“El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista y ladrón. Y no es Cuba”
El cantautor cubano recibe a EL PAÍS en su estudio de La Habana, días después de que recibiese una réplica del fusil kaláshnikov que pidió para repeler un eventual ataque de Estados Unidos.
La imagen de un fusil en manos de un cantautor es extraña, pero no cuando el que la empuña es Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, 79 años). El cantautor cubano lleva toda la vida cantándole directa o indirectamente a la Revolución, a sus cabecillas y sus ideales; a los mártires y la guerrilla. “En mis canciones hay politización, pero no propaganda”, dice el músico, que recibe a EL PAÍS este miércoles en los estudios de Ojalá, en La Habana. Habla de la “ortodoxa y cerrada” visión del Gobierno en el ámbito económico y de su apuesta por un socialismo menos “cuadriculado”. “El socialismo de libreta es muy idealista”, zanja. De la opinión que le merece el Gobierno de Estados Unidos no se mueve un milímetro: “El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista y ladrón. Y no es Cuba”.
Adorado por las izquierdas del mundo y repudiado por la oposición —quien lo conoce como “el trovador del régimen”—, conversa frente a guitarras y una pintura hecha por presos cubanos a los que cantó hace dos décadas, justo una semana después de solicitar a las Fuerzas Armadas un fusil AKM si Donald Trump invadiera militarmente la isla. “Pero es de mentira; una imitación muy bien hecha”, señala.
La intención de tener que usar una de verdad sigue intacta. “No te voy a decir lo que pienso de quienes quieren que a su propio país lo bombardeen y lo invadan”, dice, una alusión a los cubanoamericanos que aúpan la política exterior de Trump. “A los de la oposición no les deseo mal, pero no les deseo que ganen. No por mí, sino por lo que significaría para este país”.
En el mítico estudio de Rodríguez, por el que han pasado Chucho Valdés, Omara Portuondo y Pablo Milanés, entre otros, suena una de las canciones que está a punto de ver la luz. Es una entre las decenas repartidas en más 20 álbumes que han dado la vuelta al mundo, hasta posicionarlo como una de las voces latinoamericanas más prestigiosas. “Cubano falsificado y cubano original; cubano insubordinado y cubano editorial”, se escucha. Él sonríe imaginando una Cuba en la que quepan también las voces disidentes. “Lo positivo es que la gente tenga oportunidad de expresar lo que piensa y que de la discusión y del diálogo surjan las verdades”, dice.
A pesar de la crítica situación de su país, el autor de himnos como Ojalá, La maza y Unicornio, asegura no haberle alcanzado la desesperanza. “Me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos. Si eso fuera así, la vida es un fracaso. Y no creo que lo sea”.
Pregunta. ¿Por qué pidió que le entregaran un fusil AKM?
Respuesta. Es un arma de mentira; una imitación muy bien hecha, pero me entregaron un papel para que, en caso de una agresión armada a nuestro país, pueda ir a una unidad militar y pedir un arma de verdad. En cierta medida, provengo de las Fuerzas Armadas, empecé a tocar la guitarra en el servicio militar. Cuando alguien de allá [Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos] dice que no es suficiente lo que se estaba hablando entre el Gobierno cubano y el de Estados Unidos e, inmediatamente después, su presidente dice que va a “tomar el país”, me pareció que era algo inminente. Ya habían hecho lo de Venezuela y siguen empantanados con Irán. Y dije ‘vienen para acá’, así que escribí una notita en mi blog y no pensé que fuera a tener esa trascendencia, la verdad. Pero la tuvo. Y me brindaron el arma de mentira.
P. ¿Ve cercano un escenario en el que Trump tome Cuba?
R. Lo veo posible. Ojalá no sea cercano e incluso imposible, pero es posible. Y más con la grandísima historia de intervenciones de Estados Unidos, sabotajes, invasiones…
P. ¿Hay más cubanos dispuestos a armarse como usted si Trump invade la isla?
R. No puedo garantizarlo. Es muy larga la historia de intervenciones y de deseos de apoderarse de Cuba. Los cubanos que conocen esa historia, que han vivido una parte de lo que yo he vivido, estoy seguro de que esos sí estarían dispuestos a defender nuestro país con las armas. No todos.
P. Hay otros cubanos que están cruzando los dedos para que la intervención se dé.
R. Sí, hoy leí que en Miami hubo una manifestación de cubanos pidiendo que derribaran el Gobierno a la fuerza, o sea, prácticamente pidiendo una invasión. No te voy a decir lo que pienso de quienes quieren que a su propio país lo bombardeen y lo invadan.
P. ¿Qué opina?
R. Imagínatelo…
P. Cuba ha recibido apoyo del Gobierno de México, no así de los países de la región. Costa Rica y Ecuador retiraron las embajadas en Cuba, Jamaica y Honduras han cerrado la puerta a la brigada médica… ¿Está Latinoamérica mirando hacia otro lado?
R. La que está dominada por Gobiernos de derechas es obvio que sí. Pero eso ha pasado siempre. Ahora, por la situación de agresividad manifiesta en el mundo, muchos países piensan que es mejor no provocarlo. Es amargo que se haya luchado tanto por una unidad latinoamericana y que de pronto haya países que se vendan.
P. En una entrevista con la revista Rolling Stone usted dijo que no se había desilusionado nunca del Gobierno ni de la Revolución. ¿Renovaría votos?
R. ¿Desilusionado? No, pero tengo criterios. El problema es que los Gobiernos están formados por personas y cada cual en su predio hace lo que entiende o lo que cree que le beneficia personalmente. El oportunismo y el extremismo existe en todas las ideologías. Yo sí creo que hay asuntos económicos que desde hace 30 años debimos habernos planteado de otra forma. Nota aquí.




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