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lunes, mayo 11, 2026

Divididos

 Divididos en vivo, esa sana costumbre

En el Arena de Villa Crespo, Mollo, Arnedo y Ciavarella brillaron junto a una selección de invitados que enriquecieron las canciones, en una noche con estilos para todos los gustos.

Como trío eléctrico arrollador. Como sutil trío acústico. Con guitarrista invitado. Con sección de vientos. Con quinteto de cuerdas + fagot. Con tres gaiteros y redoblante. Con esto y lo otro, con aquello o sin nada, con canciones viejas o nuevas, Divididos siempre cumple. Lo hizo de nuevo en la noche del sábado en el Movistar Arena: la excusa era presentar su nuevo disco, Divididos. Pero Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella no necesitan excusas para armar esa ceremonia que colma los sentidos. Un recital de rock, y muchas otras cosas. Una fiesta. Nada más y nada menos.

Sí, como siempre, la monada aulló el grito de guerra de “La aplanadora del rock and roll...”. Pero como siempre también, las 28 canciones y más de dos horas de show dejaron nueva constancia de cuántas facetas caben en la propuesta artística del trío. Casi 40 años de historia no son joda. “Aprendimos a buscar, a cruzar por aguas claras, cielo adentro”, declaran en “Aliados en un viaje”, que abre el disco y abrió la noche en Villa Crespo, y los resultados de la búsqueda interna del grupo son bien sonoros. Divididos puede dar una cátedra punk en la arrasadora versión de “Elefantes en Europa”, deslizar momentos-Pink Floyd en “Señora Red”, producir un clima de absoluta, serena belleza en “Como un cuento”, provocar el pogo salvaje con el guitarrista Alambre González en “Sucio y desprolijo” y “Sobrio a las piñas” o contrastar la potencia de la hendrixiana “Monte de olvidos” con la solitaria voz de Mollo resonando que “No hay sueño que no lleve cicatriz...”

En Divididos, las cicatrices de sus sueños se traducen en canciones. Para armar un setlist cada vez más complicado y en vista de la circunstancia, el trío incluyó ocho canciones de su disco más reciente, que se integran fluidamente a su curso histórico (incluso más que Amapola del 66, ausente en la lista). Así fue como la primera parte de la noche dejó una perfecta trilogía con “Señora Red”, un “Revienta el mi mayor” que tributó a Luis Alberto Spinetta (“Madre selva, ven a mí / Madre selva, ven por vos”) desde las pantallas en forma de tapa deforme de Artaud, y que por momentos recordó a las salvajadas sonoras de The Who; para cerrar con el clásico de clásicos “Paisano de Hurlingham”, con un estadio entero saltando en un final zeppeliniano.

Pero después de semejante demostración de músculo, el remanso: el habitual segmento acústico alcanzó cotas inéditas de emoción, por los temas elegidos y la performance. “Como un cuento” abrió allá arriba y dejó paso a un diálogo delicioso con el trombonista Juan Luis Canosa en “Dame un limón”; “Spaghetti del rock” se vistió de lujo con la sección de cuerdas (Manuel Quiroga, Natalia Cabello y Elizabeth Ridolfi) y fagot, para dejar paso al reposado cierre del nuevo disco con un “Grillo” especialmente dedicado al fotógrafo Pablo Grillo, presente en el estadio. Nota aquí.





miércoles, noviembre 19, 2025

Divididos

 

domingo, agosto 03, 2025

Divididos


 

lunes, febrero 17, 2025

Cosquín Rock

 Cosquín Rock 25, Día 1: cómo espantar a la lluvia

El inicio de la primera jornada hizo temer por un festejo pasado por agua, pero la música obró su magia. Y el festival dejó la primera serie de momentos para el recuerdo.

Faltaban quince minutos para que Santi Celli diera el puntapié inicial en el escenario Norte, y el cielo se encargó de voltear toda esperanza con una descarga cerrada de agua. Si la lluvia ha sido habitual coprotagonista de la larga historia de Cosquín Rock, la edición 25º aniversario no iba a ser inmune. Pero poco le importó a la primera andanada de asistentes recibidos por el mismo José Palazzo en el acceso, premiándolos con camisetas por su condición de pájaros tempraneros. Poco después, esa misma gente ejecutaba sus primeras danzas bajo la lluvia. Y así el gran encuentro en el Aerodrómo Santa María de Punilla ofreció de entrada la cuota épica de todo festival que se precie. Sobre todo en una edición especial, la vigésimo cuarta que por cuestiones pandémicas marca los 25 años de vida.

