El misterio de Agatha Christie: la autora más vendida, imitada e incomprendida de la literatura universal
En el centenario de la publicación de ‘El asesinato de Roger Ackroyd’, la novela que la catapultó a la fama, desentrañamos las claves de una autora única, prolífica y compleja que va mucho más allá de los 2.000 millones de libros vendidos.
En junio de 1926 Agatha Christie publicó El asesinato de Roger Ackroyd y algo cambió para siempre en la historia de la literatura. Era su sexta novela, la tercera de la serie de Hercule Poirot, personaje irritante y genial a partes iguales con el que había inaugurado su carrera literaria seis años antes. El éxito fue inmediato. El desenlace de la historia, inédito y controvertido, catapultó la popularidad de Christie y la novela pavimentó una carrera de éxito con cifras casi inasumibles: por encima de 1.000 millones de copias vendidas en inglés de sus más de cien libros, otras tantas en el resto de idiomas; solo Shakespeare y La Biblia la superan. Paradójicamente, este éxito global y su carácter prolífico han desdibujado las aristas de una autora mucho más oscura, profunda e inquietante de lo que pueda parecer, una escritora metida de tal forma en el ADN de la ficción criminal que su efecto no se percibe, una urdidora de tramas que hace un siglo ya reventó algunos de los mejores finales de la historia.
“Es una autora intergeneracional; sus novelas están muy bien hechas y tienen un punto brillante. Se la banaliza por prolífica y por mujer, pero no escribe novelitas, para nada: son grandes novelas. Y no se ha pasado de moda, sino todo lo contrario”, cuenta la editora Miriam Vall, quien dirige en Espasa la publicación en español de toda la obra de la autora británica. Llevan casi un centenar de libros y pretenden completar esta ardua misión en 2028. Los lectores, también los jóvenes, han respondido con entusiasmo: “Con Agatha ves pero no ves, no quieres volver atrás, te metes en la historia. Y eso a los chavales les encanta. La novela los convierte en detectives, les pide un poco de ayuda y ellos se quedan atrapados”.
No siempre reconocida, la huella de Christie (Devon, 1890 - Oxfordshire, 1976) en autores contemporáneos es inmensa. En el último libro de Juan Gómez Jurado (Mentira, Ediciones B) se puede rastrear la influencia de la autora de Muerte en el Nilo, en especial de ese narrador no confiable que estrenó en la citada El asesinato de Roger Ackroyd. No en vano, el autor de Reina Roja es uno de sus grandes defensores: “Me enseñó que el lector merece ser respetado. Puedes sorprenderle, puedes manipularle, pero no puedes mentirle. Toda la información tiene que estar ahí. Christie es aparentemente sencilla. Esa transparencia es el resultado de un trabajo brutal, no de su ausencia. Que venda cientos de millones de libros y la crítica todavía arquee la ceja solo habla de quien la arquea”. Ese método estajanovista se alimentaba de una actividad incansable (tomaba notas de todo, dispersas, que solo más adelante adquirían forma), disciplina y una gran capacidad para beber de la realidad: sus novelas se anclan en el tipo de sociedad en la que vivió siempre, acomodada, con grandes casas y servicio, pero en cierta decadencia moral y económica.
A pesar de conocer por fin el éxito, 1926 fue un año convulso para ella. En diciembre desapareció durante 11 días y el caso agitó la sociedad británica. Abandonó su casa en Berkshire sin avisar a nadie. Posteriormente, su coche se encontró abandonado en la estación de Kings Cross, desde donde luego se supo que había tomado un tren a Harrogate (sede, en la actualidad, de uno de los mejores festivales de novela negra del mundo) para alojarse en un hotel. Algunos empleados la reconocieron y dieron el aviso. Se había registrado con el nombre de Nancy Neele, golfista amiga de la familia y amante de su marido, al que no reconoció cuando se reencontraron. Nunca habló del tema con nadie. El divorcio llegó dos años después. En medio del huracán, en 1927 creó a la perspicaz Miss Marple, que aparece por primera vez en The Tuesday Night Club, un relato publicado en Royal Magazine. María G. S., madrileña de 14 años, defiende desde su pasión por los libros de la británica a la infravalorada investigadora: “A pesar de que dé la sensación de que reservaba los mejores casos para Poirot, me encanta de Agatha Christie que incluyera un personaje como Miss Marple en un momento en el que todavía casi no se había desarrollado la presencia de protagonistas femeninas en la literatura”. Nota aquí.

0 comentarios:
Publicar un comentario