lunes, junio 01, 2026

Niña Pastori

 “Cantar es mi vida, el pan de mi casa, nunca tuve opción de hacer otra cosa”

La cantaora, de 48 años, celebra las tres décadas de su primer disco y casi cuatro de su carrera con un volumen de versiones de salsa y su actuación, el 6 de junio, ante el papa León XIV

Llego tardísimo, y descompuesta, al estudio de grabación donde María Rosa García García, Niña Pastori para el mundo desde hace más de tres décadas, está concediendo entrevistas. Tras casi una hora buscando en vano aparcamiento en este caótico polígono madrileño donde conviven desde modernísimos productores discográficos en patinete a presos preventivos conducidos en furgones policiales a un juzgado de primera instancia, llego con tal sofoco que me cruzo por el patio con C. Tangana y ni me entero. Dentro, sin embargo, todo es paz y amor. Vestida con un traje pantalón blanco, el pelo sujeto al bies con pasadores de brillibrilli, pendientes XXL y un primoroso maquillaje que resalta sus chispeantes ojos verdes, Niña Pastori parece recién salida de una fiesta nocturna de piscina y exuda serenidad y buen rollo. El domingo 6 de junio canta ante el papa León XIV en un encuentro con Cáritas. Si no está en estado de gracia, lo parece.

¿Lo de ir de blanco integral es por lo del Papa?

¿Te gusta? No. Me encanta el blanco, y como la imagen de este disco, Color Fania, es tan colorida, pensamos que quedaba bonito para las fotos.

Cuando cantó en 2003 para Juan Pablo II, usted tenía 25 años. Ahora, ante León IV, tiene 48. ¿Qué ha pasado desde entonces?

Han pasado muchísimas cosas. Y si nos vamos más atrás, ni te cuento, porque empecé a cantar con 9 años, a la vez una eternidad y un suspiro. Mantenerte 30 años en este oficio no es fácil, hay que trabajar un montonazo. He visto los cambios en la industria, en los negocios; he visto a mucha gente estar en un lugar y luego en otro. Estoy agradecida porque han sido años de mucho disfrute, pero en esto nada es color de rosa.

¿En qué momento decidió que quería dedicarse profesionalmente a cantar?

Bueno, tampoco tuve nunca otra opción de ver otras cosas, ni de ver qué me apetecía o si valgo para otra cosa.

¿No quiso, no pudo?

Puede ser todo eso, no lo sé. Empecé muy niña porque mi madre cantaba, y yo iba con ella por las peñas, luego empecé a ganar concursos y, con 17 años, tuve la suerte de grabar un disco que gustó mucho y el público me atrapó. O les atrapé. No sé. Nos atrapamos. Y, después, no piensas. Cuando te dedicas a esto a nivel vocacional, como es mi caso, no pensaba en el después, en qué iba a hacer de mayor. Seguí, seguí y seguí. No he parado. Cantar siempre ha sido mi vida, mi profesión, el pan de mi casa, no he tenido otra opción.

Pero en algún momento tuvo que ser consciente de que lo suyo era un don del que vivir.

No soy consciente todavía. Nunca me consideré buena en esto ni en aquello. Me acuerdo de que, al principio, todo el mundo me decía que no se me subiera a la cabeza el éxito, que era muy jovencita, que un pelotazo lo puede pegar cualquiera, pero que mantenerse cuesta mucho. Lo he escuchado desde pequeña. Entonces, yo pensaba que estaba haciendo lo que me gusta, y, si se acababa, pues se acababa. Lo que sí creo que, entonces, en esa época, había que ser: ser un cantante, ser un artista, ser. Y, ahora, a veces, basta con estar.

O sea, que ahora hay quien está sin ser.

Sin ninguna duda. En el arte y en muchos campos de la vida [guiña un ojo].

Me da que es usted más lista que el hambre.

¿Tú crees? Soy intuitiva, pero no me considero ni lista ni inteligente. Al revés, hay veces que me la han pegado, y me la siguen pegando, porque soy muy ingenua y muy noble y muy tontorrona para algunas cosas. Esta profesión es muy complicada, y hay mucho de todo. No he tenido siempre el viento a favor.

Pues parece tranquilísima.

Esa serenidad la tengo de siempre, soy una persona tranquila. Tengo paciencia.

¿Sabe que esa serenidad es muy difícil de conseguir y hay gente que paga mucho por alcanzarla?

Y cada vez más, vida mía. Creo que tiene que ver con que siempre he tenido muy claro lo que me ha apetecido hacer. A lo mejor, no se llevaba en ese momento, pero he sido muy honesta con el arte y conmigo misma. Al final, lo que creo que se transmite es tu verdad. Y, bueno, a lo mejor no funciona tanto en algún momento en concreto, pero, a la larga, te alegras de haber tenido la suerte de poder estar tanto tiempo con la verdad por delante. Yo creo que canto con mi verdad, desde niña hasta ahora, y con la verdad se va al fin del mundo. Nota aquí.



0 comentarios: