –que diría Gabriel Celaya– ¡es ARTE!, el nada fácil “arte” de dar a luz una bella, bendita y simbólica “encarnación”: “Que la palabra se haga música y que habite entre nosotros para que podamos sentirla y disfrutarla”.

En ese contexto, afirmo –sin ningún titubeo– que “Se pierde si no se da”, octavo disco de Daniel Mata, es ARTE y a la vez es LUZ, un destello luminoso de esa simbólica “encarnación” a la que antes hacía referencia. Pero además no sólo este libro/disco es “arte y luz”. sino que, en general, lo es, igualmente. todo su trabajo creador y la totalidad de su obra.

Daniel hace ya muchos años que viene practicando el viejo oficio trovadoresco de que “la palabra se haga música” y además, desmarcándose del tópico achacado a los “cantautores” –por cierto injusto y falso como generalización–, de priorizar la letra de sus canciones y de considerar la música como un simple acompañamiento. No es ese el caso de Daniel Mata. Él es un buen compositor y en sus canciones la letra y la música se funden y ser hermanan enriqueciéndose mutuamente en belleza y expresividad.

Este hermoso trabajo “trovaderesco” que borda Daniel, al que él suele llamar “poesía cantada”, personalmente lo descubrí en el año 2010, cuando tuve en mis manos y disfruté escuchado su disco precisamente titulado así: “Poesía cantada”. Un disco del que ese mismo año escribí lo siguiente:

«Ahora ”Daniel Mata en el Callejón del Gato” se ha decido a descubrir y abrazar el brillo pequeño, sutil y penetrante que tiene la poesía, y a echarla a volar alto entregándole su voz y, sobre todo, la alegría sureña de su música libre, "desmelená" y sin limitaciones de forma, de género, de ritmo o de estilo».

Hoy, catorce años después, escuchando las dieciocho canciones que componen su nueva obra “Se pierde si no se da”, diría esencialmente lo mismo pero en este momento redimensionado gracias a su mayor madurez personal; a su indiscutible profesionalidad artística y, muy especialmente, a su acrecentada pasión por la poesía.

Daniel, hoy por hoy, recorre, siente y escudriña ”de lo alto y a lo bajo” –“de aquí y de allá”– la voz de los poetas que pueblan nuestra literatura; Grandes poetas, hombres y mujeres, de ayer y de hoy, y de distintas generaciones. Poetas, algunos y algunas, ya muy musicalizados y cantados en nuestro país –como Antonio Machado, Agustín García Calvo o Gloria Fuertes–. Impresionantes poetas de la Generación del 27 conocidas como “Las sinsombrero”, que ahora, ya ¡por fin!, se empiezan a cantar como Concha Méndez o Carmen Conde, Y poetas –siempre ellas y ellos– más jóvenes que Daniel imparablemente va descubriendo, sintiendo y musicalizando para permitirnos que en su voz y con su música también podamos disfrutarlos. Crónica aquí.





sábado, febrero 15, 2025

𝗚𝗼𝗿𝗸𝗮 𝗭𝗮𝗯𝗮𝗹𝗲𝘁𝗮

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

𝗚𝗼𝗿𝗸𝗮 𝗭𝗮𝗯𝗮𝗹𝗲𝘁𝗮 𝗲𝗻 𝗟𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱 𝟴: 𝗘𝗹 𝗲𝗰𝗼 𝗲𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗡𝘂𝗲𝘃𝗮 𝗖𝗮𝗻𝗰𝗶ó𝗻 𝗩𝗮𝘀𝗰𝗮

