En despensa centenaria de Villa Devoto, un bodegón con flan premiado y un hit: polenta cremosa con croquetas de osobuco
La despensa de Aurora funciona en un local que data de 1920.
También sirven platos de parrilla y pastas caseras.
Si existe un plato que un buen bodegón tiene que tener es un buen flan. La Despensa de Aurora, en el límite entre Devoto y Villa Pueyrredón, lo tiene y con diploma: a fines de 2025 ganó el premio al mejor flan de bodegón de la Ciudad, otorgado por el Gobierno porteño.
Pero no todo es flan, como buen restaurante popular también sirven parrilla, pastas caseras, una polenta cremosa con croquetas de osobuco que es uno de los platos más pedidos. El local data de 1920, cuando el asfalto aún no cubría la transitada calle Griveo. Ahí funcionaba una despensa de barrio. Una de las mujeres que la atendió se llamaba Aurora. El nombre gustó y quedó.
A la noche cuesta conseguir mesa. Es una postal conocida para los vecinos pasar por la esquina y ver la cola esperando para comer. Las porciones son generosas, para compartir. Y además hay terraza. La ambientación ayuda porque remite a lo que el lugar fue: una vieja despensa de barrio.
Cómo es y qué se come en La Despensa de Aurora
La Despensa de Aurora está en la zona Norte de Devoto, a tres cuadras de Villa Pueyrredón, en una zona alejada del polo gastronómico que rodea a la plaza de Devoto. El barrio tiene propuestas instaladas: la parrilla Marycarmen, el bar Geppetto, el restaurante La Chancha y los Veinte.
Desde hace un tiempo también el primer restaurante con nombre propio de Fernando Trocca, que terminó de poner la zona en el mapa. Casas bajas, sin el ruido del centro de Devoto. Barrio de verdad.
El local data de principios de 1900, cuando las calles eran de tierra y una despensa abastecía a los vecinos de la zona. Sathya Pintos, el dueño actual, se enteró de la historia hablando con vecinos antiguos mientras armaba la identidad del lugar. La primera persona que atendió ahí se llamaba Abraham. La segunda se llamaba Aurora. "Me gustó mucho más Aurora", dice. Y con ese nombre abrió en 2019.
La apertura duró tres meses. En marzo de 2020 llegó la pandemia. "Acá no había nada, había funcionado un restaurante pero en decadencia absoluta. Entré sin fondo de comercio, con piso y techo, sabiendo que habían dejado un muerto", cuenta. Lo que siguió fue reconstruir desde cero, con una idea clara: que la cocina tuviera tanto protagonismo como la parrilla.
Sathya venía de trabajar seis años como supervisor en Cablevisión, después gerenció, junto a su familia, una residencia de adultos mayores en Devoto. De gastronomía sabía lo que había cocinado de chico y lo que le apasionaba. Para traducir las ideas al plato convocó al chef Diego Rojas, con quien desarrolla hasta hoy todo lo que sale de la cocina. Nota aquí.


0 comentarios:
Publicar un comentario