lunes, septiembre 28, 2026

Juan Chabás

 Juan Chabás, un poeta secundario de lujo

El escritor valenciano, que estuvo en el acto fundacional de la generación del 27, ha permanecido oscurecido en la posteridad pese a su vida de aventuras literarias y galantes.

Hay poetas, incluso buenos poetas, que permanecen oscurecidos en la posteridad porque formaron parte de una generación cuyos jefes de filas acopiaron para sí toda la gloria y dejaron para los demás solo las raspas de la letra pequeña a pie de página. Así sucedió en la generación del 27.

¿Dónde quedaron los nombres de Juan Chabás, de Pedro Garfias y de Mauricio Bacarisse? La historia los tiene instalados en el anaquel de los injustamente olvidados. De hecho, fue el brillo social que emanaban las figuras de García Lorca y de Alberti el que los condenó muy pronto al olvido. No obstante, estos poetas han salvado sus nombres por el simple hecho de pertenecer al grupo. Tiras del hilo y al final van saliendo todos. Así me enteré de que existía Juan Chabás. En el acto fundacional del homenaje a Luis de Góngora en el Ateneo de Sevilla en 1927, patrocinado por el torero Sánchez Mejías, allí estaban Chabás y Bacarisse junto a Lorca y Alberti. Solo por esa foto han pasado a la historia, pese a haber sido poetas insignes y, en el caso de Chabás, por haber llevado una vida llena de aventuras galantes, no solo literarias.

Durante mi primer verano en Denia, en 1968, supe que Chabás había nacido allí; tenía un busto sobre un pequeño monolito en el cruce de una calle peatonal. Traté de seguir las huellas que pudo haber dejado el poeta en este lugar y no supe y tal vez me fue imposible seguir su rastro porque la familia se trasladó a Madrid cuando Chabás tenía 10 años. Había nacido en Denia en 1900, hijo del abogado Juan Chabás Bordehore y de Josefa Martí Mifsud. El apellido Bordehore, de origen francés, pertenece a una de aquellas familias que llegaron a España cargadas de dinero huyendo de la guillotina de la Revolución Francesa. No consta que el poeta sufriera ningún problema económico, salvo en su exilio en La Habana al término de la Guerra Civil.

En apariencia, en Madrid llevó la vida de un joven burgués. Estudió el bachillerato en la Alianza Francesa y después se matriculó en Filosofía y Letras y también en Derecho. En ese tiempo de estudiante conoció a todo aquel que merecía ser conocido, a Emilia Pardo Bazán, a los filósofos García Morente y a Ortega y Gasset, a Menéndez Pidal, a Julián Besteiro, a Ovejero, profesores del caserón de la calle San Bernardo, donde radicaba la Universidad, y, por otro lado, fue amigo de Xavier Zubiri, de Francisco Bores, de Ernesto Giménez Caballero, de Gerardo Diego y de Dámaso Alonso. Nota aquí.



0 comentarios: