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Osvaldo Bazán
Hoy no me sale
¿Y para qué escribir?
¿Y por qué escribir?
Es muy gratificante cada fin de semana ver que lo que uno ha barruntado en silencio en su departamento de dos ambientes en el Abasto porteño, con el invalorable agregado de una ilustración pergeñada y realizada a cientos de metros de la Casa Histórica de Tucumán (no le digan “casita” que aunque es un diminutivo lleno de cariño, cae mal en los tucumanos), impulsado todo esto por un medio de comunicación de raíces profundas en su Mendoza original, recorre rápidamente las redes; es elogiada en demasía, exageradamente; es reenviada a amigos y parientes; es -según me cuentan- leída en voz alta en sobremesas familiares.
Es gratificante saberse escuchado, valorado y hasta cuestionado.
Incidir, aunque mínimamente, en la conversación.
Pero Charly García -que en su época de lucidez pensó todo antes que todos- ya se preguntó, siendo casi un niño- “Para quién canto yo, entonces?”, en 1974, en el disco de Sui Generis “Pequeñas anécdotas de las instituciones”.
Aquella idea de Charly es la que me traba los dedos ahora frente al teclado cuando encaro la nota número 181 para El Sol. Nos hablamos entre nosotros, nos felicitamos, nos quedamos contentos por tener la razón.
Y no alcanza.
“Para quién canto yo entonces/ si los humildes nunca me entienden/ si los hermanos se cansan/ de oír las palabras que oyeron siempre/ si los que saben no necesitan que les enseñe”.
Hace 50 años que Charly se lo preguntaba.
Hace casi medio siglo que se habla en el desierto. Nota aquí.
Publicadas por
Romano
a la/s
9:06 a.m.
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Etiquetas: Charly García, Erlich