“Defiendo a capa y espada a Palestina, que está sufriendo esta barbarie, esta injusticia”
Hace ya más de 20 años que eligió tener una carrera propia, terminando con Presuntos Implicados. Ahora regresa con nuevo disco ‘Ser humano’
Es una de las grandes voces de la música pop española, y también una de sus más grandes luchadoras. Hace ya más de 20 años que Sole Giménez eligió tener una carrera propia, terminando así su etapa con Presuntos Implicados. Renunció a los privilegios que le venían dados por años de éxitos y emprendió un nuevo camino a través del cual ha transitado por sus géneros favoritos (chanson, jazz latino), y haciendo discos reivindicativos como los fueron los dos volúmenes de Mujeres de música, dedicados a divulgar la importancia de las compositoras. Actualmente goza de la popularidad que proporciona la televisión, como participante en el programa Tu cara me suena. Pero la música sigue siendo su principal ocupación. Hace unas semanas publicaba Ser humano, su duodécimo álbum como solista, y el primero con canciones nuevas después de una década, cuyas presentaciones en directo arrancan el próximo cinco de junio, con un concierto en el Palau de les Arts en Valencia.
Pregunta: ¿Qué le está aportando la experiencia televisiva de Tu cara me suena?
Respuesta: Es un reto. Yo no me había puesto en el papel de imitadora. El abanico de posibilidades es amplio, y eso es divertido también. Todo depende mucho del personaje que te toque imitar, del feeling que tengas con él, si está dentro de tu registro o está muy lejos. La caracterización, curiosamente, ayuda o no. Si te ves mucho en el papel, te parece que lo que haces tiene mucho sentido. Pero es interesante porque vas descubriendo cosas de ti misma que no conocías, tanto tus potenciales como tus limitaciones. Y en mi caso son muchas las limitaciones. Tengo una manera de cantar, de moverme, muy característica y luchar contra eso a veces es más complicado.
P: Uno de los personajes a los que ha imitado fue Annie Lennox, alguien que en fue muy importante para usted durante sus inicios en la música.
R: Eso fue un regalo, porque siempre la admiré y sigo admirándola tanto como artista como como persona. Me gusta su discurso, lo que defiende. Nunca quise seguir el estereotipo femenino que imperaba hace cuarenta y tantos años, cuando empecé con Presuntos Implicados, y ella fue uno de los referentes a seguir. También es cierto que ayudaba mucho el ambiente que había entonces. Estamos hablando de los ochenta, una época en la que, si no transgredías, mal. Yo estaba haciendo Bellas Artes y estaba haciendo también música con Presuntos, me movía en un ambiente en el que el que no se pintaba el pelo del color iba mal. A mí me gustaba mucho la imagen andrógina, yo nunca me veía tan femenina como la gente esperaba que fuera. No me gustaba. Prefería una imagen un poquito menos convencional. Evidentemente, siempre tuve ese punto femenino, pero si podía, lo rompía un poquito con el pelo. En mi época, romper con ese estereotipo era una necesidad vital.
P: Otra artista a la que ha imitado, Edith Piaf, tiene unas connotaciones sentimentales importantes por su infancia en París. Formaba parte de la música que escuchaban sus padres cuando emigraron allí.
R: Siempre digo que ha sido una de las voces que me ha acompañado antes de tener uso de razón. Es como una banda sonora que siempre está en mi cabeza. En Francia, cuando yo nazco, ella ya está sonando. Y cantarla para mí fue precioso, la verdad. Supuso hacerle mi homenaje a una de las voces más auténticas y con más sufrimiento dentro que pueda haber habido. Me puse en su piel y me gustó mucho. Sufrí mucho cantando esa canción porque ella también sufrió cantándola. Je ne regrette rien fue su último gran éxito, que aparece cuando ella ya está enferma. Y está diciendo no me arrepiento de nada, pero arrepintiéndose de tantas cosas. Era evidente que se daba cuenta de todo lo que había perdido. Tengo la sensación de que tuvo en sus manos muchas cosas, pero por la manera que ella era, de donde venía, ese desarraigo y esa infancia totalmente rota, la belleza se le escapó de las manos. Al final me dolía mucho también. Que en un programa de televisión, de prime time, te dejen hacer un homenaje a una cantante como Edith Piaf es un regalo. Nota aquí.

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