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viernes, mayo 29, 2026

Luis Salinas

 “Los músicos estamos en el mundo para sentir y hacer sentir”

El músico pelea contra la crisis a su modo: guitarra en mano, prepara tres shows que incluyen una presentación en La Trastienda el día de su cumpleaños.

Mesita cerca de la ventana. Café con espuma. Teléfono en mano. Luis Salinas eligió el bar de enfrente de su casa para parlamentar de la música y la vida con Página/12. Poco le cuesta hacerlo, por cierto. Le gusta la expresión. Las palabras. Disfruta del desarrollo, como cuando toca. Sutilmente, elige por dónde empezar. Por algo que él mismo denomina “mezcla de sensaciones”. “Acabo de llegar de Francia, una experiencia hermosísima”, cuenta, y contrasta aquello con el paupérrimo panorama cultural que atraviesa la Argentina de hoy. “Está difícil acá, che, hay que pelearla todo el tiempo. Mi viejo me decía 'ustedes viven de lo que les sobra a la gente’. Y claro, porque cuando a la gente le sobra, va al teatro, va a escuchar música, etcétera. Pero cuando hay crisis como ahora, eso desaparece y hay que pelearla el doble”.

Justamente con esa pelea diaria tienen que ver los tres recitales que el eximio guitarrista nacido en Monte Grande y criado en Villa Diamante tiene previsto ofrecer en Buenos Aires, tras la experiencia en Francia, donde participó –entre otros encuentros- en el Jazz Festival Forbach. El primer show de la trifecta a guitarrera será este viernes 29 de mayo a las 21 en el Teatro Devoto (Lincoln 3815). El segundo, el viernes 5 de junio a las 20 en “La Moreno de Bernal”, biblioteca ubicada en Belgrano 450 de esa localidad. Y el tercero en La Trastienda, el miércoles 24 de junio, día en que Salinas cumple 69 años. Cumple y dignifica.

“Se trata de tocar con mi gente un poco de nuestra música. Estos conciertos son como un reencuentro con la Argentina. Yo luché mucho por la libertad artística, y eso es lo que se va a escuchar, más allá del repertorio que elija”, que mechará piezas de Hay que seguir, su más reciente disco, con otras de su frondoso acervo, junto a Javier Lozano, Juancho Farías Gómez y Alejandro Tula. “Una vez alguien me dijo `mirá que la música es un sonido que después le empezaron a poner nombres, como los colores’. Por eso, me llevo mejor con los que sienten la música que con las que los que la entienden. Y trato de tocar para esa gente, porque los músicos estamos en el mundo para sentir y hacer sentir. Si logramos eso, comunicar con la verdad, podemos dormir tranquilos”

¿Pasó eso en Francia? ¿Pudiste dormir tranquilo allá?

-Sí, porque fue una experiencia maravillosa desde lo guitarrístico. Junto con España, Francia es uno de los lugares más difíciles para tocar, porque todos son como émulos de Django Reinhardt ¿viste? Dejó un tremendo legado, el tipo. Vayas donde vayas aparecen pibes que se tocan todo. Es como era antiguamente con nosotros, que nos juntábamos en algún lado para guitarrear y se daban cosas mágicas.

-¿Qué elegiste tocar en ese territorio difícil, como decís? Vos manejás un repertorio ecléctico. Tenés tango, folklore, latin jazz, bossa, fusión… ¿elegís por dónde ir según el contexto?

-Exactamente. Una vez yo estaba haciendo una nota tratando de explicar mi libertad artística, y pasó Rubén Juárez por al lado me dijo “no expliques tanto, tocá“ (risas). Yo soy la consecuencia de todo eso que escuché y viví y después salió mi forma de tocar y de componer. También de ir a la esencia de cada música, porque yo tocaba el carnavalito de una manera antes de ir a Tilcara y de otra después. Lo mismo con el chamamé. Entonces, sí, volviendo a la pregunta, toco teniendo en cuenta el contexto.

