jueves, agosto 07, 2025

Rafa Mora

 SER FARO

Ser faro.
Emitir luz por mí mismo.
Luz propia.
Girar trescientos sesenta grados sobre mí.
En el litoral o en tierra firme.
Aprender bien el lenguaje,
y a través de mis lentes,
-que son mis ojos-
ser capaz de alumbrar, en mitad de la noche,
la desidia, la tristeza, los abismos.
Facilitar el norte de los días,
otorgar esperanza a la oscuridad,
guiar en la niebla -esa que ensombrece todo-
Ser faro,
y revelar el camino donde el vértigo a la vida, se deshace en arena.
Impedir el naufragio donde la sal escuece y late enredada la herida.
Ser faro.
Cuando las luces de los barcos se extingan,
se apaguen con el paso del tiempo.
Y el mar quede a oscuras.
En silencio. En sombras.
Y el navegante,
con el corazón vacío,
desespere en su miedo.
Ser faro,
alguna vez,
para agradecer a otros faros,
la luz que ellos le devolvieron a mis días.



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