jueves, junio 04, 2026

Marita Monteleone

 Murió Marita Monteleone, la emblemática voz de los mensajes telefónicos en Argentina y figura de la locución

La locutora falleció a los 68 años luego de varios días internada en terapia intensiva. La artista marcó a miles de hogares de nuestro país con frases como “el número solicitado no corresponde a un abonado en servicio”

La noticia del fallecimiento de Marita Monteleone conmocionó al mundo de la locución argentina. La voz que acompañó durante décadas a millones de usuarios telefónicos dejó una huella tan reconocible como entrañable. Su partida a los 68 años, tras varios días de internación en terapia intensiva, fue confirmada por Radio Mitre, que detallaron que sus restos serían velados en la Casa Marchitto, en la avenida Corrientes.

Monteleone forjó una carrera única en el ámbito de la locución y la telefonía nacional. Desde los años 90, su voz fue la encargada de frases que quedaron grabadas en la memoria colectiva en la línea 113 (del ex Entel, luego Telefónica) y de la línea 110 (información de abonados). “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio”, “La característica marcada se encuentra momentáneamente congestionada” y “El destino que usted quiere alcanzar se encuentra temporalmente congestionado” fueron algunas de las advertencias sonoras que la convirtieron en una presencia constante en los hogares argentinos.

En una entrevista con Infobae en 2019, la locutora recordó el momento que la marcó: “Eso marcó un comienzo de mi voz dentro de los hogares argentinos, que se extiende hasta el día de hoy”. Relató que fue un ingeniero de Entel quien la contactó mientras actuaba en un show de tango en el Café Tortoni. Así nació una colaboración que la transformó en la voz indiscutida de los sistemas automáticos de telefonía.

Durante más de tres décadas, la frase “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio” se volvió familiar para generaciones. Monteleone bromeaba sobre el impacto de su trabajo: “¡Bien que algunos me insultan!” y confesaba que, al escuchar su propia voz como respuesta automática, sentía una mezcla de gracia y satisfacción: “Me da risa, pero al mismo tiempo me gusta porque yo le puse una impronta con el tono en que lo dije. Dejás la firma. Si podés marcar la diferencia, no se paga con nada”. Nota aquí.



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