En el extremo opuesto del predio se encontraba el escenario Sur, otro de los seis erigidos en esta versión de la cita musical cordobesa. Ahí el grupo Ryan, en su debut en la grilla, confirmó su chapa de sensación del nuevo under argentino con un show volátil que tuvo como corolario a Javier Milei y Donald Trump besándose en las pantallas (emulando el beso comunista entre Leonid Brezhnev y Erick Honecker inmortalizado en el Muro de Berlín), mientras tocaba su tema “El beso más famoso del mundo". “Lo hicimos porque estamos muy molestos con lo que viene diciendo el presidente en las últimas semanas”, les dijeron los músicos a este diario apenas bajaron de escena. Convirtiendo al evento, al igual que el año pasado, en tribuna política.

Acto seguido, se produjo el retorno de Jóvenes Pordioseros al festival, y lo hicieron con un set que incluyó una gran revisita a “Ñam fri frufi fali fru", himno ricotero en el que el frontman Toti Iglesias llevaba ataviada la bandera argentina tal cual superhéroe. La fecha del sábado también significó el reencuentro con el Valle de Punilla de Cruzando el Charco, grupo que desenvainó en el escenario Montaña un caleidoscopio de hits entre los que destacaron el reggae “Lo nuestro tiene magia” y la intimista “Volver a nacer”. Previamente, por ese tablado pasó el dúo El Zar, que aprovechó la vuelta del sol para despachar su pop veraniego. 

El auténtico pop para las masas asomó en el Norte: cuando Hilda Lizarazu ganó las tablas, los brazos que se elevaban en el estribillo de “Necesito tu amor” saludaban a ese sol que ya rajaba las piedras y levantaba un calor húmedo que desafiaba hasta a los más audaces. Pero claro, lo de Hilda era una oferta que no podía fallar: obras maestras de Charly García en una voz que las conoce a fondo, y mantiene su aura magnetizadora de almas. La arenga general de “Nos siguen pegando abajo” (con reclamo de "Aguante Milo J!" incluido), el groove de "Fanky", el delicioso dueto de Hilda y su hija Mia en "Buscando un símbolo de paz" y las emocionantes versiones de "Seminare" y "Rasguña las piedras" -coreadas hasta la afonía por la multitud- colorearon uno de los puntos más altos de la primera jornada. Nota aquí.









lunes, octubre 28, 2024

Divididos

 La fiesta de Divividos se mudó a Argentinos Juniors 

En dos horas y media la banda recorrió sus clásicos y convocó a numerosos invitados. Hubo un gran momento cuando con León Gieco, Adriana Varela, Facundo Toro, Nadia Larcher y Willy Bronca hicieron la baguala “El embudo”.

“Estoy en la Tierra de D10s”, sentenciaba el aforismo, que se replicaba por todas las paredes de la cancha, por si alguien se atrevía a olvidarlo. Un 20 de octubre, pero de 1976, se produjo el bautismo del Diego en la Primera División del fútbol argentino, vistiendo los colores de Argentinos Juniors. Lo que cambió no sólo la historia del fútbol, sino también la historia en sí, tal como la diseñó Herodoto, para siempre. Desde entonces, La Paternal se volvió suelo santo, con el estadio que hoy lleva el nombre del mejor jugador de todos los tiempos devenido en su Basílica de San Pedro. Un 26 de octubre, pero de 2024, y por cosas de la bendita casualidad, Divididos tocó ahí mismo, en lo que fue su recital más importante de este año. Y eso quedó evidenciado en sus dos horas y media de show.

