jueves, octubre 01, 2026

León Gieco




Nya de la Rubia & Lin Cortés

 

Nelson Mandela

 


Silvio Rodríguez

 


Cruzando el Charco

 

Leiva

Música

Un Leiva gigante cierra en Madrid la gran gira de su vida: "Mañana haré todo lo que no he podido hacer en todo el puto año"

El madrileño pone fin a un tour de 42 conciertos en el que ha vendido más de 400.000 entradas con su cuarta noche en el Movistar Arena.

"Estás en tu mejor momento / de largo / Puedes decirlo bien alto". De impoluto blanco, con una camisa negra moteada como contraste, envuelto en el rojo intenso de las luces, volvió a aparecer Leiva en Madrid para su última noche. Por ahora. Y sería fácil hacer la analogía con la última cena de Jesucristo y su finísima figura, pero no. Porque, lejos de acercarse a la muerte, el madrileño, como bien recordó ya desde el inicio, está en su mejor momento y de alto que lo dijo se hizo realidad.

Son más de 400.000 entradas las que el ex integrante de Pereza ha vendido en los 42 conciertos que han compuesto esta gira por España de Gigante, dividida en dos tramos entre 2025 y 2026 y cerrada anoche. Solo en sus últimos cuatro conciertos de Madrid, Leiva ha congregado a 60.000 seguidores en un Movistar Arena lleno y bien caldeado. Por ponerlo en el actual contexto de la música de nuestro país, los 41 conciertos de despedida de Joaquín Sabina, la gira más multitudinaria de 2025, no llegaron a esa cifra de 400.000.

Cada uno de los que habían pagado su entrada para ver a Leiva sabían exactamente lo que se iban a encontrar: el pop-rock que el madrileño lleva casi tres décadas despachando. Más desvergonzado en sus inicios en Pereza, aún presente en el tramo final del repertorio. Más íntimo en esta etapa en solitario, donde comparece acompañado por una banda de guitarras, bajo, saxofón, teclado, batería, trompeta y percusión. Sin necesidad de grandes cambios, esa música no solo sigue llegando a sus fans, sino que estos van creciendo.

Junto a su banda, el madrileño va saltando mayormente por los temas que conforman su último disco, Gigante, el que da nombre a la gira. En una primera parte más enérgica suenan Bajo presión y precisamente Gigante; en la parte central, más sentimental, Ángulo muerto, Shocky adrenalina y El polvo de los días muertos, que se cantó a pleno pulmón en el centro de Madrid pese a ese rotundo "odio la ciudad" con el que arranca. Y, entre medias, Leiva fue salpicando algunos de los temas que aún siguen resonando de sus discos anteriores, Terriblemente cruel -en una versión menos enérgica-, Superpoderes, Breaking Bad o Sincericidio.

"Encaramos el último concierto de la gira [con abucheo de decepción del público] y ha sido un episodio súper inesperado. Espero que esa sensación de nostalgia no lo gobierne todo y me gustaría que prestáramos atención en que estamos un miércoles 16.000 personas cantando aquí juntos", dijo el cantante, ya bien avanzado el show, en la primera interacción con su público. "La gente pensará que a partir de mañana yo me voy a una isla de vacaciones, pero mis vacaciones reales consisten en poder ponerme malo de la garganta sin sufrimiento. [...] Hoy después de la celebración, llegaré a casa, me desnudaré, beberé una jarra de agua helada, pondré el aire acondicionado al siete y me pondré una bolsa de hielo en el cuello para coger una faringitis sin perjudicar a miles de personas. Mañana haré todo lo que no he podido hacer en todo el puto año". Queda claro.Nota aquí.



Pez Mago

 


Milo J & Mon Laferte

 

Ernesto Sábato

 


Tato López

 


El Roto

 


miércoles, septiembre 30, 2026

Ismael Serrano

 «El algoritmo está empobreciendo nuestra riqueza cultural»

El cantautor madrileño actúa en el Fórum Evolución este sábado, 3 de octubre, a partir de las 21 horas

«Hace treinta años, por estas fechas, estaba preparando mi primer disco... Yo venía de tocar en los cafés y un productor me ofreció grabar unas maquetas. Se las presentamos a Polygram y de ahí salió 'Atrapados en azul' [1997]», recuerda Ismael Serrano (Madrid, 1974), que este sábado regresa a Burgos para interpretar, en formato de guitarra y voz, un buen puñado de los temas que albergan su extenso cancionero. Será a las 21 horas, en el auditorio del Fórum Evolución (a partir de 32 euros, en Teleentradas).

