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martes, enero 31, 2023

Marcelo Berbel

 El cantar arisco de la Patagonia

A pesar de que José Larralde popularizó “Quimey Neuquén” y León Gieco la seminal “Embudo”, el cancionero de Berbel merecía una mayor difusión, que ahora llega con el volúmen que acaba de publicar el Instituto Nacional de la Música.

Bien concluye Naldo Labrín que a principios de la década del sesenta, Neuquén no tenía canciones propias. Él mismo, que con el tiempo se convertiría en uno de sus principales exponentes, versionaba por entonces a Los Fronterizos, a Yupanqui o a Falú, con su grupo Las voces del sur. Así, hasta que Naldo se llegó hasta un ignoto músico de la Banda del Ejército, que sí se ocupaba de ese vacío existencial. Que componía desde y para Neuquén. Que estaba construyendo una identidad musical, incluso extensible a toda la Patagonia. Marcelo Berbel (1925-2003) se llamaba, y los nombres de sus canciones primigenias no arrojaban dudas: “Lago Quillén”, “Dulce Limay”, “Pilmayquen”, y así.

Como la vida en esos parajes, el hombre no carecía de escollos. Motivos históricos sobran para detectar por qué cada región en la Argentina ya tenía su arte, su cultura y su música, cuando el inmenso sur andaba perdido entre bravas ventiscas, jarillales y soledades. La lógica de su conquista que se arrastraba en años era otra. El “dueño” había sido distinto porque, aun con sus atrocidades a cuestas, el dominio español en el Noroeste, en Cuyo, en la Mesopotamia o en la misma pampa húmeda, había permitido un mestizaje; un sincretismo religioso, social, cultural y musical que devendría, además de en una orgullosa pertenecía marrón, en un sonido autóctono, en una música identitaria, propia de cada región.

En el sur eso no sucedió, porque su dominación, más tardía y cruel, cayó en saco inglés. La concretó Roca, que lo único que tenía de argentino era el segundo nombre. Y que se inspiró en una visión racista, exterminadora, de neto corte sarmientino (a la que ciertas prácticas nazis tendrían poco que envidiarle siglo después) y favoreció, en definitiva, a los estancieros ingleses que ambicionaban el ganado lanar y los lagos escondidos, además de a sus ladinos locales. No era más que el viejo mito-sueño de la “nación blanca”, que muchos conservan hoy, como dejan traslucir los discursos de odio. Nota aquí.



domingo, febrero 05, 2017

León Gieco

El público colmó el predio en la primera noche de la Fiesta de la Manzana









La primera noche de la Fiesta Nacional de la Manzana, explotó de público pese al pronóstico de lluvias. La apertura estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Río Negro con un espectáculo de Cásicos Sinfónicos del Rock Nacional. Luego subió al escenario principal el reconocido rockero León Gieco, y cerró Ciro y los Personas, para hacer vibrar al predio manzanera.
El lugar estuvo colmado de público, y superó las expectativas. Para la noche de hoy se espera la elección de la reina y princesas, y las actuaciones de Los Pimpinela, Luciano Pereyra y Abel pintos. Mañana cierran la fiesta la cumbia de Márama, y el reguetonero colombiano, Maluma.
Las palabras de Gieco que provocaron una ovación
León Gieco, durante su presentación, hizo un homenaje al escritor neuquino Marcelo Berbel y lo denominó “el gran Atahualpa Yupanqui del sur”.
“Nuestro gas es entubado en caños de alta presión que llevan calefacción para entibiar otros pagos. No se quede asombrado si le digo que en el gas van muchas cositas más con variadas propiedades que enriquecen otros lares y empobrecen los de acá.” relataba León de los versos escritos por Berbel. Nota aquí.