Algo más dice Salinas sobre su reciente viaje al país galo. Que lo custodiaban dos tipos “como si fuera Mick Jagger” mientras caminaba por las calles es lo más gracioso. “Yo no necesito ninguna custodia, no estoy acostumbrado. Si alguien me viene a saludar, lo quiero saludar y ya está”, ríe. Luego vuelve la memoria hacia sus pagos y recala en el viejo y querido Oliverio, donde se hizo entre zapadas, amigos y copas. “Voy a contar una cosa de Oliverio que nunca conté. Fue cuando jugaron Argentina y Brasil por el mundial `90”, tira. “Luego de tocar durante toda la noche anterior nos fuimos a desayunar, después alguien sugirió hacer un asado el día del partido y, tras todo eso y sin dormir, volví a tocar en Oliverio ¡hasta la mañana del otro día! Tremendo”. Nota aquí.



viernes, enero 30, 2026

Luis Salinas

 


domingo, diciembre 21, 2025

Luis Salinas


 

miércoles, diciembre 10, 2025

Luis Salinas


 

miércoles, octubre 29, 2025

Luis Salinas


 

sábado, agosto 16, 2025

Luis Salinas


 

lunes, julio 14, 2025

Luis Salinas


 

martes, mayo 06, 2025

Luis Salinas


 

domingo, mayo 04, 2025

Luis Salinas


 

viernes, marzo 14, 2025

Luis Salinas

 "La guitarra es una cosa indomable"

El músico se dará un gusto grande este viernes, cuando suba por primera vez al escenario en el que vio por primera vez música en vivo con Dino Saluzzi. Y lo hará con una obra monumental que repasa su trayectoria.

La primera vez que Luis Salinas entró a un teatro para escuchar música en vivo fue a un concierto de Dino Saluzzi en el Teatro Alvear. Casi cinco décadas después, el guitarrista argentino reconocido a nivel mundial tocará por primera vez en el clásico recinto ubicado en Corrientes 1659. “El Alvear es el primer teatro que yo pisé, pero nunca toqué ahí. Tiene una carga poética importante, porque voy a tocar con mis hijos y voy a presentar un disco que está dedicado a la memoria de la mamá de Juan, Silvia Alegre, que se nos fue hace tres años”, cuenta Salinas sobre el disco quíntuple Hay que seguir (2024), que presentará este viernes 14 de marzo a las 21. “Por eso se convirtió en el disco más importante de mi carrera”, dice sobre este trabajo monumental con 46 canciones que, de alguna manera, resume toda su trayectoria artística.

En una velada especial, el artista oriundo de Monte Grande presentará en vivo todas las canciones de los cinco discos que forman parte de su nueva obra, una propuesta integral que abarca su pasado, su presente y su futuro. Como si se tratara de cinco movimientos, Hay que seguir incluye los discos Solo guitarra, Los Salinas, Música argentina, Latin 1 y Latin 2. “No es un disco comercial, pero musicalmente es lo que me interesaba mostrar”, dice. Entre versiones de clásicos y canciones propias, con una impronta acústica e intimista, Salinas recorre el latin jazz, el folklore argentino, el tango y la música folklórica latinoamericana. Y lo hace con un estilo que construyó a lo largo de los años: una mezcla de virtuosismo y simpleza, con la sensibilidad a flor de piel y la música como protagonista.

“Cuando era chiquito escuché a Paco de Lucía en el tema 'Entre dos aguas' y quería hacer eso. Porque el tipo combinaba swing, técnica y sentimiento”, dice Salinas sobre su propia forma de tocar, que tiene tanto de técnica como de emoción. “El manejo del instrumento te puede llevar toda la vida, porque la guitarra es una cosa indomable. No hay músicos más importantes que la música. Con el tiempo te das cuenta que vas aprendiendo. Y al final, terminás tocando lo que la canción te pide”, sostiene el músico de 67 años. “La estrella es la música; el mejor maestro es la propia canción. Porque el ego mata al músico y a la música. Y si no disfrutás, no sirve de nada. La música no es una competencia, hay que compartir y disfrutar. Los artistas están en el mundo para sentir y hacer sentir. Si uno logra eso, ya se puede ir a dormir tranquilo. Uno tiene que tocar lo mejor que pueda, pero siempre con honestidad. El compromiso principal es tocar lo que sentís”.

-¿No es un poco osado publicar un disco quíntuple en tiempos de singles?

-No estoy con ninguna compañía discográfica. De Solo guitarra para acá casi siempre fui el productor de mis discos y me guié por lo que necesitaba tocar, sea largo o corto. Así se fueron dando las cosas, no lo hice pensando en ganar un Gardel o estar en un Grammy. Hago los discos por necesidad. Cuando hice el disco Clásicos de la música argentina. Y algo más (2007) grabé 64 temas. Siempre me dejé llevar por las ganas. Este nuevo disco es un repaso de lo que hice en todos estos años, el hoy y lo que viene, que son mis hijos, Rita y Juan. Además, hace nueve años no publicaba un disco.

