Trovadores de la mano
dos trovadores navarros
guitarrean sus desgarros,
y lo hacen mano a mano,
sin que Rodolfo Serrano
se contenga la emoción.
Con una sola canción
un cantante ha mejorado
el semblante demacrado
del poeta en su rincón.
Mozo en Palomeras Bajas,
en Vallecas educado,
en la escasez remozado,
en ambos casos, ventajas,
tesoros, joyas, alhajas
para salir a la calle,
sin que el horizonte falle,
ni se disipe el futuro.
El camino fue muy duro
pero no faltó detalle.
Y la otra, la Morón,
venga llora que te llora,
así durante la hora,
en que duró la emoción.
Porque con cada canción
que el dúo navarro canta
enmudece Villamanta
y hasta el clima ha mejorado.
El matrimonio ha llorado
con un nudo en la garganta.


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