miércoles, marzo 25, 2026

Estela de Carlotto

 Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo: “Estamos muy viejitas, pero los nietos sabrán continuar la búsqueda”

A sus 95 años, esta referente de los derechos humanos en Argentina reitera el Nunca Más a la dictadura en el 50º aniversario del golpe: “Tengo fuerza, dolor y la responsabilidad asumida de que lo que nos pasó a nosotras no vuelva a ocurrir”

Estela Barnes de Carlotto (Buenos Aires, 95 años) es uno de los grandes símbolos de resistencia a la dictadura argentina. Trabajaba como directora de una escuela en La Plata, 60 kilómetros al sur de la capital argentina, cuando el 26 de noviembre de 1977 un grupo de tareas de la dictadura secuestró a su hija Laura, embarazada de dos meses y medio. Su vida se quebró. Abandonó la rutina burguesa de una persona “común y corriente”, como le gusta definirse, y se sumó a la lucha colosal de un grupo de mujeres que buscaba a los bebés nacidos en cautiverio y robados por los militares: Abuelas de Plaza de Mayo. De Carlotto preside la organización desde 1989 y la búsqueda continúa, con una tenacidad que ha cruzado las fronteras de Argentina y es conocida en todo el mundo.

A 50 años del golpe de Estado, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo cuenta a EL PAÍS que solo siguen vivas dos integrantes de esta organización. Han logrado localizar y restituir su verdadera identidad a 140 nietos. Buscan a unos 300 más.

Al principio, la búsqueda fue muy artesanal, con investigaciones de abuelas que simulaban hacer las compras en los barrios donde podían estar sus nietos o merodeaban jardines de infantes. No era suficiente y pidieron ayuda a la ciencia: necesitaban alguna herramienta que les permitiera identificar de forma fehaciente a sus nietos. La respuesta fue el “índice de abuelidad”, una fórmula que permite probar la filiación por vía genética en ausencia de los padres.

El 5 de agosto de 2014, el ADN le confirmó a De Carlotto que había encontrado a su nieto. La restitución de Guido se festejó en Argentina como una causa nacional. “Luego de 36 años de búsqueda se hizo la luz. Apareció mi nieto Guido”, dijo de Carlotto, emocionada, al abrir la conferencia de prensa. “Cuando lo encontré a él, volvió Laura. Sentí que volvía Laura y es cierto, él lleva la sangre de mi hija en sus venas, y ese dolor, esa ausencia, se hizo menos fuerte”, contó después de estrecharlo por primera vez entre sus brazos. El hallazgo le dio nuevas fuerzas para buscar a los demás. “Jamás pensamos que nuestra búsqueda iba a ser para siempre”, responde por escrito a esta entrevista.

¿Cómo la encuentra este 50 aniversario del golpe? ¿Qué sentimientos le despierta?

En estas más de cuatro décadas hemos ido encontrando lentamente a nuestros nietos y nietas. Sentimos la satisfacción del deber cumplido. No tengo odio ni tampoco rencor. Tengo fuerza, dolor y la responsabilidad asumida de que lo que nos pasó a nosotras no vuelva a ocurrir. Mi vida estuvo partida en dos: por un lado, la felicidad de mi familia, mi esposo e hijos, y por otro, el dolor de la pérdida y la búsqueda. Quedamos dos Abuelas de Plaza de Mayo: la vicepresidenta Buscarita Roa y yo.

¿Qué recuerda del golpe y esos primeros días de dictadura, cuando todavía no era claro lo que vendría?

No estaba muy claro lo que vendría, pero sonaba a algo tremendo. Yo era docente, una mujer común, como el resto de las Abuelas, y fueron nuestras hijas e hijos, todos ellos militantes, quienes nos despertaron a lo que estaba sucediendo. Ellos sí sabían lo que se venía. “Todos tenemos un proyecto de vida, pero sabemos que miles de nosotros vamos a morir y nuestra muerte no va a ser en vano”, me dijo mi hija Laura, poco antes de ser secuestrada.

¿Cuándo se dio cuenta de la magnitud de la tarea que tenían por delante y cómo llevarla a cabo?

Al principio, pensamos que nuestros hijos e hijas iban a ser liberados. Pronto nos dimos cuenta de que no, pero pensamos que nos iban a dar a nuestros nietos. Tampoco fue así. Jamás pensamos que nuestra búsqueda iba a ser para siempre. De a poco nos fuimos juntando, escuchando, conteniendo y dándole forma a esta institución que ya lleva 48 años de lucha. Nota aquí.



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