domingo, marzo 29, 2026

Taberna Calle Melancolía

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

Visitar la taberna Calle Melancolía en Úbeda es como entrar en una canción de Sabina sin necesidad de cerrar los ojos. Al cruzar la puerta, el tiempo se vuelve guitarra y nostalgia, y cada pared parece susurrar versos que se quedaron flotando entre discos, casetes, fotografías y recuerdos. Hay tazas, imanes, cómics, camisetas, manuscritos y hasta exámenes de colegio que recuerdan que el poeta de las noches largas también fue un niño de pupitre y cuaderno. La música ambiente de sus canciones acompaña cada momento, como si el “flaco ubetense” estuviera sentado en un velador cercano, esperando una copa y una conversación sin prisa.
La Taberna Calle Melancolía se presenta como un pequeño y recoleto rincón único en el corazón de Úbeda, donde la música, la poesía y el legado del cantautor se encuentran. Es un tributo a la emblemática canción que le da nombre, un espacio lleno de bohemia vintage que respira Sabina en cada rincón. No es solo un lugar para disfrutar de buenas tapas y reponer líquidos; es un viaje sensorial que transporta a esa calle melancólica imaginada por Joaquín.
Desde la admiración personal a Sabina, la visita se siente casi como una peregrinación musical: un lugar emocionante, íntimo y cargado de recuerdos, una visita obligada para cualquier amante del cantautor o para quien pase por Úbeda y quiera conocer su universo. La ciudad, de hecho, respira Sabina en varios rincones: un par de murales dedicados al artista decoran sus calles y su casa natal sigue siendo un punto simbólico que, según parece, podría convertirse próximamente en un museo en su honor, reforzando aún más el vínculo entre Úbeda y su poeta más universal.
Sin embargo, también aparece la cara menos romántica de la historia. Entre tantos souvenirs y objetos, se percibe que la melancolía también se ha convertido en negocio: un proyecto llamativo y rentable, donde la figura de Sabina se transforma en atractivo turístico. La abundancia de merchandising puede restar en algunos momentos parte de la intimidad del homenaje, dejando ver que la poesía comparte espacio con la lógica comercial.
Aun así, la taberna mantiene su encanto. Se sale de allí con la sensación de haber hablado con Sabina sin haberlo visto, con la nostalgia bien servida en una cerveza y una canción pegada al corazón. Porque hay lugares que no solo se visitan: se escuchan, se sienten y se tararean mientras uno se pierde por las calles de Úbeda, entre murales, recuerdos y la promesa de que la casa del poeta algún día será museo, como si la ciudad entera fuese, poco a poco, una eterna Calle Melancolía.

















0 comentarios: