sábado, mayo 02, 2026

Carlos d'Ors

 Carlos d'Ors nos cuenta por Facebook.

UN INGENIO DE ESTA VILLA Y CORTE...
*Rodolfo Serrano* , POETA DE LA AMISTAD
Y DE LA NOSTALGIA...
Hay Poetas Nobles y Buenos que en su sencillez poética y arcangelica Amistad nos regalan versos de Compañerismo y Verdad humanas. Como diría Goethe, DICHTUNG UND WAHRHEIT ( Poesia y Verdad)...
Este es el caso de *Rodolfo Serrano*, al que todo el mundo quiere y los Poetas nos tomaríamos un vino con el en cualquier momento en una taberna de nuestros madriles...
Ayer nos regalo un precioso Recital de su espléndido y luminoso poemario *UN HOTEL
EN LAS AFUERAS* editado con cuidadoso primor por Editorial LASTURA. Y tuvimos el privilegio además de escuchar a su nieto Manuel Serrano, tocando magistralmente la *CÓRDOBA* de Albéniz, entre otras composiciones musicales. . Y acompañado en la presentación por 2 grandes: *José Luis Morante*, prologuista excepcional, y *Manuel Rico* ..
Y he tenido el privilegio de que me reservase una preciosa *HABITACION, la 226*, con un bellisimo poema *EN LA TARDE* y me regalase una preciosa DEDICATORIA:
*A *Carlos D'Ors* que me ha regalado tanta Amistad y Versos. Siempre tan cerca, aún en la distancia...*
Y otros maravillosos poemas dedicados a tantos amigos mios y suyos Félix Maraña , Miguel Ángel Yusta, Javier Lostalé, Juan Carlos Mestre, Manuel López Azorin, Juana Vázquez, Yolanda Corell, Francisco Caro, *Rafa Soler*, Ana Montojo, Moncho Otero...
Un libro único para conservar en el mas querido estante de nuestra Biblioteca...
INOLVIDABLE ESTE POETA SIEMPRE EN LIBERTAD...








Abraham Gragera

 


Edurne

 

José María Cruz Novillo

 Muere José María Cruz Novillo, el hombre que diseñó los grandes logos de la España democrática

En su obra destacan las imágenes de empresas como Correos, Repsol, Endesa o Renfe, y de entidades como Tesoro Público o la Policía Nacional, además del puño y la rosa del PSOE o la bandera y el escudo de la Comunidad de Madrid

El diseñador José María Cruz Novillo, autor de algunos de los logos más reconocibles de la España contemporánea, ha fallecido este sábado a los 89 años, según ha publicado el medio especializado Gráffica.

Cruz Novillo es el responsable del grafismo y de la imagen de Correos, de Renfe, del puño y la rosa del PSOE, de la bandera y el escudo de la Comunidad de Madrid, el cambio al azul de la Policía Nacional, los billetes de pesetas de 1979 a 1985 —que llevaban escritores en sus anversos—, de Endesa, Repsol, La Cope, El Mundo, el Grupo PRISA, Antena 3 Radio...

Pero es que además fue cartelista del mejor cine producido por Elías Querejeta: Ana y los lobos; Deprisa, deprisa; Los lunes al sol, Mi prima Angélica, El espíritu de la colmena... Novillo hizo los logos de la Transición y es considerado el diseñador gráfico más importante de la historia de España.

Cruz Novillo nació en Montilla del Palancar (Cuenca) en 1936 y empezó su carrera como dibujante en Publicidad Clarín en 1958. Un año después, inició su colaboración con la Sociedad de Estudios del Diseño Industrial (SEDI). En 1965 abandonó Clarín y creó su propio estudio. En el documental El hombre que diseñó España (2019), de Andrea G. Bermejo y Miguel Larraya, explicaba que aquello fue un “salto espacio-temporal inverosímil”, porque el hijo del que fuera secretario de las juventudes socialistas de Cuenca antes de la Guerra Civil acabó con 26 años en Nueva York, ya que fue seleccionado, junto a otros artistas, para ser parte del pabellón español en la Feria Mundial en aquella ciudad en 1964. El creador recordaba en este filme que aquellas semanas en la ciudad fueron una enseñanza brutal, que vivió la efervescencia que se ve en la serie Mad Men, y que aprendió el diseño moderno como nunca hubiera podido en España. “Quienes se dedicaban al diseño eran dibujantes, que se comportaban como pintores. Cuando llegó el reciclaje, nació el diseño gráfico”.

El diseñador aseguraba sentir “la responsabilidad de trabajar ante los grandes clientes”. Y él construyó la nueva España: Correos, Renfe (“Lo más grande que he hecho”), medios de comunicación, los billetes de pesetas... De aquel encargo contaba orgulloso: “Aprendí muchas cosas... Como que lo más importante es que no puedan ser falsificados”. Cruz Novillo les estampó por un lado el retrato de grandes escritores del siglo XIX y XX (Rosalía de Castro, Benito Pérez Galdós o Juan Ramón Jiménez) y, por el otro, una cita y un lugar relacionados con su obra. Fue también el diseñador del puño y la rosa estilizados del emblema del PSOE, un trabajo que, al recordar a su padre, el artista calificaba de “sentimental”.

Su amistad de juventud con José Luis Borau —fueron tándem publicitario— le llevó a recibir el encargo del cartel de Las secretas intenciones (1970), de Antonio Eceiza, que se filmó en su despacho de la agencia Clarín con Jean-Louis Trintignant. Por Borau llegó a la productora de Elías Querejeta, y en lo que definía como los trabajos “que menos tiempo me ocupaban, unas dos semanas al año”, empezó a diseñar sus carteles, obras maestras como El espíritu de la colmena o Ana y los lobos (labor que le enorgullecía). “Venía de mi verano ibicenco, veía la película tras haberme leído el guion”, y en 15 días tenía el póster. Nota aquí.




Rubén Abella

 


Niña Pastori

 

Rafa Mora

 AMORES GRAMATICALES

Hay amores sin reglas ortográficas.
Sintácticamente desordenados.
Morfológicamente copulativos.
Hay amores sin tilde pero acentuados.
Amores de punto y seguido,
de punto y aparte,
de punto y final.
Amores en coma.
Amores que buscan sinónimos.
Amores que ansían antónimos.
Amores de complemento directo.
Amores circunstanciales.
Amores que se complementan indirectos.
Amores que habitan sólo en pronombres.
Amores encerrados entre preposiciones.
Amores sin ninguna conjugación.
Hay amores singulares.
Amores en plural.
Amores que se quedan sin palabras.
Amores sin tiempos verbales.
Amores que, al fin y al cabo, construyen diariamente un lenguaje que todos hablamos.



Alfonso Brezmes

 


Tute

 


viernes, mayo 01, 2026

Lucas Heredia

 

Luis Pastor

 


Dante Liporace

 Fue chef de Casa Rosada, ahora va abrir un restaurante en una balsa y otro bajo la tribuna de Nueva Chicago

En Mercado de Liniers, Dante Liporace revisita su célebre menú de pasos Secuencia de la Vaca mientras prepara sus nuevos emprendimientos

Si de algo está convencido Dante Liporace es de que el fine dining no está muerto. Provocador como siempre –aunque asegure que ya no tiene tanto tiempo de pelear en redes–, en el restaurante Mercado de Liniers revisita su célebre menú de pasos Secuencia de la Vaca, buscando incomodar al comensal, sacarlo de su zona de confort. Y lo hace en tiempos en que buena parte del público foodie prefiere ejercitar la nostalgia delante de una milanesa con fideos, en alguno de los tantos bodegones que se multiplican en la ciudad.

Chef del recordado restaurante Tarquino –donde nació la Secuencia de la Vaca– y de la Casa Rosada durante la presidencia de Maurico Macri, Liporace reparte hoy su tiempo entre las cocinas de Mercado de Liniers, Trade, Uptown y Dantte (Madrid). E incluso se encuentra detrás de dos nuevos proyectos gastronómicos que verán la luz a mitad de año.

–Dante, ¿qué te llegó a volver después de más 10 años a la Secuencia de la Vaca?

–Es mi menú que más amo y el más conceptual. El concepto se lo copié a Ferran Adrià [creador del restaurante elBulli], que hacía la Secuencia de la Trufa, la Secuencia de la Liebre... y dije: ¿por qué no hacer la secuencia de vaca? También fue el que más alegrías me dio, porque dio lugar a la primera nota zarpada que me hicieron en The New York Times. Y además, cada vez que la hago funciona. Soy como los Pimpinela: canto lo mismo y la gente sigue tarareando [se ríe].

–¿Será, como dice el dicho, que el público se renueva?

–¡Y mucho! Nos está pasando que la mayoría del público que viene a probarlo son pibes de no más de 30 años. No vivieron la época Tarquino, en la que hacía el menú. Por otro lado, la vaca es un producto que hoy está de moda. Todo el mundo está con la carne. Tanto las parrillas tradicionales como las modernas. Lo que diferencia a la Secuencia es que es fine dining puro. A mí me pone muy contento que los que vienen sean pibes, porque siempre estamos diciendo que el fine dining se muere, que los menús degustación se mueren, ¡pero se ve que no!

–¿Qué trae de nuevo esta Secuencia?

–La primera Secuencia fue más tradicional que esta, aunque en ese entonces productos como la molleja no era tan normales en la alta cocina. Hoy todo el mundo los tiene. Pero creo que ahora me fui al carajo: en el nuevo menú puse tendones, corazón, bofe... y va cambiando en función de lo que consigo. Ahora estoy buscando vejiga de vaca, para cocinar adentro unos riñones.

