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sábado, agosto 09, 2025

Pier & Ale Kurz

 

lunes, junio 30, 2025

La Renga

 La Renga volvió a ser local en cancha de Huracán 

Unas 40 mil personas fueron partícipes de una velada histórica y durante dos horas y media pudieron saborear un menú de treinta canciones de todas las épocas del trío de Mataderos. Habrá nuevas funciones este martes y el próximo sábado.

Y un día La Renga volvió a ofrendar su banquete en tierras porteñas. Después de ocho años sin tocar en Ciudad de Buenos Aires –un combo de cancelaciones y negativas burocráticas para otorgarle los permisos la convirtieron en una banda casi prohibida en esta ciudad-, el trío de Mataderos concretó este sábado el primero de sus tres shows –repite el martes 1 y el sábado 5 de julio- en el estadio de Huracán, un escenario que les es más que familiar. De hecho, la última vez que lograron tocar en estas pampas fue justamente en una serie de seis recitales en el Tomás Adolfo Ducó y un cuarto de siglo atrás grabaron aquí su emblemático disco Insoportablemente Vivo (2001). Ahora, al menos 40 mil personas fueron partícipes de una velada histórica y pudieron saborear un menú de treinta canciones de todas las épocas del grupo.

¿Por qué el Gobierno de la Ciudad dio tantas vueltas en estos años para autorizar los shows? Porque La Renga es una banda incómoda, en varios aspectos. Primero, porque su público está integrado en general por sectores de clases populares de barrios bajos –bandas de “desangelados”, diría Solari- que vivencian cada “banquete” con intensidad, fervor, desenfado y con algunos gestos de ritual dionisíaco. El desborde, se sabe, no se lleva bien con los protocolos de las fuerzas de seguridad. Y segundo, porque el grupo se caracteriza por ofrecer una poética combativa y rebelde que no comulga con el poder económico y político. La Renga no es precisamente una banda fácil de domesticar. Si en “Vende patria clon”, canción de 1998, criticaban las privatizaciones del programa neoliberal menemista, en la actualidad varias de esas canciones vuelven a cobrar sentido.

“Es una época muy sarpada la que se está viviendo. Muy cruel. Está de moda insultar en redes sociales. No sé qué está pasando. Hay que parar de darle de comer a ese monstruo que crece”, dijo el cantante Gustavo "Chizzo" Nápoli antes de tocar “El monstruo que crece”, de Truenotierra (2006). Sin embargo, durante las dos horas y media que duró el show, el vocalista no se pronunció de manera directa sobre la coyuntura sociopolítica en el escenario ni tampoco hizo uso del micrófono más que para cantar. La noche fría de invierno, de algún modo, impactó en el ánimo y la energía del público. Si bien el concierto renguero se vivió con alegría y emoción, hubo que esperar a que sonaran los clásicos “Tripa y corazón”, “A la carga mi rocanrol”, “El Twist del pibe” y “Motoralmaysangre” para que los seguidores se encendieran y empezaran a revolear los buzos y camperas.

En la previa, también la jornada transitó con calma y tranquilidad –más allá de alguna breve escaramuza en la entrada una vez iniciado el show-. Durante la tarde, los fanáticos del grupo hacían su propio ritual en los alrededores de la cancha de Huracán y en las esquinas de Parque Patricios: se tomaban fotos con sus amigos y sus banderas, compartían algunos tragos, compraban la remera de la fecha a los vendedores ambulantes y arengaban con clásicos recitaleros como el que dice: “Vamos La Renga, con huevo vaya al frente, que se lo pide toda la gente...”. Nota aquí.



miércoles, junio 04, 2025

El Plan de la Mariposa

 

lunes, enero 08, 2024

La Renga

 La Renga en Racing: el lado bueno de la libertad 

"La Patria no se vende, la Patria no se vende", se escuchó una y otra vez entre la multitud durante un show de tres horas en el que el trío integrado por Chizzo, Tete y Tanque recorrió todos sus clásicos. Sólo faltó "Pánic show", el tema que utilizó Javier Milei en su campaña. 

“Y morir queriendo ser libre/ Encontrar mi lado salvaje/ Ponerle alas a mi destino/ Romper los dientes de este engranaje”, canta Gustavo "Chizzo" Nápoli en el estribillo de “Hablando de la libertad”. Es la última canción de la lista de temas –como en cada “banquete”- y ese “morir queriendo ser libre” suena con un perfume más humano y natural, porque refiere al “lado salvaje” y propone romper los “dientes de este engranaje”. La libertad de La Renga va por otro lado: tiene sentido de comunidad y responde a los códigos de la autogestión, la solidaridad y la independencia. En el estadio de Racing nadie canta “¡Viva la libertad!”, pero se escuchan otros cánticos antes y durante el show: “¡La Patria no se vende, la Patria no se vende!”, suena una y otra vez en la primera de las cuatro noches.