Quién no recuerda a ese racimo de jovencísimos cantautores que emergieron a mediados de los 90 y se colaron como polizones en las radiofórmulas y en los programas de televisión entre el 'grunge' norteamericano y el pop español más ligero. Javier Álvarez, Tontxu o el propio Serrano entonaban unas letras muy cercanas que interpelaban a aquella sociedad, especialmente a la juventud, que veía en el horizonte más cercano un siglo XXI con menos brillo del que nos prometieron.

En 'Atrapados en azul', que contiene algunos de los éxitos imprescindibles en los conciertos del músico vallecano, aparecen temas como 'Vértigo', 'Amo tanto la vida' o 'Papá, cuéntame otra vez', que se presentan como canciones sorprendentemente maduras para el joven que las escribió a mediados de los años 90. «Eso me lo dijo Juan Diego Botto hace poco en un concierto... Por fin tienes la edad que le corresponde a la nostalgia de tus canciones», ríe. «Si para algo sirven las canciones es para combatir el paso del tiempo. Escribirlas responde a un déficit, a nuestra incapacidad para lidiar con la pérdida... Cuando tenía veintitantos años tenía una melancolía que no me correspondía por la edad, pero creo que es parte de esa mirada que define a un cantautor, que da un vuelo poético a la experiencia cotidiana y se resiste a ese paso del tiempo que comentábamos».

Canción de autor

Ismael Serrano es uno de los pocos músicos que en la actualidad cuidan y comparten la herencia recibida de leyendas de la guitarra como Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Pablo Guerrero o Luis Eduardo Aute. Hay una canción maravillosa de otro referente, Luis Pastor, en que se pregunta ya desde el título «¿Qué fue de los cantautores?». Serrano, con su verbo cálido y siempre certero, responde a este interrogante y al papel de la canción de autor en estos días.

«Hay que recuperar el hecho de cantar al nosotros, a los anhelos y sueños colectivos. Creo que es algo que se ha perdido en la música en términos generales... El 15-M trajo de nuevo ese ansia por hacer una crónica social desde las canciones en grupos indies y hasta pop. Luego se abandonó, porque la gente quería volver al escapismo... Y es esas estamos ahora, viviendo un gran individualismo, aunque ahí tenemos lo que pasa ahora mismo en la Puerta del Sol y otras plazas», señala. «También te digo que el término cantautor está estigmatizado, no tanto por el rollo político o social, sino porque contamos historias con su presentación, nudo y desenlace. Y eso, en un contexto de gran déficit de atención, juega en nuestra contra».

Serrano siempre habla de la bondad como uno de los caminos más importantes por los que hay que transitar en la vida. Pero si últimamente son malos tiempos para la lírica, peores son para este sentimiento. «De hecho se premia la crueldad. Y lo peor es que hay gente que ha sabido entenderlo y ha asumido un papel de villano que le da réditos, sobre todo en lo que respecta a la atención, algo valiosísimo en estos tiempos. Ridiculizar todo acto de bondad es la mejor forma de justificar el cinismo con el que abordan la vida muchas personas... El odio está en alza y el algoritmo lo recompensa. Y no nos damos cuenta que las redes sociales tiene un carácter performativo, lo que hacemos allí acaba educándonos y llegando a la vida real», subraya.

Versiones y teatro

A principios de este año, Ismael Serrano sorprendía a sus seguidores con un EP de cinco canciones titulado 'Grabaciones insospechadas', cinco temas donde el músico versiona temas de Extremoduro, Rocío Dúrcal, Joan Manuel Serrat, Juan Luis Guerra y Shakira. «Es un proyecto que surge, precisamente, de intentar torcerle el brazo a un algoritmo que lo único que hace es proponerte cosas que tiene que ver con tus hábitos de escucha y que está empobreciendo la riqueza que debiera definir nuestro mundo cultural. Si tu escuchas a Ismael Serrano, difícilmente te va a recomendar a Shakira [Serrano versiona 'Inevitable'] o a Rocío Dúrcal ['La gata bajo la lluvia']. Pues aquí están», ríe.

En unas semanas, además de con la guitarra, Serrano se subirá a los escenarios del Infanta Isabel con una segunda temporada de 'Golpe a golpe, verso a verso', una obra de teatro de José Velasco y Paco Gámez con canciones de Joan Manuel Serrat donde el músico interpreta a Antonio Machado. «Ha sido un experiencia maravillosa y es una buena oportunidad de reivindicar una figura no solamente desde lo poético, sino también desde un pensamiento que tiene una vigencia absoluta, en especial ese 'Juan de Mairena' cuando habla de política, de filosofía... El teatro siempre me ha atraído y algunos de mis espectáculos musicales han tenido ese componente», indica y cita la gira del disco 'Seremos'.