-¿Se puede pensar como una síntesis de tu carrera musical, entonces?

-Sí, tranquilamente. Un amigo me dijo: "Acá está tu vida". Y es un poco así. Cada tema está por algo. "Hay que seguir" es una canción que le hice a Silvia Alegre, la mamá de Juan. Cuando la tocaba en vivo la gente se enganchaba y era como una forma de llamarla, yo sentía que estaba con nosotros cuando la tocábamos. El tema es largo porque no queríamos dejar que se fuera. Es tan fuerte el tema que decidí que sea el nombre del disco. Porque es así, hay que seguir.

-Además la emoción está muy presente en Los Salinas, el disco en el que canta tu hija Rita y toca la guitarra Juan, ¿Qué significa grabar con tus hijos?

-Siempre pensé que la música es una energía espiritual, no son solo notas, hay muchas cosas detrás. Yo no creo mucho en la iglesia, pero sí creo mucho en Dios. Y cantar con mis hijos es un regalo de Dios maravilloso. Mi hermana una vez me dijo: "Vos le diste tanto a la guitarra y a la música que Dios te regaló los hijos que tenés". Porque podrían dedicarse a otra cosa, pero les interesa la música. Uno lo que quiere de los hijos es que sean sanos y felices. Y que pase esto es un regalo de Dios. Rita también me dijo algo que me emocionó: "Papá, ¿tocar la guitarra es como cantar con las manos, no?". Nota aquí.



jueves, marzo 13, 2025

Luis Salinas & Lito Vitale

 

domingo, marzo 09, 2025

Luis Salinas


 

sábado, marzo 08, 2025

Luis Salinas

 Luis Salinas: la pérdida familiar, hacer música con sus hijos y las enseñanzas que le dejaron B.B. King, George Benson y Prince

El 14 de marzo presentará en el Teatro Alvear su última grabación, una producción de cinco álbumes, que ya están en plataformas de música.

“Hay que seguir” es una frase que abunda (como pocas cosas) en estos tiempos. Indica que es lo que hay que hacer pese a determinada circunstancia, como si no hubiese alternativa. Bajar la cabeza o levantarla, según la situación, y seguir adelante. Llama la atención cuando se convierte en el título de una canción; así le sonó al guitarrista Luis Salinas, cuando la escribió. El 14 de marzo próximo, en el Teatro Presidente Alvear, Luis hará una visita transversal a su última publicación, que está compuesta de cinco álbumes: uno de música argentina, dos de latin jazz y fusión, otro de guitarra sola (donde aborda distintos géneros) y el último, el más novedoso, con su grupo y la participación de sus hijos Juan y Rita. Todo eso quedó compilado bajo el nombre de aquella canción.

En esa retrospectiva seguramente suene aquella canción que tituló “Hay que seguir”, porque parece representar su presente, a los 66; después de ese inventario musical resumido en cinco tomos, y después de sucesos personales de los últimos años que lo atravesaron con fuerza.

Luis Salinas es el de aquellas tocadas en Oliverio, hace más de tres décadas, y el que fue invitado por artistas de fama internacional, como B. B. King, Hermeto Pascoal o George Benson. Es el que hoy, discretamente, sigue buscando la complicidad de su hijo Juan, también guitarrista, para seguir haciendo música. Y el que a veces marcha al ritmo de los tiempos de su hija Rita, a quien escucha con emoción cuando su voz –hoy es una chica de 14 años- queda impresa como testimonio de su nuevo disco.

-¿El título surge de una hecho doloroso para la familia?

-Dios ha sido generoso conmigo. No por la guita sino por esas cosas que he vivido como músico, como persona. Una de esas cosas fue conocer a Silvia, la mamá de mi hijo Juan. Fue la primera vez que fui a tocar a Rosario. Esa noche la conocí. Toqué en un lugar al aire libre y después fuimos a otro llamado La Puerta, donde terminamos haciendo una gran zapada. Fue como si estuviera escrito. Quise volver y pude hacer una Sala Lavardén. Ella conocía a gente de esa sala donde, casualmente, vuelvo a tocar el 10 de mayo próximo. Rosario fue el primer lugar que aceptó mi libertad artística. En Buenos Aires me costó más.

-Silvia fue tu compañera y tu manager

-Sí, en un momento también fue mi manager. Hay algo clave. Un día fuimos a ver a Paco de Lucía a Rosario y me mostró un test de embarazo. Era la llegada de Juan. ¿Si no era con ella, con quién iba a ser? Cuando el destino se la llevó, eso fue hace tres años, no sabía qué hacer, que decir, que pensar. Fue un gran amor. Fue una madraza. Su partida fue algo tan fuerte que me quedó en el alma. Y un par de semanas después salió esta canción: “Hay que seguir”. La versión que grabamos es larga porque cuando la tocamos sentimos que ella estaba ahí, por eso no la queríamos largar. Y como era el tema más fuerte pensé que el disco [la colección de cinco volúmenes] se tenía que llamar así. Cuando toco esa canción, siento que la llamo y viene. No la tocamos siempre; fue duro para Juan. En España la tocamos y Juan estaba extrañando mucho a la madre. Y costó. Con los años uno aprende que la música es una energía espiritual. No son solo notas que aprendés y listo. Y el público sabe cuándo sos sincero.

-¿Cuándo te das cuenta de eso?

-Una vez [el productor musical] Tommy LiPuma me contó que [George] Benson le dijo: “Cuántas cosas tiene Luis para decir; ya se irá dando cuenta con el tiempo y las dirá de otra manera”. En ese momento, para acallar las críticas quizás yo solo tenía que tocar un par de notas y nada más. Pero íntimamente me daba cuenta de que eso era mentira, porque solo sería para conformar a no sé quién. A mí, cuando tocaba los domingos en Oliverio, me decían: “Vos tendrías que hacer tal cosa o tal otra”. Y yo respondía: “¿Por qué no dejan que el público decida? Si deja de venir, será que estoy equivocado”. La gente respondió. Recuerdo un día que toqué con Frank Gambale. Hicimos un homenaje a Benson, con Guillermo Vadalá, el Negro Lozano y Jota Morelli. Terminamos de tocar y nos fuimos a tomar algo. Yo no me sentía bien y no sabía por qué, hasta que me di cuenta de que estaba yendo para el mismo lado. Que todo era al mango. Había un público para eso. Pero ese día fue clave. Al otro día empecé a tocar lo que me salía. Y me salió una zamba, un tango, un bolero. Nota aquí.





sábado, marzo 01, 2025

Luis Salinas

 "Mis mejores maestros fueron los discos"

El guitarrista y cantante habló en la 750 sobre su nuevo trabajo. "Mi vieja decía que yo no tenía que decir cuándo aprendí a tocar. Vino conmigo", recordó.

“Lo primero que toqué fue chamamé, pero mis mejores maestros fueron los discos”, contó este viernes en la 750 el guitarrista y cantante Luis Salinas, que por estos días presenta su nuevo trabajo, Hay que seguir. (Corrientes 1659).

El próximo 14 de marzo, en el teatro Alvear, Salinas presentará en vivo los cinco álbumes que integran su nueva obra discográfica, una propuesta integral que resume su camino musical, su presente y su futuro.

“Aprendí a tocar sobre los discos. Y, por la timidez, no me daba para pedir que me pasen cosas, así que miraba y trataba de sacar en mi casa", recordó el artista, entrevistado por Víctor Hugo Morales.

Reconocido por su versatilidad y por haber compartido escenarios con músicos de diversos géneros, como BB King, Tomatito y Chucho Valdés, entre muchos otros, para Salinas ser autodidacta nunca fue un impedimento.

Al ser consultado por su origen musical, sin embargo, el guitarrista elige el misterio: "Mi vieja decía que yo no tenía que decir cuándo aprendí a tocar. Vino conmigo. Cuando era chiquito, tiraba todos los juguetes y solo guardaba la guitarra a un costado", expresó.

Pero también ahí, en la memoria, aparece el recuerdo de su padre, que tenía una relación particular con el arte: “Me acuerdo de una frase de mi viejo que decía: Yo no sé si soy bueno, pero que soy músico, soy músico".

Y esta pasión trascendió las generaciones: “Tengo dos hijos músicos. Juan toca la guitarra y canta. Y mi hija, Rita, es actriz y canta. Pero es una niña de hoy. Me dijo que va a cantar cuando ella lo sienta, y es tímida. Como que no la joda”.

“Pero cuando iba a grabar el disco, me preguntó si podía cantar, y canta en cuatro temas. Así que es un honor tenerlos a los dos”, contó Salinas, sobre su nuevo disco tiene una parte dedicada a los salinas. Nota aquí.



jueves, febrero 27, 2025

Luis Salinas

 

viernes, enero 10, 2025

Luis Salinas


 

lunes, noviembre 25, 2024

El Celta

 El bar notable que atesora chapas vintage y anécdotas de Gardel, con su famoso subsuelo artístico: dónde está y cómo visitarlo

Descubrí el mítico subsuelo que albergó inolvidables noches de Café Concert, con artistas como Javier Malosetti y Luis Salinas.

En pleno corazón de Buenos Aires, un bar con alma y memoria resiste el paso del tiempo y cautiva a locales y turistas por igual. El Celta, más que un simple café, es un verdadero museo viviente.

Este local combina historia, arte y gastronomía, todo en un ambiente cargado de nostalgia. ¡Conocé por qué se convirtió en bar notable de la Ciudad de Buenos Aires!

Un viaje al pasado con aroma a café en el bar El Celta

Fundado originalmente por el asturiano Claudio Fernández, la esquina de Sarmiento y Rodríguez Peña comenzó como una modesta incursión gastronómica que no tardaría en transformarse.

En los años 50, este espacio se reinventó como confitería-bar, abrazando la esencia porteña y ganando un lugar en el corazón de sus vecinos. Pero la historia dio un giro en 1998 cuando se inauguró su famoso subsuelo, destinado a eventos culturales que lo posicionaron como un referente del Café Concert en la ciudad.

Los vecinos todavía recuerdan las tardes en las que el actor Osvaldo Miranda compartía desde una mesa anécdotas del mismísimo Carlos Gardel, a quien describía como “el vecino de acá a la vuelta”, señala el libro "Bares Notables de Buenos Aires".

Un subsuelo con vida propia

El subsuelo de El Celta fue el epicentro de las noches más vibrantes de Buenos Aires, con presentaciones de poesía, teatro y música en vivo. Por sus tablas pasaron artistas de renombre como Javier Malosetti, Luis Salinas y Miguel Botafogo, dejando una huella imborrable en la historia cultural de la ciudad. Hoy, el bar se encuentra proyectando la recuperación de este espacio único, con el objetivo de revivir aquellos espectáculos de calidad que lo caracterizaron.

Al cruzar las puertas de El Celta, uno se encuentra con un ambiente que respira Buenos Aires en cada rincón. Chapas publicitarias vintage de los años 50, retratos de músicos notables, antiguos paquetes de yerba y jabones, frascos de conserva y cajones de reparto decoran sus paredes, convirtiéndolo en una suerte de vitrina de la vida cotidiana de épocas pasadas. Nota aquí.



viernes, agosto 23, 2024

Luis Salinas


 

viernes, mayo 03, 2024

David Lebón & Luis Salinas

 

miércoles, diciembre 29, 2021

Luis Salinas

 "Es un regalo absoluto tocar con mi hijo"

"Esta vez, el concierto será con la viola eléctrica de principio, influido por la cosa rockera que le da mi hijo Juan, aunque, claro, siempre hay dando vueltas por ahí un tango, una milonga, una zamba o una chacarera”, anticipa Salinas.

Hombre de aforismos sentenciosos, sencillos y precisos, Luis Salinas. Ha dicho cierta vez a este diario que no se proponía meta alguna, porque sino “cuando llegás se termina todo”. También que el público no tenía por qué entender de melodías, armonías o ritmos, pero sí de sensibilidad. “Y entonces, cuando tocás de verdad, sintiendo, al que te escucha le pasa lo mismo”, ha dicho en una frase absolutamente competente con su hoy.

Un hoy que lo encuentra, tras la insoportable y resistente pandemia, volviendo de a poco al vivo. A tocar de verdad, sintiendo, para que le pase lo mismo a su gente. Lo hizo en el Tasso activando su faz acústica, de músicas argentinas, y lo hará este miércoles 29 a las 20.30 en BeBop Club (Uriarte 1658), en su otra faz, la del mosaico latin jazz, blues, funk y salsa. “Esta vez, el concierto será con la viola eléctrica de principio, influido por la cosa rockera que le da mi hijo Juan, aunque, claro, siempre hay dando vueltas por ahí un tango, una milonga, una zamba o una chacarera”, prevé el guitarrista para el último show del año, que también intervendrá a dos músicos consustanciados con su estética: Sebastián Peyceré en batería, y Patán Vidal al piano. “La idea es darnos distintos gustos porque después de estar mucho tiempo sin tocar en vivo, todo se disfruta el doble”. Nota aquí.