Cafetines de Buenos Aires: en la calle del tren, los terratenientes y las salas de cines, un espacio que honra su pasado
Tras cerrar en pandemia, el Almacén Bar Lavalle fue recuperado por sus nuevos propietarios que conservaron su valor patrimonial y homenajean a sus protagonistas: de Florencio Molina Campos a Juan Lavalle. Además, sirven pebetes con el sabor de antes y fosforitos hechos en el día.
En Buenos Aires si uno se refiere a la calle Lavalle, de inmediato se le dispara el recuerdo como la Calle de los Cines. Aunque en la actualidad, sobren los dedos de una mano para contar las pocas salas que se mantienen abiertas. Este vínculo solo ocurre en su parte oriental; en cambio, su lado occidental podría llamarse la Calle de los Cafés. Sean éstos integrantes del listado de Notables, cafés de especialidad, tradicionales reductos de leguleyos o barsuchos de empleados y cadetes.
Del frondoso repertorio cafetero lavallense, hoy traigo al relato aquel cuya denominación hace justicia con, en palabras de Felipe Pigna, el “notable y temerario héroe en las campañas de San Martín y de Bolívar” que militó en las filas del unitarismo: el Almacén Bar Lavalle.
El Lavalle abrió en 1930. Está ubicado en la esquina de Lavalle y Rodríguez Peña. Ocupa la planta baja de un edificio propiedad de la familia Risso. Pero antes el solar perteneció a los Campos López, en cuya casa familiar nació en agosto de 1891, Florencio Molina Campos. Los Campos pertenecían a la sociedad porteña. Y la residencia fue demolida en 1925.
Aquí me detengo para destacar dos hechos curiosos. El primero es la cantidad de cafés y bares que alcanzaron la categoría de Notables, todos de proximidad y vecinos de San Nicolás, que se fundaron en 1930: Los Galgos, La Academia, La Giralda y el Lavalle.
La otra situación llamativa es que, hacia fines del siglo XIX, la calle Lavalle fue residencia de familias terratenientes. Por ejemplo, a la mencionada casa de los Molina Campos, se le suma la vivienda de los Lezama en Lavalle y Callao. Construcción esa en cuya esquina, años más tarde, terminó abriendo el Bar Los Galgos.
La otra situación llamativa es que, hacia fines del siglo XIX, la calle Lavalle fue residencia de familias terratenientes. Por ejemplo, a la mencionada casa de los Molina Campos, se le suma la vivienda de los Lezama en Lavalle y Callao. Construcción esa en cuya esquina, años más tarde, terminó abriendo el Bar Los Galgos.
Repasemos un poco qué ocurría en estas cuadras de Lavalle Oeste por entonces. El primer ferrocarril que corrió por territorio argentino surcaba Lavalle. El viaje inaugural fue el 29 de agosto de 1857. La formación pertenecía al Ferrocarril del Oeste del Estado de Buenos Aires, territorio independiente y separado de la Confederación Argentina —presidida por Justo José de Urquiza— desde 1852 luego de que las fuerzas del general entrerriano vencedor de la batalla de Caseros fueran expulsadas por las fuerzas porteñas en la Revolución del 11 de septiembre.
La locomotora fue “La Porteña”. El tendido ferroviario partía desde la Estación del Parque, situada en el solar que actualmente ocupa el Teatro Colón y avanzaba por Lavalle hasta el cruce con Callao donde serpenteaba para alcanzar la calle Corrientes. Ese codo que rompía con el trazado en forma de cuadrícula fue llamado Pasaje Rauch y hoy: Enrique Santos Discépolo.
La Estación del Parque funcionó hasta 1883 cuando la terminal se corrió hasta Once porque la ciudad crecía y era inviable sostener la primitiva traza. Desde entonces Callao se proyectó como una avenida elegante, con boulevard parisino, y en todo su entorno fueron levantándose residencias de familias aristocráticas. Las mismas que luego se convirtieron en bares.
El Lavalle repitió el ciclo de vida de tantos otros comercios en la ciudad. Se inició como almacén bar y luego, por su ubicación y habitués, se convirtió en un típico cafetín de Tribunales. Alcanzó su esplendor entre las décadas de los cincuenta y sesenta. Las nuevas costumbres resultado de la pandemia por COVID-19 le dieron un golpe letal. La presencialidad para los trámites tribunalicios perdió jerarquía y dejó paso al home office. Y el Bar Lavalle, como se llamaba entonces, cerró.
Un nuevo grupo gastronómico se hizo cargo del negocio en junio de 2023. Luego de nueve meses de restauración el Almacén Bar Lavalle reabrió en abril de 2024. El resultado es inobjetable. Un justo y eficaz trabajo de puesta en valor de un espacio patrimonial de Buenos Aires. Se le restituyó el término Almacén aunque ya no funcione como tal. Se mantuvo el piso original, las carpinterías de ventanas guillotinas y parte del mobiliario original. Las modificaciones que había recibido en los años noventa fueron eliminadas. Por ejemplo, el color de la madera de las estanterías, mesas y sillas volvió a ser el primitivo. También, a poco de abrir, y a pedido del público, la nueva gestión insonorizó el local colocando lana de roca, protegida por tela ignífuga tensada, en el techo. Nota aquí.




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