El pasado martes, en la intimidad de Libertad 8, el cantautor Gorka Zabaleta ofreció un recital que fue mucho más que música: fue un viaje por la memoria, la resistencia y la belleza del euskera. En un escenario cargado de historia, donde la palabra y la canción han sido trinchera y refugio, Zabaleta demostró que la Nueva Canción Vasca toma fuerza mas allá de sus fronteras, evolucionando sin perder su raíz.
Pero la noche tenía un motivo extra de celebración: el cumpleaños de Fernando González Lucini, el gran crítico y escritor de la Canción de Autor. Hombre de memoria prodigiosa y pasión inagotable, lo sabe todo sobre la canción de autor y ha dedicado su vida a documentarla, estudiarla y compartirla con generaciones de amantes de la música. Su presencia en la sala añadió aún más significado a la velada, no solo por el cariño y el respeto que despierta, sino porque nos regaló una declaración de intenciones con sus palabras llenas de una lucidez practica, de emoción y de preocupación sobre el futuro de su ingente legado. Con el entusiasmo de un veinteañero y la sabiduría de sus casi ocho décadas, Lucini sigue empeñado en sacar adelante a los jóvenes valores de la canción de autor, convencido de que la música con mensaje sigue siendo una necesidad urgente en estos tiempos.
Desde los primeros acordes, la voz de Zabaleta nos transportó a los ecos de Mikel Laboa, Gorka Knörr, Imanol, Xabier Lete o Benito Lertxundi, figuras que sembraron un camino que hoy él recorre con respeto y personalidad propia. Cantó al amor, al mar y a la montaña, dibujando con su música paisajes que evocaban la esencia misma del País Vasco. Su canción es como un 𝙯𝙤𝙧𝙩𝙯𝙞𝙠𝙤 –ese ritmo tradicional vasco que, entre sus cambios de compás, oscila entre la melancolía y la fuerza–, o como un antiguo 𝙗𝙚𝙧𝙩𝙨𝙤𝙡𝙖𝙧𝙞𝙩𝙯𝙖, donde la emoción de la voz desnuda marca el compás de la historia de un pueblo. Y aunque, como bromeó, solo tiene seis apellidos vascos, su potente voz y su timbre melodioso hicieron que la música en euskera sonara tremendamente cercana y popular, como si cada verso hubiera sido siempre parte del imaginario colectivo de quienes le escuchábamos.
Pero la noche no se limitó al euskera. La diversidad lingüística y cultural de la canción de autor se hizo presente cuando también se cantó en catalán: a la emoción se sumó Pau Gil, quien enriqueció aún más la velada con su arte y su compromiso con la canción recordando que las lenguas minorizadas comparten una lucha común por la pervivencia a través de la música.
Madrid también tuvo su reflejo en la velada. Luis Farnox, El Mecánico del Swing, regalando los oídos al público con un chotis que llenó de chulería y autenticidad el pequeño escenario de Libertad 8. Entre el vaivén castizo y la emoción de la música de raíz, la noche se convirtió en un mosaico de sonidos y palabras que recordaban que la canción de autor es un universo sin fronteras.
Uno de los momentos más emotivos llegó con CRISTINA NAREA, quien en su felicitación a Fernando Lucini, rindió un sentido homenaje a Violeta Parra y Luis Eduardo Aute. Con su voz cálida y su interpretación profunda, recordó la grandeza de estos dos poetas y músicos, que han marcado a tantas generaciones. Un tributo que arrancó suspiros y miradas cómplices entre el público, donde la figura de 𝗔𝘂𝘁𝗲 𝘆 "𝗹𝗮 𝗩𝗶𝗼𝗹𝗮 𝗖𝗵𝗶𝗹𝗲𝗻𝘀𝗶𝘀" sigue viva en cada canción que resuena.
Y entre el público, rostros conocidos del circuito de la canción de autor acompañaban la noche: Daniel Hare, Migueli, Sara Veneros, Andrés Sudón, Clara Ballesteros (siempre presente) , Carmen AO, Paloma López Castelo y Francisco Javier Rodríguez Bueno, entre otros. Artistas y amigos unidos por la misma pasión, compartiendo ese espacio de encuentro donde la memoria y la emoción encontraron su mejor refugio.
Como broche final, el "𝙠𝙖𝙣𝙩𝙖𝙪𝙩𝙤𝙧𝙚" vasco nos obsequió con cigarritos y tejas de Tolosa, un gesto que puso el toque más dulce a una noche en la que se celebraban dos dulces acontecimientos: el arte de la canción y el cumpleaños de un maestro de la memoria musical.
Pero aún quedaba una última joya por descubrir. Como colofón, Gorka, acompañado por su hermana 𝗘id𝗲𝗿, de limpia, bella y clara voz, nos regaló un canto a capella que nos erizó la piel a todo los presentes. En ese instante, sin más acompañamiento que sus voces entrelazadas, se hizo palpable la esencia misma de la canción tradicional vasca: la emoción pura, la música convertida en un lazo invisible que une generaciones, recuerdos y raíces.
Porque lo que sucedió en Café Libertad 8 no fue solo un concierto, sino la confirmación de que la canción de autor sigue siendo necesaria, valiente y, sobre todo, hermosa.
¡ZORIONAK Lucini ! ¡ZORIONAK Gorka Zabaleta"












lunes, noviembre 18, 2024

Vicente Feliú

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

En la noche del 77º aniversario de Vicente Feliu (Feliú Vicente), el Centro Cultural Lope de Vega de Entrevías se convirtió en un refugio de emociones, donde la música, el recuerdo y la homenajeada figura del cantautor se fusionaron en una velada inolvidable. La cita, organizada por la cantante peruana Miryam Quiñones, fue mucho más que un tributo: fue una celebración de la vida y el legado de un hombre que, a través de su guitarra y su voz, se convirtió en un faro de la canción y la poesía popular en Latinoamérica.
Vicente Feliú, fallecido hace dos años, fue una de las voces más significativas de la Nueva Trova, y su influencia en la música latinoamericana sigue siendo palpable. Con su estilo único, que combinaba la tradición musical de la isla con un compromiso poético y social profundo, Feliú dejó una huella imborrable que, a través de este tributo, sigue viva en los corazones de sus admiradores.
La velada comenzó con la cálida y acogedora presencia de Miryam Quiñones, quien, además de ser la organizadora, se encargó de dar el tono a la noche con su interpretación de algunas de las canciones más emblemáticas de Feliú. La cantante peruana, que es un referente de la música latina en España, demostró una vez más su capacidad para transmitir la emoción y la esencia de la tradición musical de Feliu.
A lo largo de la velada, se sucedieron una serie de sentidas interpretaciones de los artistas invitados: Salvador Amor, de Argentina, Orlis Pineda , de Cuba, Ali Montero, de Venezuela, y Jorge Zurita El Zuri, de Bolivia, que con respeto y admiración, rindieron tributo a uno de los grandes del Cancionero Cubano. cada interpretación resonó en el teatro como un eco de los ideales y sentimientos que Vicente Feliú defendió en vida. Mención especial la intervención del crítico, musicólogo, escritor y pedagogo Fernando González Lucini, que, con buen humor pese a sus achaques, y un conocimiento de primera mano de la obra y la vida de Vicente Feliu, tuvo el acierto de contar algunas anécdotas en un tono distendido y cariñoso. Las conexiones virtuales con, Aurora de los Ándes Feliu, León Gieco, Alexis Díaz-Pimienta, Augusto Blanca, Liuba María Hevia e Ivan Soca contribuyeron al éxito de tan entrañable acto musical y poético.
El tributo a Vicente Feliú también fue un recordatorio de la importancia de la memoria histórica y cultural. En un momento en que las voces de los grandes cantores cubanos a menudo se ven relegadas a un segundo plano, eventos como este permiten que su legado continúe siendo una referencia de la lucha por la justicia, la libertad y la identidad. A través de las canciones de Feliú, no solo se rindió homenaje a un artista, sino también a un pensamiento colectivo que trasciende las fronteras de la música.
Este tributo, organizado con mimo y dedicación por Miryam Quiñones, fue mucho más que un concierto: fue un acto de resistencia cultural, un aviso de que la música sigue siendo una herramienta poderosa de denuncia y de esperanza. Vicente Feliú, aunque ausente, estuvo presente en cada acorde, en cada verso, y en la memoria colectiva que sigue viva en quienes lo admiraron y en quienes hoy siguen su legado.
El Centro Cultural Lope de Vega de Entrevías se vistió de gala para rendir homenaje a una de las figuras más grandes de la música cubana, y la noche se cerró con una sensación compartida: la música de Feliú sigue viva, porque su arte es inmortal.