Gira de aniversario

El año que viene va a ser muy especial para Ismael Serrano. Además de un nuevo disco hará una gira especial soplando las 30 velas de su primer trabajo discográfico. «Después de esta gira más íntima vamos a hacer una con más celebración, con una banda potente, con nuevas canciones», asevera. «Eso sí, cuando tenga que confeccionar el repertorio lo voy a tener difícil. Por un lado, no puedo dejar de tocar canciones que siempre están y que la gente se reconoce en ellas, pero por otro lado me gustaría recuperar alguna que otra que hace tiempo que no canto», señala. «En mi último disco ['La canción de nuestra vida', 2023] recuperé 'Un muerto encierras', que aparecía en el primero. Es un tema que he cantado muy poco y me gustó volver a ella, con otros arreglos... En estos últimos años la he interpretado mucho sobre el escenario. Es un buen ejemplo de que ahora tengo la nostalgia que me corresponde para cantarla, no hace treinta años», ríe. Nota aquí.



Daniel Cros

 


Franco Luciani, Victoria Birchner & León Gieco

 

Juan Gabriel Vásquez & Daniel Mordzinski

 


Charles Bukowski

 


Ferran Exceso

 


Arde Bogotá

 

Javi Robles

 


Ramón Serrano

 MEDITACION

Yadira al atardecer
Yadira y las esmeraldas
Yadira su devocion
jardín de Amor las aguas
Yadira abismo el dolor
dónde muere la luz de nácar
dónde esconde su fulgor
la Voz espuma las esmeraldas.



El Plan de la Mariposa

 


Fito Páez

 

Isabel Allende

 


Marta Espinosa & Elba Puerta

 


Manuel Jabois

 

Gonzalo Suárez

 Muere Gonzalo Suárez, referente del cine y la literatura españoles, a los 92 años

El cineasta, autor de obras míticas como ‘Remando al viento’, ‘Ditirambo’ o ‘El detective y la muerte’, y gran reportero de fútbol había recibido el Goya de Honor el pasado febrero.

Gonzalo Suárez, escritor, cineasta y una de las voces más singulares de la cultura española contemporánea, ha fallecido este martes en Madrid a los 92 años. Pero sobre todo, ha sido uno de los creadores más juguetones y traviesos en unos años de panorama grisáceo en una España acartonada. “Aprendí a no llegar. Quizá tiene que ver con mi escapada del éxito. Lo cierto es que tengo la impresión de que no he llegado y que por eso he venido haciendo tantas cosas”, contaba en febrero sobre una carrera que definía “de suerte, no de éxito”. Si el éxito es poder hacer la obra con la que se disfruta, Suárez ha sido uno de los más grandes, al contrario de su autodefinición.

Nacido en Oviedo en 1934, Suárez desarrolló a lo largo de varias décadas una trayectoria muy iconoclasta y diversa: fue novelista, director de cine, guionista, periodista y cultivó distintos lenguajes creativos sin detenerse en las fronteras entre ellos. En sus libros y películas convivieron el humor, la literatura fantástica, la reflexión sobre la creación artística y una particular fascinación por los personajes que parecían vivir entre la realidad y el sueño. Por si fuera poco, en torno a 1960 inventó un alter ego, Martín Girard, a través del cual escribió crónicas deportivas. “Uno no deja de ser periodista nunca. Aunque soy un hombre de ficción: opté por ella porque no me gusta la realidad de las guerras y las bombas, y sigue sin gustarme, lo que me gustaría es volver a ser yo el entrevistador. Del periodismo, me gusta la entrevista”, contaba el año pasado.

Películas como Ditirambo, Remando al viento, El detective y la muerte, Mi nombre es sombra o La reina anónima revelaron a un creador libérrimo, y por la primera, en 1988, fue recompensado con el Goya a mejor dirección y con la Concha de Plata en el festival de San Sebastián gracias a Remando al viento. Su cine ha sido tan extraño como elegante, tan curioso como provocador.

Su obra literaria compartió esa misma libertad. En ella, la realidad podía deformarse hasta convertirse en ficción y los personajes podían asumir identidades inesperadas. “Al margen de inteligencias artificiales y otras realidades virtuales, el cine es el último reducto con el que podemos soñar despierto, y me remite a ese primer bisonte que nuestros ancestros pintaron en una caverna”, declaraba el pasado febrero al recibir el Goya de Honor de la Academia de Cine, en una de sus últimas apariciones públicas.