Dentro del sumario de canchas de fútbol que se convirtieron en plazas recitaleras (desde que Charly García inauguró esta tradición con la presentación de Yendo de la cama al living en Ferro, el 26 de diciembre de 1982), el estadio ubicado en Gavilán 2151 es uno de los más atípicos para este tipo de eventos masivos. El último en presentarse en ese lugar fue el rapero Wos, el 29 de octubre de 2022. Es por eso que en la noche del sábado el barrio estaba revolucionado, así como desbordado. La previa tuvo su sede en la Plaza Dr. Roque Sáenz Peña, donde se erige el monumento a Pappo, hijo pródigo de ese terruño, y se extendió algunas cuadras más. Situación que aprovecharon los vecinos para vender remeras del grupo en las fachadas de sus casas, improvisar parrillas en las veredas o expender ferchetto.

“La aplanadora del rock” ha tenido una temporada muy activa, con varias residencias en El Teatro Flores, su habitual búnker performático, y en Obras Sanitarias. A lo que hay que añadir sus actuaciones en otras ciudades del país. Sin embargo, tras su memorable vuelta a Vélez, en marzo del año pasado, Divididos no quiso perder el gustillo de tocar en un estadio de fútbol. “Nuestro profundo agradecimiento a quienes hacen posible todo esto”, postearon el jueves, en su cuenta de Instagram, junto a una imagen del armado del tablado, como para inyectarle manija a la circunstancia. Si bien el temporal que cayó en la semana dio para suponer el peor escenario, en la misma red social subieron un día antes del show una foto del grupo en la cancha, acompañada por la afirmación de “Todo listo”, desestimando así cualquier especulación.

Pese a que se hizo hincapié en que el recital arrancaría puntual, 10 minutos más tarde de las 21 hs las 24 mil personas que se esperaban para esta feligresía del rock argentino aún ingresaban al estadio. Como si se tratara de una marea humana, especialmente en el sector del campo. En tanto esto sucedía, en las inmensas pantallas desplegadas en el escenario se repetía una y otra vez un visualizer alusivo al tránsito sobre las vías del tren de la estación Hurlingham. Tras 20 minutos, se apagaron las luces y el canto de “La aplanadora del rock and roll es Divididos la puta que lo parió” fue silenciado por un video que mostraba el trayecto ferroviario de unos fans desde la ciudad de origen del power trío hasta La Paternal, mientras una chica ponía a sonar “Mañana en el Abasto”, de Sumo, en su walkman (sí, ese aparatito para escuchar casetes). Nota aquí.



martes, julio 30, 2024

No Te Va Gustar

 


miércoles, abril 03, 2024

Mateo Sujatovich

 


martes, enero 02, 2024

Divididos

 


sábado, junio 10, 2023

Divididos

 


lunes, mayo 22, 2023

Leticia Lee

 La cantante elegida por Mollo para cantar en el aniversario de Divididos

La historia de Leticia Lee 

La cantante de Lanús Leticia Lee, también conocida como Leticia Pitrella, fue una de las artistas elegidas por Ricardo Mollo para cantar con Divididos en el histórico Vélez del 13 de Mayo. Subió al escenario para hacer una sublime versión del clásico “Amapola del 66”, que emocionó a todos, incluido a Chizzo de La Renga. Esta es la historia de la bonaerense que nunca dejó de ser quién es.

Era el ocaso de los noventa y principios de los 2000. “Leti”, viajaba de su casa en Lanús a la escuela secundaria en Banfield. Ya eran años de discman, pero ella usaba su viejo walkman. En sus oídos sonaban los Redondos, Sumo, La Renga y por supuesto Divididos. Eran tiempos de sueños infinitos. Ella prefería cerrar los ojos en lugar de ver el recorrido del colectivo e imaginarse compartiendo escenario con esos ídolos. A ningún lugar le interesaba más ir que a donde la llevaba su cabeza y su corazón.

“Leti” abre los ojos veinte años después de aquella escena, y como no hay poeta más perfecto que el destino, se encuentra cantando con su admirado Ricardo Mollo “Amapola del 66”, en el festejo de los 35 años de Divididos en un Vélez explotado. “Trenes de mimbre del sueño del rock de esa ingenuidad", entona. Y sin darse cuenta describe aquellos viajes de sueños adolescentes, hoy cumplidos entre “ríos de cuerdas”

“No sé cómo pasó, no sé qué pasó. Pero en un momento me encontré cantando en un estadio y al lado mío estaba Ricardo Mollo. La verdad que yo logré muchos sueños en estos años, pero lo que viví con Divididos en Velez, son de esas sorpresas que una busca toda la vida”, le cuenta a Buenos Aires 12 la cantante de 37 años, que formó parte de bandas como Camus, Leds Ladies, Picante y Kermesse Ricotera.

De voz tan poderosa como melódica, Lee canta desde que tiene uso de razón "Nunca me imaginé haciendo otra cosa”, asegura. Nota aquí.



martes, mayo 16, 2023

Divididos

 Divididos en Vélez, cómo explotar de vida

El gesto solidario con La Renga fue solo uno de los condimentos de una velada que fue mucho más que un festejo de cumpleaños.

Una fiesta de cumpleaños puede ser un ejercicio autocelebratorio, una buena oportunidad para juntar amigos con la supuestamente simple razón del paso del tiempo. Una excusa para el brindis y el regocijo. Cuando una banda cumple años, redondos o más o menos, la tentación de "hacer algo" es grande, a veces inevitable. La cuestión es qué es ese "algo", de qué manera se festeja, qué contiene el brindis. Si es solo una fiesta más o menos salvaje y taza taza cada cual para su casa, o si hay más que palmeos en la espalda y frases de ocasión.

Lo que hizo Divididos en Vélez fue mucho más que una fiesta de cumpleaños.

Lo habían señalado Ricardo Mollo y Diego Arnedo en aquel encuentro con la prensa en El Teatro de Flores, este concierto era también una forma de lavarse el regusto amargo de aquel primer Amalfitani de septiembre de 1994. Pero el trío que completa Catriel Ciavarella no se quedó en eso, que hubiera sido un objetivo si se quiere menor, casi un capricho. Semejante cita tenía que alimentarse de otras cosas, cosas que hacen a la esencia de la banda y que podían convertirla en otro hito de una rica carrera artística. Que las localidades se agotaran un mes antes demuestra que su público entendió lo mismo. Que había en juego algo más que una revancha de aquel Vélez o el festejo de 35 años.

Curiosamente, el gesto simbólico más potente de la noche del sábado no fue planificado, se decidió una hora antes del show y vino a ponerle el moño a una velada que ya era perfecta. En agosto de 2017, La Renga dio una serie de seis recitales en el estadio de Huracán que ponían fin a diez años sin presentaciones en CABA. Concretar esa serie había costado sangre, sudor y lágrimas: el gobierno porteño puso innumerables trabas para la habilitación (incluyendo argumentos como la "venta de estupefacientes" en los shows), y era inevitable pensar cuánto peso tenía en ello el empeño de la banda en involucrarse en cuestiones como las fábricas recuperadas o el reclamo por la aparición de Santiago Maldonado. Desde entonces, todo intento del grupo de Mataderos por volver a actuar en la capital fue bloqueado por el gobierno que encabeza Horacio Rodríguez Larreta. En CABA se realizan infinidad de eventos masivos, algunos de ellos con "riesgos" similares a los de un show de La Renga. Ver allí una proscripción no supone exageración alguna. Nota aquí.




lunes, mayo 15, 2023

Divididos

 Divididos volvió a hacer historia en Vélez

Junto a invitados como La Renga (en pleno) y Gustavo Santaolalla, la Aplanadora del Rocanrol dio muestras de su categoría rockera ante unas 45 mil personas.

“Es una revancha”, dijo Ricardo Mollo al momento de justificar su reincidencia en un estadio, a 28 años de ese debut en Vélez que para Divididos tuvo sabor a poco. Además de reconciliarse con el deseo de volver a intentar un show propio en esa circunstancia, el trío se amigó también con la idea de renovar su relación con el periodismo. Distancia que mantuvo a rajatabla hasta que hace siete meses convocó a una conferencia de prensa, en el Teatro de Flores para hablar sobre la celebración de sus 35 años de trayectoria. Si bien se trata de un aniversario raro para conmemorar, no fue una decisión descabellada. Con esos dos dígitos se festejan las bodas de coral, al tiempo que la Biblia los cita para dar cuenta del “estado de gracia”. Pero más allá de lo cabalístico o lo significativo, en esta tertulia, medio al pasar, el frontman deslizó a qué se debió este recital: “Estamos tocando y nos gusta, y más cuando terminamos. Ahí entendemos que ese espacio es el mejor de nuestras vidas”.

En la noche del sábado, Divididos regresó a Liniers e hizo nuevamente historia. Ya la había hecho a partir de su linaje, así como por sus himnos, sus discos y hasta por su perfomance. Y es que el grupo subió la vara de la estética sonora de los recitales en la Argentina. No sólo en el rock. Sin embargo, su obra necesitaba ser reivindicada y revisitada de otra manera. Esta vez lo logró. Las tres horas que duró su actuación fueron caviladas y repasadas una y otra vez. Se notó, incluso en los detalles, pero eso no le restó espacio a la improvisación. Eso lo confirmó el propio Chizzo Nápoli, cantante y guitarrista de La Renga, tras consumar su invitación a rehacer una encarnación más filosa de “Sobrio a las piñas/ Quién se tomó todo el vino”. De pronto, en un gesto de generosidad invaluable, y asimismo como un acto político (de esos que se extrañan tanto en la música local) frente a la prohibición que tiene la banda de Mataderos para tocar en la ciudad de Buenos Aires, Divididos le cedió el escenario.

El bajista “Tete” Iglesias y el baterista “Tanque” Iglesias se sumaron al rapto, junto al violinista Javier Casalla, quien ya había incursionado en el show, y tocaron “El final es en donde partí”. Nadie entendía nada. Tampoco había que ponerle mucha cabeza, sólo emoción. De repente, el estadio estaba en otro recital. El metarrecital, en tiempos de metaverso. Aunque ese clásico auguraba la conclusión de la ceremonia, Mollo presentó al otro trío argumentando que “hay unos que no tocan en Buenos Aires desde hace mucho tiempo”. Chizzo recogió el guante, al igual que el instrumento, y explicó que con esa viola había grabado “Despedazado por mil partes”. Advenimiento de la locura colectiva menos imaginada, sí, pero no fue la única. Los músicos invitados (destacaron asimismo la cantante Amapola Lee, el grupo de folklore Tres Mundos y la guitarrista Nana Arguen) desfilaron por el escenario a partir de la segunda hora. Algunos eran más conocidos por el público, otros no tanto. Pese a ello, lo relevante es que fueron funcionales a la canción. Nota aquí.





domingo, mayo 14, 2023

Divididos

 


miércoles, abril 26, 2023

Divididos


miércoles, enero 25, 2023

Divididos & Wos

 


viernes, octubre 14, 2022

Divididos

 Divididos y el show en Vélez: "Esto no lo trae el marketing, lo trae la vida"

En un relajado encuentro con la prensa, el trío presentó un video con imágenes inéditas y fue mucho más allá de la cita anunciada, recorriendo una amplia gama de cuestiones.

"Uno lava, el otro seca". Simple, solo aparentemente descolgada pero precisa para entender ciertas dinámicas internas en la vida de una banda, la frase arrancó carcajadas en El Teatro de Flores. Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella apelaron a una imagen bien doméstica para tratar de explicar la larga relación que une al guitarrista y cantante y el bajista, a quienes el baterista señaló poco después como "un caso digno de análisis, dos tipos que están juntos hace años y siguen disfrutando mucho lo que hacen, y la pasan bien y entonces todo sigue". 

Porque Divididos sigue, claro, y la excusa del encuentro allí donde funcionó el legendario Teatro Fénix, un espacio habitual para las ceremonias en vivo de la banda, no era menor. El 13 de mayo de 2023, la Aplanadora celebrará 35 años con un show multitudinario en el estadio de Vélez Sarsfield, y en la cita hay también algo de búsqueda de revancha. Aunque Mollo prefirió no utilizar ese término, pero sí admitió que el concierto es "una oportunidad de terminar con ese recuerdo que no fue muy feliz". 

