VIBRA EL INCIENSO
Vibra el incienso y se apaga.
Vestida de alientos… la aurora coquetea con el lucero del alba.
Se estremece el espejo al mirarte.
Echaba de menos tu melena plateada.
Caprichoso reflejo.
Descarado pirata,
desnudándote el alma.
Lunático intruso levitando en tu frente iluminada.
El kikirikí ha vuelto a las andadas.
La mañana se quita el chaleco.
Es hora de convertirse en árbol.
De montar en el tiovivo a los gorriones.
De perfumar las tostadas.
De tomar el tren de las infusiones.
De tirarle bengalas a las palabras.
De remar río arriba como un marinero con alas.
Tartamudea el silencio.
Se ha dormido en los laureles.
Al tiempo se le escapa el tranvía.
Ha perdido los papeles.
Si; Los que nunca se encuentran.
A los que les duele el viento.
Esos que se resbalan y salen corriendo detrás de la falda de los pensamientos.
Los que pagan la luz y los platos rotos.
Los que nos comen el coco.
Los que hacen que este mundo se halla vuelto loco.
Paso página; hay tarea.
Tránsito de cábalas.
A mi corazón le han salido canas.
Al cerebro ventanas.
Paisajes que resucitan al sueño.
Biombos tapando agujeros.
Olas con flores de loto y estelas.
Sábanas al sol y dos velas…
Una para morir de amor y otra para ser millonario en versos,
y regalarte el secreto que guardo en el jardín de los desvelos.

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