A Suárez el inicio de la Guerra Civil le pilla con casi dos años en Madrid, porque su padre, catedrático de francés, había venido a presidir unos exámenes desde Oviedo. Su progenitor, apartado de su trabajo por haber sido socialista, se encargó de su educación hasta que entró en el madrileño Liceo Francés. Tras estudiar Filosofía y Letras empezó con la pintura, y escribió y protagonizó obras de teatro, hasta que se cansó de aquella España plúmbea y se mudó a París, donde conoció a su esposa, Anne-Hélène Girard. Cuando volvió en 1958 a Barcelona, se dedicó al periodismo deportivo bajo el pseudónimo de Martín Girard, apellido de su esposa, y publicó en La Vanguardia y El Noticiero Universal, entre otros periódicos. “Todo empezó con una entrevista a Helenio Herrera [mítico teórico del fútbol conocido como El mago, entrenador de enorme éxito, además de pareja de la madre del cineasta], para el que hacía informes cuando entrenaba al Inter. Iba todas las semanas a Milán haciendo escala en Niza. Contribuí a que el Inter ganara dos Copas de Europa. Iba a los campos rivales y la gente me tiraba monedinas porque me veía escribiendo. Era sospechoso. Sigo siéndolo, pero ahora no sé de qué”. Nota aquí.



Camila Guevara

 


Franco Luciani

 

Paris Joel

 No me dejes ir al mar

No me dejes ir al mar con la nocturnidad de los ladrones,
Con la famélica despensa todo el día en la cabeza,
No, no me dejes, si a los peces les hago la faena
Del trepalium que tan cruel tortura a los hombres.
No quiero maldecir el ósculo, la ola,
Que antaño, de cupido, era arco abierto,
Ni tan siquiera la sal de sus mejillas locas,
No, no me dejes ir al mar, si no es para faenar
En el caladero de sus atardeceres,
O para sentir las suaves caricias de Eolo
En los puertos libres de redes.
Para todo lo demás, no me dejes ir al mar,
No busco la alquimia inversa
Que estremece mi noray,
No, no me dejes ir al mar,
Antes, poeta en tierra,
Que patrón y jornal.
No, no me dejes ir al mar.



Paula Klein

 


Eneko

 


martes, septiembre 29, 2026

Soledad, Cazzu, Flor Cazzuchelli & Nati Pastorutti

 

Guada

 


Ramón Serrano

 RESPUESTA A UN AMIGO

Perdido
ando perdido por este monte árido
siento cómo el temblor se acerca
la noche en su silencio
apaga las luciérnagas de antaño
-aquellas infancias que ambos arrastramos asere-
no nos batimos no
espadas de plata y rodio no nos faltan
es esa puñetera metáfora la que nos une
el corcel del Amor que se nos atraganta
no nos decimos ahí vamos
por señas seguimos cabalgando
rostros impunes
nunca traidores sólo perdidos monte abajo
corazones y copas reyes de nada
por ahí no vamos
la sed del caminante
andariegos sin fortuna
somos uno del otro simple cayado
nos avergonzamos de estar callados
Zorionak
porque muy a pesar de tanta guerra
ignorancia
odio y tontería
nos apuntalamos
como targuiates sobre el camello pardo
seguimos perdidos por el agreste monte
árido el tiempo que nos ocupa
desierto como un antiguo mar muerto
pues a pesar de todo
Ahí vamos asere
en busca de la luz aunque fieramente nos ciegue
como al ángel endemoniado
al menos yo perdido
extraviado abismo abajo
la sed del caminante que el Amor nos trajo.



Rafa Pons

 


Alejandro Astola

 

Pizzeria Pirilo

 La pizzería porteña que tiene más de 90 años, cocina la mejor pizza al molde y sorprende con su fainá gigante

Sin grandes carteles ni un salón repleto de mesas, el lugar se convirtió en un clásico del barrio. Cada día recibe a vecinos, trabajadores, estudiantes y turistas que llegan en busca de sus enormes pizzas al molde y su famosa fainá.

En pleno San Telmo, entre calles que todavía conservan parte de la esencia de la Buenos Aires de otras épocas, existe una pizzería que parece detenida en el tiempo. Tiene más de 90 años de historia, un local diminuto y una particularidad que la convierte en una parada obligada para quienes buscan probar una pizza bien porteña: allí se come de pie, como ocurría en muchos de los tradicionales locales del siglo XX.

Se trata de Pirilo, una histórica pizzería ubicada sobre Defensa al 800 que mantiene prácticamente intacta la esencia con la que nació en 1932. Sin grandes carteles ni un salón lleno de mesas, todos los días el lugar recibe la visita de vecinos, trabajadores, estudiantes y turistas que llegan atraídos por sus enormes pizzas al molde y su famosa fainá.