–¿Qué otros platos del menú reflejan la nueva propuesta?

–En el menú empezamos con algo bastante normalito, que es un paté de hígado de vaca, pero ya el segundo plato es una ensalada de mondongo y tendones. Para que sea más agradable lo cortamos chiquito y lo pusimos sobre un crocante, que es una especie de pizza fina. Pero después jugamos a que no haya crocantes en muchos platos. Porque hoy vas a comer afuera y por lo general en los menús degustación, más allá de que la premisa es que sean riquísimos los platos, meten mucho el crocante para que sea una textura fácil. Por el contrario, en la Secuencia yo busco texturas raras, blandas, ricas, sí, pero sin la facilidad de que haya un crocante ayudando. Quiero incomodar un poquito al comensal. Nota aquí.









Ismael Serrano


 

Milo J & Agarrate Catalina

 

Ramón Serrano

 LA MUSA Y SU POETA

Quise ser tu Poeta para ayudarte
llevar a tu molino
el grano y el agua
y el molinero de la palabra
y justo los vientos pusieron el mundo al revés
me siento campo que pide sembrado
me siento caballo
me siento arado
tú mi labradora
desbrozas mi acequia
preparas la simiente
y me llevas el sudor del barbecho
en una silla de ruedas
eres Musa que cosecha y gavilla los versos de mi pequeño abecedario cultivado
¡Que suerte poder crecer espigado
al lado de tu belleza y tu halo!



Leire Martínez


 

Nia

 

Juanlu Mora

 


Bruno Bonacorso

 


El Roto

 


jueves, abril 30, 2026

Manuel Muga

 Muga: un apellido puesto al servicio de la calidad

La bodega familiar riojana ha construido su identidad desde el cuidado del viñedo, el control del proceso y una visión de largo plazo en un mercado tensionado.

En el oficio del periodismo sabemos muy bien lo que significa tener el apellido como divisa. La firma como patrimonio: con el rigor como máxima para protegerlo. Con esa misma filosofía trabaja la familia Muga, que lleva casi un siglo poniendo su apellido en las etiquetas de sus vinos finos –por complejos, no por generosos– de Rioja, sabedora de que esos caldos con los que comparten el apellido tienen que tener, ante todo, la vitola de la calidad. Por encima del volumen o de las cifras de negocio.

Ese principio, trasladado al vino, explica buena parte de la trayectoria de Bodegas Muga desde su fundación en 1932 hasta hoy. La bodega familiar, asentada en el Barrio de la Estación de Haro desde 1967, ha construido su identidad sobre una premisa que apenas admite matices: crecer solo cuando la calidad acompaña y frenar cuando no lo hace, incluso si el mercado empuja en sentido contrario.

A las puertas de su centenario, que llegará en 2032, Muga mantiene intactos los rasgos que han definido el proyecto a lo largo de generaciones. “La clave ha sido la coherencia a lo largo del tiempo y tener muy claro desde el principio qué queríamos ser como bodega”, explica Manuel Muga Peña, vicepresidente de la compañía y miembro de la tercera generación familiar. Esa coherencia se ha traducido en una manera de entender el negocio que prioriza la visión de largo plazo frente a las tentaciones coyunturales.

El punto de partida siempre es el mismo. “En Muga todo empieza en el viñedo. Nosotros no hacemos el vino en bodega, lo interpretamos”, subraya Manuel Muga. La frase define una filosofía productiva que condiciona cada decisión posterior. La bodega cuenta con 425 hectáreas de viñedo en propiedad, que cubren alrededor del 60% de sus necesidades, y completa el 40% restante con uva procedente de viticultores históricos con los que mantiene relaciones estables y un seguimiento técnico continuo. No se trata de acumular hectáreas, sino de conocer cada parcela y trabajarla con precisión.

Artesanía, control y oficio

Ese vínculo con el viñedo se prolonga en la bodega mediante prácticas que subrayan el peso del oficio frente a la estandarización. La vendimia es 100% manual, las trasiegas y los clarificados se realizan de forma artesanal y la elaboración se lleva a cabo exclusivamente en depósitos de madera. Son decisiones que encarecen el proceso y reducen la capacidad de producción, pero que refuerzan el control y la identidad del vino.

La exigencia no se negocia cuando una añada no alcanza el nivel esperado. En esos casos, cuenta Manuel Muga, la bodega renuncia a embotellar parte del vino bajo sus etiquetas de referencia y opta por venderlo a otros productores como vino joven, incluso a granel. Es una decisión poco habitual en un sector presionado por el volumen, pero coherente con una casa que asocia su apellido a cada botella. La marca se protege también renunciando a vender cuando la calidad no acompaña. Nota aquí.