El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) es un territorio esquivo para el grupo de Mataderos. La última vez que se habían presentado en Buenos Aires fue en abril de 2022 en el Estadio Ciudad de La Plata. Ese mismo año la Municipalidad de Vicente López les puso un sinfín de trabas administrativas para tocar en el predio de Tecnópolis y finalmente suspendieron las fechas. Después de una extensa gira por todo el país que los llevó incluso hasta Tierra del Fuego, la banda inauguró ayer una serie de cuatro conciertos en Racing Club de Avellaneda, una localidad amigable para el trío. En las afueras del estadio, desde muy temprano, rengueras y rengueros de todos los rincones del país copaban las calles y las veredas. En un clima festivo y armónico, los fanáticos se sacaban fotos con las banderas, se abrazaban con algún amigo o bailaban al ritmo de los clásicos que sonaban desde los autos y las casas.

"Hace mucho no estábamos tan cerca del barrio. Qué lindo que es sentirse cerca", dijo el Chizzo frente a más de cincuenta mil personas antes de tocar “A la carga mi rocanrol”, de Despedazado por mil partes (1996). El concierto comenzó pasadas las 22 –una hora demorado- con “Buena pipa”, “A tu lado” y “Tripa y corazón”. A fuerza de una sonoridad que combina elementos de hard rock, rock and roll, blues y heavy metal, el trío integrado por Chizzo, Tete y Tanque se dedicó a tocar una batería de hits de las primeras épocas y no le dio tanto lugar a las canciones más nuevas. Esta seguidilla de conciertos también tiene como fin despedir el último disco, Alejado de la red (2022), que contiene canciones que empezaron a publicar como sencillos desde 2019. De ese disco, hicieron “Parece un caso perdido”, un tema que no pierde actualidad: “Y el mundo está enloquecido/ ¿No ves?/ Parece un caso perdido/ Ya sé”. Nota aquí.



lunes, mayo 15, 2023

Divididos

 Divididos volvió a hacer historia en Vélez

Junto a invitados como La Renga (en pleno) y Gustavo Santaolalla, la Aplanadora del Rocanrol dio muestras de su categoría rockera ante unas 45 mil personas.

“Es una revancha”, dijo Ricardo Mollo al momento de justificar su reincidencia en un estadio, a 28 años de ese debut en Vélez que para Divididos tuvo sabor a poco. Además de reconciliarse con el deseo de volver a intentar un show propio en esa circunstancia, el trío se amigó también con la idea de renovar su relación con el periodismo. Distancia que mantuvo a rajatabla hasta que hace siete meses convocó a una conferencia de prensa, en el Teatro de Flores para hablar sobre la celebración de sus 35 años de trayectoria. Si bien se trata de un aniversario raro para conmemorar, no fue una decisión descabellada. Con esos dos dígitos se festejan las bodas de coral, al tiempo que la Biblia los cita para dar cuenta del “estado de gracia”. Pero más allá de lo cabalístico o lo significativo, en esta tertulia, medio al pasar, el frontman deslizó a qué se debió este recital: “Estamos tocando y nos gusta, y más cuando terminamos. Ahí entendemos que ese espacio es el mejor de nuestras vidas”.

En la noche del sábado, Divididos regresó a Liniers e hizo nuevamente historia. Ya la había hecho a partir de su linaje, así como por sus himnos, sus discos y hasta por su perfomance. Y es que el grupo subió la vara de la estética sonora de los recitales en la Argentina. No sólo en el rock. Sin embargo, su obra necesitaba ser reivindicada y revisitada de otra manera. Esta vez lo logró. Las tres horas que duró su actuación fueron caviladas y repasadas una y otra vez. Se notó, incluso en los detalles, pero eso no le restó espacio a la improvisación. Eso lo confirmó el propio Chizzo Nápoli, cantante y guitarrista de La Renga, tras consumar su invitación a rehacer una encarnación más filosa de “Sobrio a las piñas/ Quién se tomó todo el vino”. De pronto, en un gesto de generosidad invaluable, y asimismo como un acto político (de esos que se extrañan tanto en la música local) frente a la prohibición que tiene la banda de Mataderos para tocar en la ciudad de Buenos Aires, Divididos le cedió el escenario.

El bajista “Tete” Iglesias y el baterista “Tanque” Iglesias se sumaron al rapto, junto al violinista Javier Casalla, quien ya había incursionado en el show, y tocaron “El final es en donde partí”. Nadie entendía nada. Tampoco había que ponerle mucha cabeza, sólo emoción. De repente, el estadio estaba en otro recital. El metarrecital, en tiempos de metaverso. Aunque ese clásico auguraba la conclusión de la ceremonia, Mollo presentó al otro trío argumentando que “hay unos que no tocan en Buenos Aires desde hace mucho tiempo”. Chizzo recogió el guante, al igual que el instrumento, y explicó que con esa viola había grabado “Despedazado por mil partes”. Advenimiento de la locura colectiva menos imaginada, sí, pero no fue la única. Los músicos invitados (destacaron asimismo la cantante Amapola Lee, el grupo de folklore Tres Mundos y la guitarrista Nana Arguen) desfilaron por el escenario a partir de la segunda hora. Algunos eran más conocidos por el público, otros no tanto. Pese a ello, lo relevante es que fueron funcionales a la canción. Nota aquí.





viernes, noviembre 26, 2021

Chizzo Nápoli

 

martes, febrero 16, 2016

La Renga