Una tradición intacta con más de 90 años en el barrio de San Telmo

Pirilo nació como un emprendimiento familiar ligado a una familia de inmigrantes italianos. En sus comienzos, el negocio también funcionaba como heladería, hasta que Juan “Pirilo” Virazzi, sobrino de la primera dueña, quedó al frente y decidió concentrarse en la elaboración de pizzas.

Con el paso de los años, el local quedó en manos de la familia y hoy Silvia Claudia Vizzari, hija de Pirilo y reconocida por todos como “Pirila”, es quien siguió al frente con la pizzería.

La intención siempre fue mantener el lugar tal como era. Por eso, entrar a Pirilo es encontrarse con azulejos blancos, antiguos mostradores de madera, carteles de otras épocas, fotos, banderines del Club San Telmo y distintos objetos que forman parte de la historia del barrio.

Incluso permanece en las paredes un antiguo cartel con una ordenanza municipal de 1902 que advierte: “Prohibido escupir en el suelo”. Todo convive con recuerdos familiares, camisetas del club y fotografías de algunos clientes famosos que pasaron por el lugar, entre ellos Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Luis Brandoni y Rodolfo Ranni.

El secreto de la mejor pizza al molde y la fainá gigante

La carta de Pirilo es corta y no necesita demasiadas vueltas. Hay apenas cuatro variedades de pizza: muzzarella, anchoas, fugazza y fugazza con queso.

Todas se preparan al molde y tienen un tamaño considerable, de alrededor de 55 centímetros de diámetro. La masa se sigue haciendo a mano y sin máquinas, respetando una forma de elaboración que se mantiene desde los primeros años del negocio.

La muzzarella es una de las opciones más buscadas, aunque la fugazza con queso también tiene muchos seguidores. En el local, incluso, prefieren llamarla así y no “fugazzetta”. Pero si hay algo que llama todavía más la atención es la fainá, ya que es enorme y está pensada para acompañar esas porciones abundantes que se comen directamente desde el mostrador o en la vereda.

La tradición también se nota en un detalle tan sencillo como particular: las cajas de pizza se aseguran con un carrete de piolín blanco, una imagen que parece salida de otra época y que todavía forma parte del ritual de Pirilo.

Comer de parado: la costumbre clásica de las pizzerías del siglo XX que se mantiene intacta

Uno de los mayores atractivos de Pirilo no está solamente en lo que se come, sino en la manera de hacerlo. El local es muy angosto y pequeño, y hay mostradores que funcionan como barra, pero no existen las tradicionales mesas y sillas de una pizzería. Por eso, quienes quieren comer en el lugar tienen que hacerlo “de parado”, ya sea adentro o directamente en la vereda.

La escena se repite desde hace décadas. Antes de que abra, los clientes comienzan a formar fila sobre Defensa. Cuando se levanta la persiana, vecinos, trabajadores y turistas ingresan para pedir una porción, una pizza chica o una grande.

La experiencia tiene algo de viaje al pasado: pedir una porción, comerla de pie y seguir camino por las calles de San Telmo, uno de los barrios porteños que mejor conserva las huellas de aquella Buenos Aires atravesada por la inmigración, el puerto y las costumbres populares.

Silvia busca mantener precisamente ese espíritu. Junto a su hermana, un sobrino y un empleado, continúa con una tradición familiar que ya atraviesa varias generaciones. Nota aquí.







Rafa Toro

 


Mara Barros

 

Félix Maraña

 Arguiñano

La cineasta Arantxa Aguirre ha escrito y dirigido una hermosa, entrañable e inteligente película en la que se narra las vivencias de un hombre que está antes de la fama, merecida por su labor pública. "Un tal Karlos" retrata con exquisita sensibilidad el vivir y desvivir de un joven vasco que nunca logró aprobar sus estudios. Trabajó, se enamoró, buscó y encontró su lugar en el mundo en una Escuela de Cocina de Zarautz, y promovió una empresa que cuenta hoy con trescientos empleados.
La película es un primor, con una narrativa exquisita, unas imágenes de gran belleza y una narrativa que se aparta de la tentación de la fama de su principal protagonista. La música, las músicas van en consonancia y refrendan un film que dice mucho de la profesionalidad y sensibilidad de su directora. Una muestra del valor de un largometraje documental que recoge con amenidad la vida y paisaje de un hombre de hoy, "Un tal Karlos".
Zorionak, Arantxa.
Zorionak, Karlos.