La referencia tiene que ver con un primer Amalfitani del trío que entonces completaba Federico Gil Solá, consecuencia natural de la explosión que produjo La era de la boludez, pero en el que cuestiones técnicas y de organización restaron disfrute a semejante cita. “Teníamos cinco años de vida... hicimos un disco que generó algunas ventas, después hicimos otro y se generó un poco más. Y después otro que fue La Era de la Boludez, que cuando volvimos de grabarlo había un agite muy groso con nosotros", amplió Arnedo. "Es posible que haya sido un poco de marketing, que aquel haya sido el Vélez que seguía tras el éxito del grupo. A diferencia de este, que no lo trae el marketing, lo trae la vida. Pasaron 30 años más, es el escenario que nos trae el tiempo, la historia. No está pensado por la industria. Es la vida la que nos regala un escenario, y por eso es tan distinto y lo vamos a celebrar con todo”, afirmó el bajista. Nota aquí.



miércoles, abril 20, 2022

Divididos

 Divididos: la tristeza por la muerte de su manager, el reencuentro con el Quilmes Rock y la sensación de haber encontrado a su baterista definitivo

La banda de Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella cerrará la segunda jornada del Quilmes Rock, el 1 de mayo; será la vuelta de un festival que siempre los tuvo como protagonistas, como en su primera edición y como en 2007, cuando se produjo el reencuentro de los exintegrantes de Sumo.

La respuesta siempre era la misma: “Hablalo con Killing”. Cualquier persona que intentara acercarse al mundo de Divididos, sin importar cuál fuese la propuesta, recibía sin falta la derivación hacia Jorge Castro, el manager que no sólo atendía las necesidades del talento y lidiaba con la cuestión industrial como sus colegas: también funcionaba como muralla entre el entorno y una banda que -al menos en los últimos veinte años- hizo de su intimidad una bandera.

En el universo “dividido”, Killing era omnipresente, por lo que su partida marca otro punto de inflexión en una historia a la que -haciendo honor a su nombre- no le faltan momentos de “antes y después”. De hecho su mismísima fundación implica un corte traumático con el pasado (también dado por un fallecimiento: el de Luca Prodan) y una apuesta a un futuro incierto: acostumbrados a grandes convocatorias con Sumo, Ricardo Mollo y Diego Arnedo se vieron obligados a construir de cero, con el dolor a cuestas, a partir de shows en bares que no superaban las cien personas de aforo. Nota aquí.










jueves, marzo 25, 2021

Divididos

 Divididos en el Opera: la era de la pandemiez

Estimulados por las ansias de tocar, Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella descerrajaron 30 canciones, casi tres horas de un concierto que recorrió todas las estaciones de la historia iniciada en 1988.

En la extensa historia de Divididos no han faltado las imágenes anómalas -¿cómo olvidar aquel ingreso al escenario de Obras Sanitarias a lomo de burro?- y hasta bizarras, cosas como Ricardo Mollo tocando la guitarra con una zapatilla llegada desde la platea. Aún así, lo visto en los últimos minutos del show del martes en el Teatro Opera provocaba la sonrisa. Al borde del escenario, vulnerando por primera vez en toda la noche el distanciamiento social, un puñadito de fans pedía púas. Y Mollo les daba. Pero antes de la entrega sanitizaba cada púa con alcohol en aerosol, convirtiendo al célebre intercambio entre músico y público en una postal de los tiempos. Divididos en la Era de la Pandemiez.

No era la primera función en el legendario teatro de calle Corrientes -de hecho, la del martes fue la séptima fecha desde que comenzó el año, y habrá una nueva presentación este jueves 25-, pero de todos modos las ganas se palpaban en el aire. Ganas del público de reencontrarse con el rito en general y con el trío en particular. Ganas de los mismos Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella, quienes en 2020 pasaron un tiempo inédito sin verse, y una vez reconectados se salían de la vaina por tocar. Es sabido: para Divididos, salir al escenario es una parte esencial. Si sus grabaciones se han espaciado en el tiempo, tocar es algo que nunca puso en discusión. Lo disfrutan. Expanden su propio universo. Recargan ese dínamo que alimenta a una de las bandas más poderosas de la historia del rock argentino. Nota aquí.




sábado, octubre 10, 2020

Divididos

sábado, abril 25, 2020

Divididos & Santaolalla